Aparece Malaybalay y el seguro de 60 euros al mes que promete
El nombre de la ciudad deja de ser un misterio. Uno de los participantes lo suelta en un mensaje de una línea:
Malaybalay. Y con la ubicación llega la novedad de la entrega: lo que el protagonista ha dicho sobre su seguro. Según quien sigue la emisión, ahora mismo no tiene ninguno y se hará uno local cuando renueve la visa, dentro de unas semanas.
Qué se ha sabido
Lo del seguro no es una filtración, es lo que él contó en directo. El resumen que deja aquí un participante:
«Ayer habló sobre el seguro, y por lo que me pareció entender ahora no tiene y que se hará uno local cuando renueve la visa (dia 60 en Filipinas), que es cuando le hacen la I-card necesario para el seguro. Dice que le costará sobre unos 60 euros mes». Ahí están las dos cifras gordas:
60 euros al mes y el
día 60 como fecha, cuando toque renovar.
El hilo se pone a comprobar si cuadra. Un forero sostiene que por
70-80 euros al mes ya se contrata uno, y el mismo que trajo la noticia desarrolla qué entra en una póliza local de ese precio. Aseguradoras:
Maxicare,
MediCard, planes de entrada de
Pacific Cross. Hospitales privados de Manila y Cebú sin penalización:
St. Luke's,
Makati Medical Center,
The Medical City. Y un fondo de
300.000 a 450.000 pesos, unos
4.800 a 7.200 euros, por enfermedad o por año.
La rectificación que más pesa llega después. El mismo forero que había puesto la prima internacional en
700 euros mensuales vuelve sobre sus números: aquello era para un perfil de
60 años. Para
45, con recargo por diabetes de entre el 20% y el 40% según analíticas, la horquilla se queda entre
370 y 520 euros al mes, o sea de
4.400 a 6.200 euros al año. Lo firma como estimación.
El otro nombre que aparece es
Gladys. Un participante lo mete en una frase que resume su lectura:
«esta historia ya la vi muchas veces hay dos opciones se casa y se vuelve a España o se queda y se monta algo... Lo que chirría es que no saque una sola foto de Gladys...». Otro pregunta sin más si hay fotos de alguna filipina. Nadie sube ninguna.
El vídeo desde el que el hilo sigue la emisión se pega aquí:
Dónde está la bronca
Primer frente: la póliza. Ya no se discute si habría o no, sino si sirve. Un lado defiende que con 60 o 70 euros al mes se apaña. El otro responde que ese seguro se queda corto en cuanto hay algo serio. Lo condensa un forero que se declara harto de ver colectas en redes para repatriar a quienes emigraron con pólizas locales baratas:
«Te vas con una póliza barata y, en cuanto te rompes una pierna en un accidente de moto o te surge algo mínimamente grave, la aseguradora se lava las manos, huye por patas y dejas tu vida en juego». Y remata con que la responsabilidad individual no es asunto de Estado.
Enfrente, el que sospecha que no habrá seguro ninguno. Su apuesta es que el protagonista espera a que aparezca alguien desde Hispania a costearlo. Es una sospecha sin prueba y queda como lo que es.
Segundo frente: la religión de la casa. Dura dos mensajes. Un participante monta el escenario: sin seguro, sin billete de vuelta y en casa de unos agricultores musulmanes, donde no se come cerdo. La réplica lo desmonta: los anfitriones van los domingos a una iglesia evangélica y en Mindanao la población musulmana está en otra zona. Otro apostilla que en esa casa se ha comido lechón con toda la tropa. Ahí se cierra.
Tercer frente: por qué ella está ahí, otra vez, pero por otro camino. Una participante sostiene que estas relaciones se tuercen cuando la otra parte descubre los derechos y la protección que da España, y lo cuenta como experiencia propia con parejas de varios países. Su conclusión: en el país de cada una te tratan de otra manera y aquí los incentivos son otros. Habla de conocidas y de conversaciones de trabajo. Es su opinión, no un dato.
Y un mensaje suelto resume la lectura más fatalista:
«El que lejos va a casar va engañado o va a engañar». Otro participante dice conocerle del autobús y pregunta en qué ciudad está. La pregunta ya tiene respuesta arriba, en la primera línea.
De propina, el hilo se descarrila varias páginas. Dos participantes se enganchan por genética y fenotipos, reparten porcentajes sobre poblaciones y acaban discutiendo quién insultó primero. Uno sostiene que lo suyo es taxonomía, no insulto. Nadie vuelve al tema hasta que alguien pega otra cosa.
Qué cambia respecto a antes
Que el mapa deja de ser abstracto. Hay un nombre de ciudad,
Malaybalay, puesto por un forero que sigue la emisión. Y que la discusión del seguro abandona la hipótesis: ya no se debate si un hombre de 49 años con diabetes encontraría póliza, sino cuánto cuesta la que él dice que va a contratar y qué deja fuera. El precio lo ha puesto él:
60 euros. La póliza no la ha visto nadie.
Entra también un nombre propio nuevo,
Gladys, y con él vuelve la objeción de siempre: ni una foto pública. La predicción de los dos finales posibles —boda y regreso, o quedarse a montar algo— se repite sin cambios. Nada de esto está resuelto.