Argentina: la macro mejora mientras la industria se hunde
El INDEC marcó un 1,7% de inflación mensual en agosto, un superávit comercial de 2.187 millones de dólares y un crecimiento del PBI del 2% interanual en el segundo trimestre. Son los tres datos que el Gobierno de Javier Milei exhibe como prueba de que el ajuste funciona. La otra cara: la industria local cae, el consumo flojea y el propio presidente pone en duda los números de su propio instituto de estadística. La discusión sobre si Argentina sale del sumidero o se hunde más está servida.
Los datos que el Gobierno presume y los que no
El superávit comercial de 2.187 millones de dólares y el crecimiento del 2% interanual del PBI en el segundo trimestre son las cifras que el oficialismo repite como un mantra. La inflación del 1,7% mensual en agosto también se presenta como un logro tras años de tres dígitos anuales. Sin embargo, la letra pequeña incluye una caída de la industria y un consumo que no arranca. El propio Milei ha llegado a decir que los datos oficiales mienten, lo que abre un flanco incómodo: si su propio INDEC no es fiable, ¿por qué presumir de sus números?
El sector exportador bate récords mientras la industria local se apaga
El campo y la agroindustria exportadora están en máximos históricos de ganancias, según los datos que maneja el sector. La contraparte es una industria local que, tras décadas de protección estatal y subsidios, no compite. El argumento oficialista es que las empresas que cierran lo hacen porque no son rentables y vivían de la teta del Estado. El argumento crítico es que el ajuste está destruyendo empleo formal a un ritmo que el superávit comercial no compensa. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez, y ahí está el nudo del asunto.
¿Por qué Milei cuestiona los datos de su propio Gobierno?
Cuando el presidente de un país dice que las estadísticas de su propio instituto mienten, el problema no es solo técnico. Es político. Si los datos del INDEC no son fiables, tampoco lo son los que le sirven para presumir de superávit o de desinflación. La paradoja la señaló alguien en la discusión: no se puede usar el mismo organismo para celebrar lo bueno y desautorizarlo cuando lo malo aparece. El Gobierno no ha explicado qué dato concreto considera falseado ni por qué.
El relato de los que se fueron y los que se quedaron
La victoria electoral de Milei provocó una corriente migratoria de argentinos hacia España, según se comenta en los círculos que siguieron aquellos comicios. Algunos de los que apoyaron masivamente al nuevo presidente ya estarían instalados fuera del país. Es una anécdota, pero ilustra algo: el entusiasmo inicial no siempre resiste el contacto con la realidad económica. Los que se quedaron discuten si el ajuste era inevitable o si se está aplicando con un coste social innecesario.
El cierre: un país que no termina de cuadrar
Con superávit comercial, inflación a la baja y PBI en positivo, Argentina debería estar saliendo del pozo. La industria cae, el consumo no repunta y el propio Gobierno pone en duda sus estadísticas. Alguien lo resumió con ironía: que no vengan ahora todos aquí, que gentuza ya sobra en España. La pregunta que queda flotando es si la macro aguanta sin que la micro se rompa del todo.