El vídeo del anuncio desata la burla: «solo falta un fascista con bigotillo»
El hilo se engancha al vídeo del anuncio y lo desmonta plano a plano. Un forero asegura que en
publicidad nada es al azar y que hasta el acento está estudiado. La conversación salta del contenido al casting:
«solo falta un homosexual opinando que la medida está muy bien y un fascista con bigotillo que diga que le parece mal», suelta El Tulipán Negro. La ironía se mezcla con la indignación por el coste y por lo que varios consideran un trato de favor.
Qué se ha sabido
El vídeo del anuncio se comenta escena por escena. lycopodio sostiene que
cada objeto de fondo está estudiado al detalle y que con ese presupuesto
habrá hasta mensajes subliminales. Jotagb le sigue:
«Mensajes subliminales tiene muchos sin duda». El Buho intenta centrar el debate en lo práctico: pregunta qué se entiende por vivir en España y si basta el empadronamiento para tener tarjeta sanitaria. Jotagb responde que
«si tienes padrón también tendrás tarjeta médica» y que el anuncio es innecesario. Aparece un tuit de la periodista Olaya que Jotagb pega:
«Los propios ministerios alentando a que vengan. Esto es demencial.» También se cuela un enlace de Elespanol sobre una mujer marroquí que cuenta que recibe ayudas sin trabajar y tiene sobrinos menores a su cargo; el enlace se usa como munición en el hilo. Petronilo menciona otro vídeo, el de niños y sexo que se retiró en Almería a las 48 horas, y cifra su coste en
18.000 euros.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Uno es el coste y el supuesto despilfarro: varios participantes dan por hecho que el anuncio se paga con
impuestos y que beneficia a quienes no cotizan. Chortina Premium lo dice sin rodeos:
«hasta los cojones de que de mi bolsillo le pague la sanidad y educación a un inmigrante ilegal, turistas y morralla paguitera que no ha cotizado en su p vida». Rory B Bellows lo lleva al terreno moral:
«poner en igualdad de condiciones a personas extranjeras que no han aportado ni un céntimo y los que costeamos todo el tinglado junto a nuestras familias. Es inmoral.» El otro frente es el de quienes piden datos y lógica. El Buho insiste en que el texto del anuncio habla de residencia, no de turismo, y pregunta cómo se define el centro de salud. Jotagb responde que con el padrón ya se tiene tarjeta médica, así que el anuncio sobra. La bronca se encona cuando se mezcla con la política: Lian sostiene que el Gobierno
«se ha propuesto hundir el país» y mcd afirma que el sanchismo
«trabaja para calentar ya las calles con el nuevo gobierno». Frente a ellos, Sociopata integrado ironiza:
«Puto amo el Dr Sánchez que mantiene el vienestar y la sanidad. Y frena a la malvada ultraderecha».
Qué cambia respecto a antes
El foco se mueve del tuit al vídeo y a la letra pequeña del anuncio. Ya no se discute solo si el derecho existe, sino cómo se ha vendido y a quién beneficia. Entra con fuerza la comparación internacional: AYN RANDiano2 cuenta que en Suiza, para residir como extranjero, hay que demostrar que se paga un seguro médico de unos
600 euros al mes. Jotagb aporta su experiencia en Holanda:
100 euros al mes y solo cubre asistencia básica. La conclusión que varios extraen es que España es una excepción. También aparece el seguro privado como salida: bambum pregunta retóricamente por qué no paran de subir las primas. Y se cuela un testimonio concreto: Pancuronio cuenta el caso de una argentina que llegó con una citología positiva hecha en su país para operarse aquí de cáncer de cérvix, y lo atribuye a la ley de nietos. No hay forma de verificar el caso, pero el hilo lo usa como prueba del supuesto abuso. La predicción de que esto costaría votos al PSOE sigue sobre la mesa, sin que nadie la discuta. El tono se radicaliza: Nobleza blanca vaticina que
«todo se va a ir cayendo solo como un castillo de naipes» cuando el euro pierda valor. Cens0r resume el malestar:
«la atención primaria está totalmente destrozada y estos hijos de puta pretenden convertir España en el hospicio del planeta». El hilo no se cierra; se atiza.