El hilo se rompe: del chalet en Getxo al voto a Bildu
El hilo ha pegado un volantazo. Lo que empezó como disección de la estructura social vasca ha derivado en un rosario de acusaciones sobre cómo se reparte el dinero público, quién controla la educación y si el voto a Bildu es ya una opción de castigo real. Un participante lo suelta sin anestesia: se está pensando votar a Bildu para que saque mayoría absoluta y desaloje al PNV. Otro responde que Bildu acabará pactando con el PSOE y entonces el remedio será peor. La bronca ya no es ideológica: es sobre si el sistema se puede romper desde dentro.
Qué se ha sabido
Un forero aporta un cálculo que dice haber comprobado: el PNV saca un
25% en las generales y un
35% en las autonómicas; el PSOE, un
25% en las generales y un
15% en las autonómicas. Lo cuenta como prueba de que hay un trasvase de voto organizado o de que el electorado se comporta de forma contradictoria. Otro participante detalla que en el Gran Bilbao, fuera de Getxo y Algorta, hay
muy poca gente con apellido vasco: la mayoría son descendientes de trabajadores llegados en los años 60 y 70 desde Castilla y Extremadura, que compraron piso y ahora lo venden por
250.000 euros. Se menciona que en Vitoria se oye más euskera que en Bilbao. Sobre el enriquecimiento, se describe el mecanismo:
contratas públicas, enchufes en universidades y sector público, y control de la propaganda. Un forero añade el
arbitraje fiscal: rentas altas y sucesiones con mejor tratamiento que en provincias limítrofes, y el cupo como vía por la que contribuyentes de Madrid acaban financiando lo que llama la mamandurria vasca. También se habla de una sobrina menor de 25 años con
dos pisos y coche y una carrera que describe como de pinta y colorea.
Dónde está la bronca
El choque es entre quienes ven el PNV como una máquina de poder caciquil y quienes creen que el problema es más profundo. Un participante define el partido como
un partido de poder, caciquil, con una tensión interna entre guipuzcoanos y vizcaínos: los primeros quieren más control porque Bildu les come terreno; los segundos no sueltan el carrete porque el origen del partido está en lo vizcaíno. Otro responde que los vizcaínos son más moderados y los guipuzcoanos más radicales. La discusión sobre el voto a Bildu se encona: unos lo ven como castigo útil, otros avisan de que Bildu pactará con el PSOE y el resultado será peor. Sobre la educación, hay acuerdo en que el control de la universidad ha sido clave:
si no cuidas la educación de tus jóvenes, y la dejas en manos de gente interesada, puedes hacer lo que quieras en un par de generaciones. Un participante lo atribuye a que los jóvenes no saben quién era Franco ni qué pasó con ETA, y que el mensaje de Bildu les mola. También se discute si el voto se compra con la RGI o con favores:
hay mucha miseria, importada o no, y estos votan al PNV por el RGI o a Bildu por cuestiones sociales.
Qué cambia respecto a antes
Se abandona el análisis general de la estructura social y se entra en el detalle del mecanismo: contratas, enchufes, fiscalidad, control educativo. La pregunta sobre cómo se enriquece esa gente obtiene respuestas concretas. Entra con fuerza el debate sobre el voto a Bildu como opción de castigo, no solo como identidad. Y aparece un dato nuevo: el trasvase de voto entre generales y autonómicas, con porcentajes exactos. La predicción de que Arnaldo triturará al PNV queda flotando. El hilo no se cierra: sigue la discusión sobre si el sistema se puede romper votando o si todo es parte del mismo juego.
Una experiencia personal que vale la pena
Un participante cuenta que hace 15 años un amigo le llevó a Punta Galea. Recuerda media docena de chalets setenteros. Ahora hay
pedazo chalets de lujo de nuevos ricos, sin industria nueva detrás:
la industria del pelotazo. Menciona que una exministra de Educación del PSOE se compró una casa en la cuesta de Txomintxu. Su conclusión:
lo importante es cambiarse de chaqueta a tiempo. Dentro de poco tocará ser de Bildu.