El Constitucional se declara incapaz y el hilo pasa a Galicia
El tramo arranca con un enlace que cae como un jarro de agua fría:
el Constitucional advierte de que no puede pronunciarse sobre la ley de nietos. «No podemos solucionar este problema», dicen los magistrados. A partir de ahí el hilo se desborda. Ya no se discute solo el censo de los nacionalizados: se discute Galicia, Tres Cantos, la doble nacionalidad y quién demonios tiene derecho a votar en algo.
Qué se ha sabido
El enlace del Periódico es el detonante. El TC se declara incapaz de resolver el fondo del asunto. Un participante lo resume con retranca:
«Parece que a alguien le han entrado cagarrinas».
Aparece también un enlace a un grupo de Telegram de Gregorio de Laferrere, que se cuela sin más recorrido. Y alguien trae el dato del voto gallego: en Galicia votan en las autonómicas los hijos y nietos de emigrantes desde hace décadas. Según este forero, esa gente es
cerca del 20% del censo gallego. Pone un ejemplo concreto: sus primos, de 48 años, solo han venido un verano a Galicia con 15 años, y pueden votar al presidente de la Xunta.
Otro participante introduce el caso de
Tres Cantos como ejemplo de la asignación caprichosa de provincia y municipio a los solicitantes. No da cifras, pero lo califica de grotesco.
Se menciona de pasada que los extranjeros residentes legales en España votan en municipales, mientras que los españoles ausentes no votan en esas mismas elecciones. Y alguien recuerda que el Supremo dice que quien no pueda probar fehacientemente ser descendiente de los que se fueron en 1939 no vota, de momento.
Dónde está la bronca
La bronca se parte en tres. Un bloque defiende que el Supremo ha hecho lo correcto:
«Jamás se ganaron ese derecho», suelta uno. Otro añade que si no puedes votar en Ecuador o Argentina, aquí tampoco. Y un tercero remata:
«una persona que nunca ha pisado España no debería poder votar nunca».
El segundo bloque ataca por otro lado. Uno sostiene que el fraude de verdad es que vote quien no reside en España, y que la asignación de provincia y municipio es caprichosa. Pide que solo voten los que acrediten residencia y que al resto
«que les dejen votar en Cuba, Bananazuela o en el cinturón peronista de Buenos Aires».
El tercer bloque se enreda con Galicia. Un forero cuenta que en Galicia votan los nietos de emigrantes y le parece un escándalo, pero añade un bonus:
«Esa gente vota mayoritariamente a la derecha. Sánchez debería estar agradecido porque la jugada le iba a salir fatal».
En medio, un participante suelta una lista irónica de agravios comparativos: los descendientes de romanos e iberos, los vecinos de una comunidad, los accionistas de Telefónica, los que fueron a un colegio. Todo para decir que la ley abre un abanico infinito.
Y hay quien avisa de que el Constitucional frena el «supremo golpe del deep state». Nadie lo respalda con pruebas.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el eje geográfico. El foco se mueve de Buenos Aires a Galicia. El voto exterior gallego entra con fuerza y con una cifra:
cerca del 20% del censo. También entra Tres Cantos como ejemplo de la asignación de municipio. Y entra el TC, que se declara incapaz de resolver el fondo. La predicción de que el Constitucional frenaría el Supremo no se cumple: el Constitucional dice que no puede. El hilo sigue sin resolverse y ya nadie habla del 29-N.