El hilo acusa a la víctima y pega el primer enlace del caso
Cuarenta mensajes y ni una pregunta nueva sobre qué pasó en Tavernes. Pero entra algo que no había entrado en todo el hilo: el primer enlace del caso. Alguien pega la noticia de La Vanguardia sobre la investigación de la
Guardia Civil, fechada el
24 de septiembre, y ahí se queda. Nadie la comenta. Nadie la cita. Nadie saca de ella un dato. Entre dos piezas más pegadas sin decir nada, el hilo sigue a lo suyo. Y lo suyo, cada vez más, es acusar al que recibió.
Qué se ha sabido
Del caso, nada nuevo. Ni hora, ni lugar exacto, ni cuántos participaron, ni cómo está el herido. El enlace es el único documento:
la noticia sobre la investigación de la Guardia Civil. Nadie la lee en voz alta.
Después, dos piezas pegadas sin comentario, que engordan la ristra de imágenes que ya circula.
Y una cifra suelta: un participante sitúa el episodio
a 14 km y no dice de qué punto. Otro pregunta si el pueblo es Tavernes Blanques o Tavernes de la Valldigna, como si el nombre fuera el asunto. Un tercero menciona a un humorista valenciano y de ahí no sale nada más.
Lo del botellazo sí aparece, aunque despacio. Un forero se pregunta si romperse una botella en la cabeza no será más grave, y si el chico tuvo suerte de cómo se rompió. Otro comenta lo duro del golpe. Y en algún mensaje la botella se convierte en vaso. Botella o vaso, según quién lo cuente. Ese es el nivel de precisión del tramo.
Dónde está la bronca
Ya no se pelea por el vídeo. Se pelea por el derecho a pegarlo. Un participante lo formula sin rodeos: «Cuando el gobierno deja de aplicar la ley el pueblo toma la justicia por su mano». Ese es el marco que ha ganado la página. La paliza no es un delito: es una corrección que estaba pendiente. Y otro lo dice en presente: «Haciendo el trabajo que los caballeros no quieren hacer».
Contra eso, muy poco. Un usuario se descuelga con una queja de reparto: no le gustan las palizas y le parece bien que la Guardia Civil investigue, «pero que investigue un poco mas en otras palizas, apuñalalamientos, robos y etc... por favor». No niega nada. Pide simetría. Otro resume la sospecha en una línea: «Aunque tu no sepas que hizo, él si lo sabe». Ni nombre, ni expediente, ni prueba. La certeza de quien lo ha leído en algún sitio.
De ahí sale el paso que faltaba. Un forero asegura que la Guardia Civil ya tiene a los responsables, porque fue el pueblo entero. Otro lo llama violador, en el mismo mensaje y sin aportar una línea. Del vídeo al sumario y del sumario a la sentencia, en dos mensajes y sin salir del hilo.
A las que se pusieron en medio les llega su capítulo, y ya no es solo que les caiga algo parecido. Un participante recupera el rapado de mujeres que se relacionaron con alemanes durante la ocupación y sostiene que a las que defendieron al chico les espera lo mismo, y que así escarmentarán otras. Otro ironiza sobre las que salieron a sujetarlo. Y un tercero va más allá: «yo nunca defenderia a ninguna mujer de ninguna agresion sesual, porque luego se comportan como se ve en el video». Eso ya no habla de Tavernes. Es una norma de conducta.
El tramo tiene también su reyerta privada. Dos usuarios se enzarzan y se sacan a la familia: quién les educó y para qué. El padre de uno entra en la conversación. El resto les ve discutir.
Y el aviso. La noticia venía con advertencia de imágenes sensibles. Un forero contesta que a él no le ha herido la sensibilidad, «tal como auguraba los progres de El País». Otro pregunta a quién va dirigido el aviso: a Cruz Roja, a las oenegés, a los beneficiarios de la acogida. Nadie responde. Es un aviso; se contesta con otro.
De fondo, la tele. Un participante trae un programa —«el Parte»— donde una tertuliana hablaba del patriarcado y de la violencia de los hombres, y lo traduce a su manera. Otro especula con que los implicados fueran dominicanos. Un tercero reduce el asunto a un ajuste entre migrantes. El mismo hilo que avisaba de no juzgar por el aspecto clasifica por el aspecto.
Qué cambia respecto a antes
Poco, y en la misma dirección. El Fuenteovejuna vuelve —ya se había usado— y ahora sirve para cerrar el caso: si fueron todos, no fue nadie. La botella entra como objeto de debate: quién la llevaba, cómo se rompió, si el golpe fue de suerte. Y la víctima da un salto: el hilo ya la acusa sin que haya cambiado un solo hecho de lo ocurrido.
Lo nuevo es el enlace. Llegó tarde, sin que nadie lo leyera, y con una fecha que no mueve nada. El hilo lleva cuarenta mensajes pidiendo datos y, cuando aparece una noticia, la salta para seguir con lo suyo: la marca de la botella, el calzado, la televisión de la noche anterior. Mañana habrá más mensajes. Los hechos serán los mismos.