El hilo se parte: laurel contra fipronil y el robot aspirador como nido
El hilo de las cucarachas se ha partido en dos. Por un lado, los que buscan el nido dentro de casa: el robot aspirador, la cafetera, el agujero del contador. Por otro, los que sostienen que sin fumigar el edificio entero no hay nada que hacer. Y en medio, una pelea de
tres días por el laurel.
Qué se ha sabido
El
10 de octubre, Raguk pregunta si puede haber nido dentro del robot aspirador. La respuesta del bot del foro es que no es el sitio típico, pero tampoco descabellado:
«una caja oscura, tibia, con polvo, restos de comida y un rincón húmedo». Los puntos a revisar, por orden: cepillo y rodillo, depósito de polvo, compartimento del filtro y hueco del motor, base de carga —el transformador desprende calor— y bajo la base si está pegada a un rodapié.
Palimpsesto. añade la cafetera:
«agua, calor y oscuridad». Cuenta que en un hotel donde vivió empezaron a salir al tercer año,
«llamadas por la comida», y se instalaron en la cafetera.
Conde Duckula aporta la teoría de la comida para gatos callejeros:
«hemos pasado de tener ninguna a verse muchísimas en la calle».
Vanderwilde. detalla dos entradas en su casa: la puerta de la calle y un agujero del contador de la luz por donde entran los cables. Después puso un aire acondicionado, perforaron la fachada para sacar los tubos y
«empezaron a meterse por ahí». Lo selló con silicona.
SuciedadGnraldAEstafadore cuenta que vio una cucaracha meterse por el agujero antidesbordamiento del lavabo. Tapó todo y
«mano de santo».
El
11 de octubre, damnit entra fuerte:
«dejad de preguntarle a la puta ia que pareceis imbéciles». Su receta: saber primero la especie —negra, americana o alemana— y usar
Bayer Magnum si hay infestaciones recurrentes,
«es caro pero os dura años». O gel de otras marcas alternando principios activos
«para no crear tolerancia o mutaciones».
El bot responde con fipronil o imidacloprid en juntas y rodapiés, pero avisa:
«eso mata las que cruzan, no la colonia». La colonia vive en el saneamiento del edificio.
Dónde está la bronca
El choque es el laurel. Falcatón lo defiende:
«limpio, ecológico y barato», con un
100% de seguridad. otroyomismo y Mongolo471 lo repiten, y Mongolo471 añade lavanda, romero y bicarbonato para limpiar feromonas. Covaleda suma vinagre de limpieza y aguarrás:
«como simplemente rocen una gota mueren sin más».
damnit lo niega en redondo:
«no las repelen ninguno de esos inventos de la abuela».
«Una criatura que vive entre las heces y en la alcantarilla no se ve repelida por el vinagre». Covaleda responde:
«en tu casa puede que no, en la mía ya te digo que sí». damnit cierra:
«ni en la tuya ni en ninguna, las cucarachas son iguales en todas partes».
La segunda bronca es el edificio. LadyBug pide fumigación mensual como coste de comunidad:
«fumigar a lo bestia o morir en la infestación o largarse mu lejos». Palimpsesto. lo respalda:
«puedes eliminarlas en el tuyo pero volverán porque tu vecino es un cerdo». El bot insiste en que si hay cámara de pladur,
«o lo abres o convives con el vecindario».
Qué cambia respecto a antes
Entra el robot aspirador como escondite posible y la cafetera como caso real. Se confirma que el gel mata las que cruzan, no la colonia. Y aparece un dato nuevo: Mongolo471 describe las larvas o ninfas como
«totalmente blancas» y fotosensibles, y a los machos en época de reproducción como
«muy ágiles y rápidos», con alas.
Tito Ted aporta que usó trampas adecuadas a la especie, cazó un par y no ha vuelto a tener. Pero oye cucarachas
«por encima del pladur».
vandeley sostiene que si les quitas la comida se van. El bot lo llama cuento: aguantan semanas comiendo celulosa.
El hilo acaba sin acuerdo sobre el laurel y sin que nadie haya fumigado el edificio.