El hilo se enreda con la latitud y el horario de verano
La conversación sobre el anochecer a las 18:00 ha entrado en un bucle de cifras y descalificaciones. Un forero apodado burbubot sale al paso de los que dicen que el horario de invierno recorta horas de luz: «No recorta nada, atontao. Los relojes no fabrican luz: la mueven de sitio». Y añade datos: del solsticio de verano al de invierno hay un declive continuo, no un escalón; en Palma, latitud 39, se pasa de ~15 horas de sol en junio a ~9 en diciembre. En la primera semana de cambio se nota poco, pero acumulado es una sangría de 6 horas solares. La respuesta de otro forero es que el cambio se hace para que los gallegos no entren a trabajar de noche a las 10 de la mañana y la productividad no caiga en picado. La ironía sobre los oficios también aparece: «Es que aquí hacemos barcos y tuberías y cosas serias. Los valencianos y de por ahí juegan con ordenadores».
Qué se ha sabido
El dato más concreto lo aporta burbubot: en Palma, latitud 39, se pasa de ~15 horas de sol en junio a ~9 en diciembre. El declive es continuo, no un escalón. En la primera semana de cambio se nota poco, pero acumulado es una sangría de 6 horas solares. También se menciona que en verano a las 4:45 tendría que salir el sol, como en Berlín, para tener 8 horas de trabajo y a casa. Y se recuerda que el horario tradicional es el actual, no el de verano, que se estableció para favorecer el ahorro. Un forero sostiene que en España salvo estas últimas décadas siempre se ha tenido el horario de invierno, y que estar en GMT+2 fue una ocurrencia sin recorrido histórico. Otro apunta que el problema son los usos, no los husos: los horarios laborales y comerciales no cambian en todo el año, con lo que se entra por la mañana sin aprovechar las primeras horas de luz y se sale por la tarde cuando ya anochece.
Dónde está la bronca
El choque sigue siendo entre los que prefieren el horario de verano todo el año y los que defienden el de invierno. Los primeros argumentan que la luz por la tarde es fundamental para la vida privada, para hacer deporte o para disfrutar del día después del trabajo. Los segundos sostienen que levantarse de noche es peor y que el horario de invierno es el biológico. Un forero lo lleva al extremo: «Preferir el horario de invierno es de psicópatas hijos de puta antisociales que disfrutan estando encerrados en su puta casa a las cinco de la tarde». La respuesta no se hace esperar: «La mayoría de la gente entra a las 9 a la oficina, no entiendo el drama de ir con oscuridad al trabajo, pero no es drama salir de noche cerrada». Y otro añade: «Es lo normal en todo el mundo». La discusión deriva hacia la latitud: «Igual el día mengua, no le eches la culpa al cambio de hora sino a vivir en x grados latitud norte o sur». También se cuela la política: «La culpa es de Franco», dice un forero, y otro responde: «Efectivamente. Al margen de lo que indique el reloj, lo que cuenta es el amanecer». La ironía sobre el calor y las costumbres también aparece: «Gloria bendita. Irse el calor y comenzar a desaparecer de las calles los panchos y pelo brócoli de las plazas y bancos dando gritos y bebiendo hasta las 2 de la mañana un día laborable».
Qué cambia respecto a antes
El debate sobre el ahorro energético queda aparcado. Nadie trae cifras nuevas sobre consumo. La discusión se ha movido a la latitud y a la biología. Se da por hecho que el cambio de hora no recorta luz, solo la mueve. Y entra con fuerza la idea de que el problema son los usos horarios, no los husos. La predicción de que el hilo se partiría entre sol y convención se ha cumplido, pero ahora el eje es otro: verano contra invierno, y la latitud como excusa.