El hilo pasa del bocadillo al panettone de 46 euros y al jamón a 14 euros los 100 gramos
El hilo del bocadillo de 18,95 € ya no va de bocadillos. En este tramo alguien saca el
panettone de Dabiz Muñoz a 46 euros en El Corte Inglés y el debate se desplaza a la estrategia de precios. A la vez, otro forero trae un jamón a
14 euros los 100 gramos en Mercadona y la conversación se parte entre los que defienden el margen del cocinero y los que ven una tomadura de pelo en cada producto con su firma.
Qué se ha sabido
Aparece un enlace a
una pieza de El Mundo sobre la pareja y otro a
la crónica del cierre de StreetXO Dubái, publicada el 4 de septiembre de 2026. También se cuela un enlace de 20minutos sobre la respuesta del cocinero a las críticas por su aventura en Londres.
Un forero hace un cálculo con la pieza entera: un jamón de 7-8 kilos pierde casi la mitad entre hueso, corteza y recortes. Si la pieza cuesta 1.500 €, el kilo de lonchas sale a unos
400 € comprando al detalle. Un proveedor que compra por cientos paga menos. Con 40 o 50 gramos por bocadillo, dice, las dos cosas pueden ser verdad: que sea jamón bueno y que salga rentable a 19 €.
Otro participante aporta una crítica gastronómica presencial de septiembre de 2026 y los precios oficiales del fabricante. Describe el producto: pan de masa madre tostado, jamón Joselito, sin bebida. Su valoración: caro para lo que ofrece como comida rápida, pero no un timo si el jamón es el que dicen.
En Mercadona, según un forero, anuncian jamón a
14 euros los 100 gramos. Otro responde que eso es más barato que a 140 € el kilo y que la gente tiene pocas luces. Y un tercero recuerda que en el aeropuerto un café ya vale
4,2 €.
Dónde está la bronca
La bronca se divide en tres. Un grupo defiende que el precio del bocadillo se sostiene si el jamón es Joselito y el pan es especial. Otro sostiene que el producto vive del tirón mediático y que el cliente objetivo es quien quiere publicarlo en redes. Y un tercero pasa de la materia prima y ataca el modelo: dice que el cocinero no puede estar en tres restaurantes a la vez y que su expansión fuera de España no ha funcionado.
Un participante compara el modelo con el de Martín Berasategui: muchos restaurantes, pero con gente formada y un producto replicable sin que el chef esté encima. Otro responde que el cocinero vende su presencia y que sin ella el producto pierde sentido.
La bronca también va contra un crítico gastronómico concreto. Un forero le acusa de criticar sin probar y de tener mala baba. Varios salen a defender que el jamón cortado a cuchillo envasado al vacío es normal, que Joselito lo vende así y que eso no desmerece el producto.
Sobre el panettone, la reacción es rápida:
46 euros por un panettone. Un forero lo pone como ejemplo de que el precio no tiene relación con el coste. Otro responde que si se vende, el precio está justificado.
Qué cambia respecto a antes
Lo que cambia es el alcance. Antes se discutía el bocadillo y la casa de Pozuelo. Ahora entran el panettone, el jamón de Mercadona y el cierre de Dubái. La predicción que falla es la de que el hilo se cerraría con una cifra. No se cierra: se abre a más productos y a más mercados.
El asunto nuevo es si el modelo de negocio del cocinero aguanta fuera de España. El cierre de Dubái y el tropiezo en Londres entran como prueba de que su tirón funciona aquí pero no fuera. La comparación que se repite es la de un jugador que destaca en juveniles y se estrella en primera división.
Experiencias y cálculos
Un forero cuenta que le invitaron a uno en un viaje de trabajo. Dice que es un buen bocadillo, sin más. Buen pan, ninguna locura. Buen jamón, ninguna locura. El aceite mejora cualquier cosa. No pagaría más de
7 € por él.
Otro recuerda que el de la Renfe parecía caro a 8 euros y que en aeropuertos rondaba los 12. Este, dice, es un quién pide más.
Un tercero cuenta que desayuna en Schipol caviar, ostras y champagne desde que vuela por Europa. Y otro responde que el aeropuerto es un lugar repugnante y que lo razonable es llevarse unos sándwiches y una botella de agua del grifo.
El hilo sigue. Ahora toca el panettone.