La cuenta «En el nombre de Ábalos» sigue publicando desde prisión y nadie acredita quién escribe
La cuenta que firma como «En el nombre de Ábalos» no ha dejado de publicar pese a que su titular está en prisión provisional desde el 27 de noviembre de 2025, según el propio recurso de apelación que la cuenta difundió. Los mensajes atacan a la vicepresidenta y ministra de Trabajo por la pandemia, reclaman la presunción de inocencia y anuncian preguntas escritas al Gobierno sobre la Autoridad Portuaria de Valencia y el dispositivo policial contra el narcotráfico en el barrio del Cabral de Vigo. La pregunta que sobrevuela cada publicación es la misma: quién hay detrás del teclado.
De la presunción de inocencia al recurso de apelación
El primer mensaje reproducido abre con una advertencia: se están desmantelando las bases de una sociedad libre, justa e igualitaria, y el afectado defenderá su inocencia «con lo poco que me queda». De ahí se pasa a la presunción de inocencia como derecho fundamental que, según ese relato, ni un gobierno ni su oposición respetan. La cuenta no se limita a la queja: anuncia la interposición de un recurso de apelación contra el auto de prisión provisional del 27 de noviembre de 2025, con cuatro motivos enumerados —ausencia de indicios, ausencia de riesgo de fuga, vulneración del derecho de representación política y un cuarto que el tuit deja cortado—. Un escrito de esas características exige letrado, procurador y acceso al expediente. Nada de eso se improvisa desde una celda.
Quién escribe: la hipótesis de la cuenta ajena
La explicación más repetida en la conversación es la mecánica: la cuenta está a nombre de Ábalos, pero alguien le escribe desde fuera. No es una teoría peregrina. Los internos no disponen de acceso libre a redes sociales, y una cuenta que mezcla comunicados jurídicos, ataques políticos y preguntas parlamentarias requiere alguien con tiempo, criterio y conocimiento del caso. La alternativa —que el propio interesado dicte o supervise cada publicación— tampoco puede descartarse, pero nadie lo ha acreditado. Lo llamativo es que la cuenta funciona como un boletín de oposición desde el aislamiento: pregunta al Gobierno por la Autoridad Portuaria de Valencia y por un operativo antidroga supuestamente abortado en Vigo, dos asuntos que nada tienen que ver con su causa.
El cruce con Calvo y la reunión de 2018
Otro de los mensajes apunta a la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y le pregunta en qué momento no dijo la verdad: si en televisión o cuando declaró como testigo el 21 de febrero de 2023 en el Juzgado de Instrucción Nº 52 de Madrid. La cuenta también sostiene, sobre la reunión de Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi en un caserío para negociar la moción de censura contra Rajoy, que la entrevista existió según «fuentes presenciales». Son afirmaciones de parte, sin prueba adjunta, y así deben leerse.
El descrédito como estrategia
En la conversación conviven dos lecturas. Una sostiene que todo esto es un montaje de alguien que era autor y cómplice del asunto hasta ayer y que ahora se presenta como víctima. Otra responde que la cuenta es directamente un bulo de la ultraderecha. Entre ambas, el argumento más incómodo es el de la coherencia: reclamar presunción de inocencia después de haber defendido normas que la limitan tiene un coste. La cuenta sigue publicando, el recurso sigue su curso y la identidad del autor sigue sin verificarse. Ahí se atasca todo.
Datos del caso a fecha de esta discusión: prisión provisional decretada el 27 de noviembre de 2025; recurso de apelación con cuatro motivos; declaración de Calvo como testigo el 21 de febrero de 2023 en el Juzgado de Instrucción Nº 52 de Madrid.