El pelo y la vista como señales del bajón
El hilo se ha llenado de casos concretos. Un forero cuenta que un compañero de trabajo, que salía a correr todos los días y estaba musculado, cumplió los
50 y en
seis meses pasó de tener buena vista a una presbicia total. En
año y medio se le acumularon una hernia inguinal, una válvula del corazón que falla, una piedra en el riñón y el fin del running. Otro participante dice que a los
48 se le han caído todos los años encima en la espalda y que, aunque de momento parece que no es hernia, está intentando revertirlo. Y un tercero asegura que a los
48 ya empiezas a no reconocerte en el espejo, y a los
55 empiezas a ir a entierros de gente de tu quinta.
Qué se ha sabido
El caso del compañero de
50 que en
año y medio dejó de ser el que era. La historia del padre de unos amigos, que murió con
95 o 96 después de haber estado hecho un toro: conducía con
90, subía escaleras, iba solo por el campo y leía. Solo los
dos meses antes de morir le dio el bajón. Otro forero cuenta que a los
48 se le ha caído la espalda encima y que desde la pandemia lleva una vida sedentaria y mucho estrés. Un participante de
55 dice que físicamente se encuentra bien y le echan casi una década menos, aunque ya nota la presbicia, pero que mentalmente tiene cada vez más días de furia. Otro, con
48, se hizo un selfie en la bici y se vio viejo, aunque dice que de motor anda bien y que el bajón le está siendo más lento de lo que esperaba. Se enlaza un vídeo de YouTube con un maestro coreano de judo de
64 años y se compara con otro hombre de
60 que ha llevado una vida sedentaria. También se menciona a Jared Leto con
54 años en 2025 y a Ángela Molina, de la que se dice que está radiante de cara. Y se habla de las señales: las canas, la vista cansada, la necesidad de gafas para leer.
Dónde está la bronca
La bronca se ha desplazado al pelo como termómetro de la edad. Un participante sentencia que a partir de que te falten tres dedos de pelo en la frente o se te empiece a clarear la coronilla, la muerte entra por ahí. Otro le responde que basar tu nivel emocional en conservar el pelo es como tirarse de un avión sin comprobar si lo que llevas en la espalda es un paracaídas o una mochila. Y un tercero añade que lo que mantiene un cuerpo derecho va dentro de la cabeza, no por fuera. La discusión se cruza con la edad del bajón: unos lo sitúan a los
48, otros a los
50, otros a los
55. Un forero dice que a los
140 ya deja de apetecerte casi todo. Y hay quien sostiene que los hombres se mantienen mejor que las mujeres en muchos casos, mientras que otra participante defiende que Ángela Molina sigue siendo muy guapa aunque no tenga el cutis terso. También se discute si el declive del compañero de
50 fue por genética o por otra cosa: un participante apunta que su padre murió al acercarse a los
50 después de un fuerte declive físico, y que la genética es una lotería. Otro sugiere que el caso suena a consumo de esteroides, aunque no se aporta ninguna prueba.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una pelea por la percepción ahora se llena de anécdotas concretas con edades y plazos. Entra con fuerza el pelo como marcador: clarear la coronilla o el flequillo se convierte en señal de que el bajón ha empezado. También aparece la vista cansada y la necesidad de gafas para leer como síntoma compartido. La jubilación y los entierros de compañeros siguen ahí, pero ahora compiten con casos de personas que a los
90 conducían y solo tuvieron
dos meses de declive final. La genética gana peso: varios participantes insisten en que es una lotería y que no se puede hacer nada contra ella. Y se cuela un consejo de entrenamiento de fuerza para potenciar la testosterona, que un forero suelta sin que nadie se lo pida. El hilo no se resuelve: unos siguen anclados en los
48, otros en los
50, otros en los
55, y el que dice que a los
140 ya no le apetece casi nada se queda tan ancho.