Un forero corrige el espejo alemán: «vivienda social», no pública
El hilo ha dejado el precio y se ha metido en el reparto. Entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre la discusión ha pasado de cuánto cuesta un piso a quién vive del Estado, quién de las subvenciones y quién del que paga todos los meses. Tres frentes abiertos y ninguno cerrado.
Qué se ha sabido
javac repostea la tabla oficial con sus fuentes —Mivau e INE— y añade un dato que faltaba: los números del INE son de
2022. VixensAttackMe sostiene que el Estado no ha construido vivienda pública en
8 años y que no es que no pueda: es que prefiere gastar en otra cosa.
El golpe al espejo alemán lo da Feyerabend. Dice que no existe tal parque público estatal: en
Alemania se llama
vivienda social y ronda el
8% del parque frente al
3% español. Y añade el matiz que desarma la comparación: el Estado no construye por iniciativa propia, subvenciona e incentiva a cooperativas, sociedades comunales o propietarios privados para que alquilen socialmente.
Feyerabend vuelve sobre Marinaleda: por 20 euros al mes no se cubre ni el mantenimiento, y ese ayuntamiento es deficitario, subvencionado por la Junta de Andalucía y el Estado. Su remate va al fondo: construir es una inversión que se amortiza en el tiempo, la haga un promotor privado o el sector público; si el sector público no cobra, traslada la amortización al resto de contribuyentes.
Ilich Ramirez Sanchez contesta por el suelo: dice que es de todos y de nadie, y que basta presionar al ayuntamiento para que lo ponga gratis a disposición del municipio.
Paco I de España resume el argumento demográfico con una imagen: si en una casa hay cinco sillas y cuatro personas, sobran sillas.
ATARAXIO deja
un enlace a la BBC y el hilo ni lo abre.
Dónde está la bronca
Se pelea por el diagnóstico. ciberobrero lo reduce a oferta y demanda: entra demanda de todos los continentes, se destruye el valor en el que se fija el precio y no hay producción, así que el precio hace lo que tiene que hacer. Euler lo cierra en una frase: o se construye, o se cierran las fronteras —tierra, mar y aire—, o las dos cosas.
Enfrente, el culpable es la administración. BudSpencer sostiene que el mayor especulador del mercado inmobiliario es la administración pública y que el problema central es que pretende sacar dinero del coste de la vivienda. r@in matiza: el arrendador privado no tiene la culpa de que la escasez empuje los precios, y recuerda que la fianza se deposita en la Administración y que ese dinero colabora a financiar vivienda pública.
Una tercera vía, la generacional: nosinmiFalcon dice que nunca debió permitirse que la vivienda fuese un bien especulativo y que una generación protegida se aprovecha de las siguientes, expuestas a lo contrario. Florenelculo amplía la lista y mete en el mismo saco a bancos y políticos: forman parte, dice, del rentismo que sangra al resto. Otro participante sostiene que lo que nunca debió permitirse es que media España viva de la otra mitad vía subsidios y subvenciones. Y alguien llega a plantear que no todos los votos deberían pesar igual.
El tono se rompe por el medio. Dos foreros se enzarzan y uno acaba cerrando la conversación; a otro le reprocha que se contradice, porque primero se quejaba de pagar la casa a otros y después defiende subvencionarla. jeiper, en cambio, rectifica a quien añoraba otra época:
se vivía mejor, acepta, pero solo en lo económico, y enmarca el fenómeno en Francia, Italia y Reino Unido; en lo social, añade, era un infierno de censura, represión y falta de libertades.
El derecho a la vivienda: qué artículo, qué obliga
centurix pregunta cuál es exactamente ese derecho y pide referencias jurídicas, no lecturas interesadas: sostiene que el artículo 47 se interpreta de forma conveniente y que la vivienda digna ya está garantizada, y que el problema de fondo es que no se puede construir barato sin subvención. plakaplaka responde con el texto y con el matiz: derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, y aclara que no pide que sea gratis, ni regalada, ni necesariamente en propiedad. centurix cierra con la suya: el comunismo funciona hasta que se acaba el dinero de los demás.
El que invierte y el que alquila
Vercingetorix pone su caso: paga un montón de impuestos, el Estado no construye vivienda pública y no acepta que, además, tenga que entregar el piso heredado de sus padres o el que compró con su trabajo para tener una pequeña inversión. mullban le responde por otro lado: que algunos alquilen ya es suerte, porque no todos los que están de alquiler habrían comprado de haber podido. esforzado lo aterriza: la realidad, dice, son precios imposibles, mercado roto y salarios rotos. eL PERRO ironiza con que esto es lo que toca disfrutar ahora.
Qué cambia respecto a antes
El eje se ha movido. Ya no se pelea por la cifra del alquiler, sino por quién paga qué. Entra con fuerza el marco de las subvenciones y, con él, el reproche al Estado por no construir. La comparación alemana, que venía sosteniendo medio hilo, se cae cuando se mira de cerca: no hay parque público estatal que copiar. Marinaleda deja de ser ejemplo y pasa a ser un ayuntamiento deficitario. Y entra un asunto nuevo: qué significa el artículo 47 y hasta dónde obliga.