Macron culpa a la extrema izquierda y anuncia 1.800 detenidos
El hilo cambia de tercio. De las teorías sobre un plan coordinado se pasa a un hecho con fuente: el discurso de Macron del 18 de octubre. Un forero pega el enlace de Le Monde y el resumen: el presidente condena la violencia, anuncia una unidad de crisis para los afectados y culpa a radicales de grupos de extrema izquierda. El balance que se maneja en el hilo: unos
1.500 comerciantes afectados y unas
1.800 personas detenidas, según el ministerio del Interior.
Qué se ha sabido
El 18 de octubre, Macron habla a los franceses tras los saqueos del sábado. Lo trae un participante con enlace a Le Monde, donde se transcriben casi en directo sus declaraciones. El presidente condena la violencia, anuncia una unidad de crisis para apoyar a los afectados y atribuye las revueltas a radicales de grupos de extrema izquierda. Las cifras que se citan:
1.500 comerciantes afectados en un balance inicial del sector y
1.800 detenidos según el ministerio del Interior. También se pega un tuit sobre una turista a la que roban mientras habla con los que saquean la tienda, y otro con la etiqueta de demolición controlada. Y un enlace a un artículo de Oriana Fallaci del 2001 sobre la plaza del Duomo de Florencia.
Dónde está la bronca
El choque sigue siendo por la autoría. Una parte insiste en que no es gente espontánea: «Son subvencionados y dirigidos», dice un forero, que añade que una vez puestos en marcha cualquier cosa puede pasar. Otro apunta a los políticos como protectores de las mafias que trafican con inmigrantes. Frente a eso, la respuesta más repetida es que los destrozos los pagarán los remeros y que los políticos seguirán impunes. La discusión sobre el derecho a protestar se zanja con ironía: «Saquear y vandalizar el pequeño comercio es 'defender tus derechos'», escribe un participante. Y aparece la bronca sobre quién vota a quién: «Que los saqueados aprendan a votar», suelta otro. El hilo se parte también por la lectura histórica: uno recuerda a Jules Bergeret y la Comuna de París, otro responde que los disturbios son consecuencia de un Estado que ha importado media África. La cosa deriva en un relato personal sobre un cura de pueblo que no viene a cuento y en un cálculo doméstico: con 2.000 euros al mes no se pueden gastar 2.500.
Qué cambia respecto a antes
La predicción sobre los seguros y la connivencia del sistema queda aparcada. Entra un hecho con fuente: el discurso de Macron y las cifras oficiales. La teoría del caos coordinado pierde fuelle frente al relato del presidente, que culpa a la extrema izquierda. También entra el argumento económico doméstico: el precio del gasóleo y la subida de la cesta de la compra como telón de fondo del descontento. Y un tuit de una líder política que pide nacionalizar una petrolera. El hilo no cierra nada: sigue la discusión sobre si esto es protesta social o rapiña.