El hilo se enreda: prótesis, jubilación a los 65 y el bajón a los 66-67
El hilo se ha enredado. Lo que empezó como una discusión sobre la edad del bajón ha derivado en un intercambio de pullas sobre prótesis, en una pelea por ver quién está más buena a los 60 y en una teoría que sitúa el escalón definitivo en la jubilación.
Los 66-67 años aparecen ahora como el momento en que el cuerpo deja de disimular. Y en medio, un forero que dice que a los 38 ya notó el primer aviso.
Qué se ha sabido
Un participante cuenta que a los
38 años le empezaron las primeras canas y las ojeras, y que a los 40 ya tiene cara de cuarentón, aunque en el gimnasio levanta más hierros que nunca. Otro asegura que el verdadero bajón en hombres es a los
66-67: ha visto a compañeros jubilarse a los 65 y estar bien, pero al año siguiente ya parecían ancianos. Un tercero sostiene que a los
65-67 el físico obliga a restringir actividades. Y hay quien reparte el declive por décadas: a los 30 no recuperaba lesiones ni borracheras, a los 40 no es el mismo que a los 30, y a los 50 será peor. Un forero de más de 80 años sigue dando guerra, según cuenta un vecino. Otro relata que su abuelo trabajó en el campo hasta los 85, cuando le dio el bajón y se murió. Y una participante cuenta que en su familia los abuelos varones pegaron el bajón al pasar los 80 y ninguno llegó a 84, mientras que las abuelas arrastraron achaques hasta los 90 o 91.
Dónde está la bronca
La bronca ya no es sobre la edad, sino sobre quién está mejor conservado. Una participante afirma que a sus años no tiene sofocos y que sigue lubricando tras doce años de menopausia, y suelta que ya quisieran otras llegar como ella. Varios le responden con guasa. Uno le dice que si necesita que le suba la compra o le vaya a la farmacia. Otro le pide fotos o que la reportan. Ella insiste en que no necesita mentir y que se lo dice a quien le dice que se le ve mayor. La discusión se cruza con otra sobre si el bajón es a los 50 o a los 66-67. Un forero sentencia que a partir de los 50 cuidarse no es negociable y que el que diga que no, que se lo haga mirar. Otro responde que cada persona es un mundo y que un sesentón con pelazo puede tener un organismo más juvenil que un treintañero calvo. Y un tercero zanja que el declive empieza al salir del vientre materno.
Qué cambia respecto a antes
Lo que antes era una discusión sobre cifras ahora es una pelea por la percepción. Entra con fuerza el factor subjetivo: uno dice que la gente con hijos nota más el paso del tiempo y que quien no los tiene lo lleva mejor. Aparece también la jubilación como marcador: no es la edad, es el año siguiente al retiro. Y se cuela un consejo de alimentación y sol que un forero suelta sin que nadie se lo pida. La genética sigue ahí, pero ahora compite con el sedentarismo y con la manía de medir cuánto pesa la mochila.
El caso del que a los 38 ya se le notó
Un participante cuenta su caso: hasta los 37 pasaba por un tío de 28 o 30, sin arrugas ni canas. A los 38 le salieron las primeras canas y las ojeras. Ahora, con 40, tiene cada vez más canas y la cara de cuarentón es indisimulable. A nivel de fuerza, dice que está como un quinceañero y que levanta más hierros que nunca, pero que al correr ya tiene el típico correr de troncazo. Su caso no encaja ni con los que sitúan el bajón a los 50 ni con los que lo retrasan a los 66. Es el ejemplo que usa el hilo para decir que no hay dos cuerpos iguales.