El hilo pasa de la foto a la «compra» y al «orden natural»
La foto ya casi no se mira. En esta página el asunto es la mujer, la boda y lo que unos y otros creen que significa. Un participante abre fuego con una tesis: para los hombres negros, casarse con una blanca es
símbolo de estatus, dice, y lo razona con una frase sobre mentalidad que no se sostiene. A partir de ahí el hilo se llena de comentarios sobre el físico de ella, sobre lo que se le ve y lo que no, y sobre si el futbolista hizo
una buena compra. La palabra «compra» vuelve varias veces.
Alguien pregunta si lo que hay en la mesa es una copa de vino. Nadie lo confirma. Otro contesta con una ironía sobre excedentes. Y en medio de eso, alguien suelta que no se puede pedir ni que la mujer parezca un ser envuelto ni lo contrario, y reclama un término medio que sitúa, dice, en la cristiandad de los años 50. Ese mensaje es el único que intenta poner una raya.
Qué se ha sabido
Poco material nuevo. Sigue sin aparecer fecha, autor ni procedencia de la imagen. De la foto solo se comentan detalles: que si hay una copa de vino, que si un bolso de una marca concreta está en la mesa. Un participante asegura que la mujer tiene
fotos en minibikini y deduce de ahí que no llevaría esa ropa más de cinco minutos después de la instantánea. No aporta dónde lo ha visto.
Aparece otra vez el
, pegado sin más. Y alguien escribe «la foto original:» y no cuelga nada detrás.
Hay un mensaje que cuenta una historia de un pueblo de La Sagra sobre un cura ya fallecido. Es un relato largo, con detalles escabrosos y sin ninguna relación con la imagen. Se lee, se contesta y se sigue.
Un participante calcula que los últimos en notarlo lo van a pasar mal: los niños en los colegios, las niñas en la calle, los hombres en el trabajo. No da plazo. Y otro avisa de que la cosa irá
poco a poco, no de golpe.
Dónde está la bronca
El choque ya no es por la prenda. Es por lo que cada uno cree que hay detrás de una boda. Un bloque insiste en la idea del estatus: que emparentar con alguien de fuera de su grupo es ascenso. Otro participante lo lleva al extremo y sostiene que eso demuestra un reconocimiento implícito de inferioridad. Es la misma tesis de antes con otro envoltorio.
Contra eso, un mensaje corta por lo sano:
ni que la mujer parezca un ser envuelto, ni lo contrario. Pide un punto medio. Y lo fecha en un pasado concreto, la cristiandad de los años 50, como si aquello fuera un acuerdo y no una época.
Otra grieta se abre con el cuerpo. Un participante pregunta si una mujer en bikini es otra cosa. Es una pregunta incómoda y nadie la responde de frente. Y alguien tercia que el problema no es ese: dice que tampoco es normal lo que ve ahora en occidente, relaciones abiertas y cesiones que describe como forzadas. Pone las dos cosas al mismo nivel y no acepta ninguna.
Un tercer choque es religioso. Un participante se declara contrario a la Iglesia católica y a Israel como Estado, partidario de virar hacia confesiones reformadas, y aun así sostiene que católicos y judíos conservadores le resultan más tolerables que el islam expansivo. Otro responde, en inglés, que el islam acierta con las mujeres. Y un tercero añade que el judaísmo ortodoxo es aún más severo. Se contestan entre ellos sin mirar la foto.
Qué cambia respecto a antes
Se abandona la discusión sobre la ley. La pregunta de si hay una norma en España que prohíba vestir así se queda sin respuesta y ya nadie la repite.
Entra con fuerza el dinero. Un participante suelta que la mujer tiene más que todos los del hilo juntos y que por eso la critican. Y otro remata con un bolso de lujo en la mesa: dice que por un bolso así se puede hacer cualquier cosa con según qué personas. La conversación pasa del símbolo religioso al símbolo de consumo.
Entra también la predicción sobre el día después. Alguien sostiene que cuando llegue el cambio, las que ahora tratan mal a los hombres darán un volantazo y se pondrán recatadas. No da fechas. Solo dice que solo tendrán que decir que lo hacen porque quieren. Y un participante remata con que los últimos lo pasarán fatal. El plazo sigue sin concretarse.