W33D propone «progrevilegiado» y el hilo se llena de sinónimos
El hilo se ha puesto a fabricar palabras. W33D suelta una tanda de sustitutos de pijoprogre y con eso la discusión deja de girar sobre si la etiqueta acierta y pasa a girar sobre lo de siempre: que el reproche apunta al bolsillo y no a las ideas. Gothaus insiste en que el término le repugna por cómo está hecho, no porque se sienta aludido. Durden reaparece para repetir que no es de izquierdas. Son
30 mensajes del 21 de septiembre de 2026 y no se cierra nada.
Qué se ha sabido
Rebel6000 abre el tramo señalando que quien se queja de una etiqueta mientras usa otras despectivas contra el adversario no está en buena posición para hacerlo. Y remata: «No veo mucha diferencia existencial entre fachapobre y pijoprogre. Clasismo casposo, eso sí».
Burubux aporta su cronología: la palabra salió, sostiene, cuando los obreros dejaron de votar a la izquierda. Tarung busca el precedente más atrás y lo sitúa en un anuncio de la época de Zapatero que, dice, no logra encontrar: una práctica del PSOE de culpabilizar al votante que no vota a la izquierda, de la que el término le parece la versión viral.
El bloque grande del tramo es la lista de W33D. Pide actualizar pijoprogre y suelta
diez candidatos: «Burguewoke», «Burguesprogre», «Caviar woke», «Progrewoke», «Teslaprogre», «Ifonprogre», «Pijowoke», «Wokelitista», «Progrerico» y «Progrevilegiado». Él, dice, preferiría el término burgués al de rojo.
A partir de ahí, definiciones sueltas. Benito Foro sostiene que a la indigencia moral de usar pobre como insulto se suma la intelectual de no entender el fascismo. veraburbu apunta al detalle fonético: «Es que "progrepobre" es muy difícil de pronunciar. Pero da igual, lo importante es el segundo término: "pobre" en ambos casos». ergf456 describe lo que, a su juicio, muchos confunden con riqueza: un coche grande de alquiler, un teléfono a plazos y un piso alquilado en las afueras. Lammero lo reduce a fórmula: «fachapobre = Proletario sin conciencia de clase (alienado)».
HaCHa remata su mensaje con un vídeo. «Está todo muy bien explicado en este temazo», escribe.
Dónde está la bronca
El choque vuelve a ser Gothaus contra Rebel6000, pero con un matiz nuevo: ya no discuten si la palabra funciona, sino si las dos palabras son lo mismo. Gothaus traza la frontera: una iría contra lo que alguien es y la otra contra lo que alguien hace. Rebel6000 le contesta que la distancia entre ambas es mínima y que las dos acaban en el mismo sitio.
Billy Ray se suma al hilo por la vía personal y pregunta a su interlocutor si va por la vida midiendo a la gente por el dinero que tiene. La respuesta que recibe no entra en eso.
Gigatr0n interviene para negar la novedad del término: dice que es viejo, que se hizo viral hace tiempo y que a los que ahora les duele es porque les ha llegado tarde. Gothaus matiza su propia postura: el rechazo, aclara, no viene de sentirse retratado, sino de la factura del vocablo. Durden vuelve a la carga para desmarcarse de todo y resumir su posición: «No soy de izquierdas. Toda la clase politica me parece exactamente igual. Inservible. Tampoco tengo mucho dinero. Me da para vivir y ser feliz».
En medio, SrPurpuron deja una salida irónica al rifirrafe: que si hay que insultar, al menos se haga sin faltas de ortografía.
Qué cambia respecto a antes
Lo que estaba sobre la mesa era si la etiqueta describe a alguien real. Este tramo mueve el eje: de qué palabra usar a por qué el reproche siempre acaba en el bolsillo. La tesis de Rebel6000 —que las dos etiquetas son el mismo clasismo con el signo cambiado— es lo que más veces se repite sin que nadie la refute.
Durden no rectifica ni un punto: sigue diciendo que no milita en nada, que trabaja y que vive bien. No hay respuesta nueva a eso.
Entra un asunto que antes no estaba: el segundo término del compuesto. Varios mensajes dejan de mirar el insulto entero y se fijan en la palabra «pobre», presente en las dos versiones. Si el problema es esa mitad, el debate ya no es sobre ideología. Y ahí se queda, con la lista de W33D sobre la mesa y nadie de acuerdo en cuál sobra.