El hilo se parte en dos: aplausos al comunicado y burlas al club
El comunicado de los ultras ha dejado de ser un texto y se ha convertido en un ring. El mismo
17 de septiembre, la conversación se abre en dos: los que aplauden el mensaje y los que se ríen de que sirva para algo. El club sigue sin decir nada, pero ya casi nadie escribe para pedir que lo haga. Escriben para discutir entre ellos.
Le Comandant lo deja claro desde el primer mensaje: los ultras se representan a sí mismos y no hablan por todos los socios. Añade una petición concreta: que en el próximo partido en el Bernabéu los socios «pongan en su lugar» a dos de los jugadores señalados. Y remata con una comparación deportiva: sostiene que esos futbolistas han hecho más por el antimadridismo en un partido que el Barcelona en los últimos diez años. Hippiedeplaya le sigue: por una vez les aplaude y pide «pitadas por todos los estadios de España».
Qué se ha sabido
Material nuevo, poco. Material viejo, mucho. Knabenschiessen desempolva la hemeroteca y suelta dos enlaces:
una crónica de El Mundo del 6 de marzo de 1998 y
un reportaje de El País del 5 de marzo de 1998. Los trae para recordar cómo era la grada ultra hace casi treinta años, cuando ambos diarios cubrían a los grupos radicales del
fútbol español.
También circula, pegado por dalmore_12y, un retrato de Anas Laghrari: nacido en
1984, hijo de un ingeniero amigo de Florentino Pérez, criado en Casablanca y formado en Francia. El forero asegura que el poder real de esta persona dentro del club es el verdadero problema, por encima de los jugadores. Dice que el presidente lo quiere como sucesor y añade que los socios votaron hace unos meses.
I. de A. estira el marco hasta la política: recuerda que Florentino Pérez encabezó una candidatura en Madrid en las elecciones generales de 1986 y sostiene que el fútbol, como todo lo que tiene repercusión social, «sirve para hacer propaganda y activismo político».
La hemeroteca que alguien desempolva
Los dos enlaces de 1998 no son decoración. Knabenschiessen los trae para comparar dos épocas y su tesis es dura: si a los ultras de los ochenta y los noventa les cuentan cómo va a ser la plantilla actual, dice, prenden fuego al Bernabéu con presidente y jugadores dentro. Recuerda también un episodio de la Copa de Europa en que, según él, la policía alemana quiso detenerlos por la simbología que llevaban encima, ilegal allí y tolerada aquí por entonces.
CesareLombroso le da la razón por la vía sentimental. Escribe que los ultras de aquella época «eran grandes, cuando España aun era España y yo me identificaba con Ocha y el chains». Es el único momento del tramo en que alguien habla de la grada con cariño y no con reproche. Nadie discute las fechas ni el contenido de los enlaces; lo que se discute es qué se hace con esa nostalgia.
Dónde está la bronca
Aquí la discusión ya no es sobre el comunicado. Es sobre quién tiene razón al celebrarlo o al reírse de él.
Un bloque aplaude. Covaleda: «Me parece bien el comunicado», y despacha al resto con un «paso de decir nada» sobre lo que llama las tonterías previsibles de quienes odian al Real Madrid porque sí. Funcional anuncia que no volverá a ver un partido del club «de mi abuelo y de mi padre» hasta que se haga lo que llama una limpieza.
Otro bloque se ríe. Rauxa: «Si, seguro que dimite Tito Flo». BigTwentyOne, más fino: «Quién se iba a imaginar que mezclar fútbol con política iba a traer problemas». EL FARAON se queda en un «El equipo blanco, jajajaja...» y Pabloom en un «A buenas horas mangas verdes». Hay quien pregunta si el presidente va a saunas y la pregunta se queda en el aire.
Y un tercer bloque se va a la política. 11kjuan dice que el club es «rehén de un presidente» y que la entidad, antes motivo de orgullo, es hoy «un equipo al servicio del globalismo. Como otros tantos en Europa». Empresario Acorazado BDSM lo resume: «Son el PP hecho equipo de fútbol». trellat lo mete todo en una frase: «Ni principios, ni valores, ni solidaridad, que todo eso es muuu facha. Solo DINERO. Es malo para MIS intereses». Más abajo apunta que al presidente del Gobierno le encantaría este hilo.
Plutonio rompe el tono. Dice que ponerse la camiseta «era voluntario, igual que lo era vacunarse del covid» y que ahora toca «apoyar al que nos apoya (tenemos muy poca gente que nos apoye) y pasar del que no nos da su amistad, sin hacer ruido». guano irremediable le corrige a alguien en dos líneas: «Pues este es español, tiene la nacionalidad».
Por el medio, dos que llegan de fuera. dragon33 pregunta qué ha pasado: «Para los que no seguimos el fútbol y la TV es meramente un monitor para proyectar YouTube ¿que ha pasado?». Casi nadie le contesta.
Y hay una parte del hilo que directamente sobra. Un participante sostiene que el problema «no es racial, es cultural» y que en el Madrid no debería haber musulmanes, del origen que sean. Otro carga contra el brasileño del equipo por, dice, entrar en ese juego. Son las intervenciones que el resto ignora.
Qué cambia respecto a antes
La queja deja de mirar a los tres jugadores. El foco se mueve al palco: al poder de Laghrari, al pasado político del presidente, a lo que votan los socios. Aparece la hemeroteca como argumento de autoridad y el hilo gana una dimensión histórica que no tenía.
El club, que era el destinatario mudo del mensaje, pasa a ser un detalle secundario. Nadie espera ya una reacción suya en esta página. La pelea es entre aficionados y sobre quién manda en la marca.