El hilo deriva al físico de los usuarios y a la burbuja sexual
El debate sobre si las mujeres van al
gimnasio a ligar ha mutado. En este tramo, los mensajes dejan a un lado la intención de las socias y se centran en el aspecto físico de quienes acuden, en la supuesta competencia entre hombres y en la queja de que ciertas mujeres, según varios participantes, tienen un atractivo inflado. La conversación se llena de anécdotas personales y de juicios sobre cuerpos ajenos, con un tono que va de la burla a la resignación.
Qué se ha sabido
No hay estudios ni encuestas, solo impresiones. Un forero dice que lleva
25 años yendo al gimnasio y que lo ha dejado desde que han llegado «pelo brócoli y chortinas de mallas azules/rosas». Otro asegura que en su gimnasio hay «tías mazadas, con abs, bíceps» y que no buscan nada, van con el novio. Alguien más comenta que en su gimnasio hay «mucho tío Pro» que entrena sin afán de lucirse. También se menciona que en el gimnasio de un participante hay una «gorda panchita de metro cuarenta» que se cree deseada por dos «feos panchos escombros» y un «calvo sesentón». Son percepciones, no datos verificados.
Dónde está la bronca
La discusión se parte en dos frentes. Por un lado, los que sostienen que las mujeres, especialmente las que no responden al canon de belleza, tienen un exceso de autoestima y desprecian a los hombres que no son jóvenes y atractivos. Un participante afirma que «las panchas son las peores» y que «van despertando pasiones» sin motivo. Otro asegura que la mujer es «mucho más instintiva y primitiva» y que la fidelidad debería abolirse. Frente a esto, algunos defienden que en sus gimnasios hay mujeres que entrenan en serio y no buscan nada, y que los hombres también tienen actitudes cuestionables. La bronca se aviva cuando se introduce el físico de los propios foreros: uno se queja de que las mujeres se enfadan si las mira un hombre que no les resulta atractivo, y otro ironiza con que el foro debería organizar una caravana de suscripciones si tan fácil es ligar. El tono sube cuando se cruzan descalificaciones sobre el aspecto de los demás.
Qué cambia respecto a antes
El foco se desplaza desde la intención de las mujeres hacia la competencia masculina y el atractivo físico. Ya no se discute si el gimnasio es un mercado de ligue, sino quién tiene derecho a ligar allí y quién no. Aparece la idea de que las mujeres con sobrepeso o mayores tienen un éxito que no tendrían en otros ámbitos, y se habla de una «burbuja sexual» que estaría distorsionando el mercado. También se menciona la posibilidad de que los gimnasios exclusivos para hombres funcionarían, y se critica a los entrenadores personales que, según un forero, se dedican a conseguir teléfonos en lugar de entrenar.
Experiencias personales
Un participante cuenta que solía ir con dos preparadores, uno fisiculturista y otro para cardio, y que cuando estos cogieron confianza se dedicaban a corregir posturas y a pedir teléfonos a las chicas mientras él pagaba por un servicio personalizado. Otro relata que ha visto a dos hombres casi llegar a las manos por una mujer. Y un tercero dice que en su gimnasio hay mujeres que van concentradas en el peso y no buscan nada, aunque reconoce que es un gimnasio de franquicia y que pronto se quitará la suscripción porque prefiere entrenar a su bola. La conversación sigue sin resolverse, con los mismos argumentos de siempre y algún que otro exabrupto.