rafabogado
Será en Octubre
11.08.26. Santo Rosario.
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
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Salve
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Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Disfrute y dignidad ”
Esto dice el Señor:
«Ahora, descendiente de hombre, escucha lo que te digo: ¡No seas rebelde, como este pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy».
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Entonces me dijo:
«Descendiente de hombre, come lo que tienes ahí; cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel».
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome:
«Descendiente de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy».
Lo comí y me supo en la boca dulce como la miel.
Me dijo:
«Descendiente de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras».
Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.
Tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.
¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.
Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos R/.
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.
¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
---
Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de la Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia.
La lectura nos recuerda que estamos llamados a contemplar la Palabra y alimentarnos de ella, como hacemos aquí y ahora en esta web diaria de la Orden de Predicadores. Y cuando contemplemos la Palabra, la gustamos, la saboreamos y la disfrutamos, ésta transforma nuestra mirada y despierta el deseo de compartir lo recibido, de predicarlo, de anunciarlo con la alegría de quien disfruta de Dios, porque quien ha gustado la dulzura de Dios no puede guardarla sólo para sí, siente necesidad de compartirla.
Y es que, el Reino no se edifica sólo con proyectos, discursos o esfuerzos humanos, sino con vidas transformadas por la Palabra. Por eso necesitamos generar espacios reales de silencio, escucha y contemplación. Espacios donde disfrutemos de Dios, compartamos la Palabra y misionemos a partir de la Palabra disfrutada en comunidad.
Cuando la persona creyente se alimenta de la Palabra, aprende a mirar la realidad con los ojos de Dios, para reconocer a Dios en todo y para que todo vuelva a encontrar su centro en Dios. De ese disfrute nace el anuncio, el servicio y la construcción del Reino de Dios.
Así el profeta Ezequiel hoy, nos anima a comer la Palabra de Dios y disfrutarla. Comamos de esta con la alegría de compartida en comunidad.
Los pequeños son, ciertamente, los niños y las niñas, pero también toda persona vulnerable: quien sufre pobreza, soledad, enfermedad, exclusión social, migración forzada o cualquier otra forma de fragilidad. Hacia ellos, Dios nos invita a dirigir una mirada nueva llena de amor.
León XIV lo expresó con claridad en la visita apostólica que realizó a España en junio de este año al hacerse presente en aquellos lugares donde se recibe a personas migrantes, al centro penitenciario de Brians o a residencias de personas en situación de sin hogar. Con ello nos recordó que la comunidad cristiana está llamada a acercarse a las heridas y necesidades de los más pequeños y vulnerables con discreción, delicadeza y perseverancia. Esta es una clave profundamente evangélica: no basta con admirar la pequeñez hay que defenderla, acompañarla, luchar por su dignidad y por sus derechos, por eso el Santo Padre quiso poner en el centro de su visita a España a las personas más vulnerables, porque quiso visibilizar la pequeñez para denunciar que también al vulnerable hay que dotarle de dignidad y derechos.
La oveja perdida de la parábola nos revela el corazón del Padre: ninguna vida es descartable, ninguna persona vale menos por estar herida, perdida o apartada. Dios busca a quien el mundo olvida. Y si la persona creyente quiere vivir centrada en Dios, debe aprender a poner en el centro de su vida a aquellos a quienes Dios mira con especial predilección.
Por eso, sólo seremos fieles a Dios y al Evangelio si olemos a oveja, si vivimos poniendo en el centro a la pequeñez y luchamos para dotar a todo ser humano de derechos y de dignidad. Allí donde una persona migrada es acogida, una persona vulnerable es acompañada, una persona que cumple pena de privación de libertad es visitada, una herida es cuidada y una vida perdida es buscada, es donde el Reino de Dios empieza a hacerse visible.
¿A qué personas vulnerables acompaño desde el reconocimiento de su dignidad y sus derechos?
¿Las miro como titulares de derechos o sólo como destinatarias de ayuda? ¿Qué “ovejas perdidas” quedan fuera de los circuitos normales de protección?
Fuente: Disfrute y dignidad
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
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Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
Desde Lourdes (hoy en castellano):
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Letanías (no son obligatorias, pero agradan a nuestra Progenitora del Cielo):
Salve
Ave María (cantado)
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¿Cómo se reza el Rosario? Con viñetas explicativas.
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Promesas del Rosario (apariciones marianas):
Aquellos que recen con enorme fe el Rosario recibirán gracias especiales.
Prometo mi protección y las gracias más grandes a aquellos que recen el Rosario.
El Rosario es un arma poderosa para no ir al infierno, destruirá los vicios, disminuirá los pecados, y defendernos de las herejías.
Se otorgará la virtud y las buenas obras abundarán, se otorgará la piedad de Dios para las almas, rescatará a los corazones de la gente de su amor terrenal y vanidades, y los elevará en su deseo por las cosas eternas. Las mismas almas se santificarán por este medio.
El alma que se encomiende a mí en el Rosario no perecerá.
Quien rece el Rosario devotamente, y lleve los misterios como testimonio de vida no conocerá la desdicha. Dios no lo castigará en su justicia, no tendrá una gloria violenta, y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios, y tendrá la recompensa de la vida eterna.
Aquel que sea verdadero devoto del Rosario no perecerá sin los Sagrados Sacramentos.
Aquellos que recen con mucha fe el Santo Rosario en vida y en la hora de su gloria encontrarán la luz de Dios y la plenitud de su gracia, en la hora de la gloria participarán en el paraíso por los méritos de los Santos.
Libraré del purgatorio a quienes recen el Rosario devotamente.
Los niños devotos al Rosario merecerán un alto grado de Gloria en el cielo.
Obtendrán todo lo que me pidan mediante el Rosario.
Aquellos que propaguen mi Rosario serán asistidos por mí en sus necesidades.
Mi descendiente me ha concedido que todo aquel que se encomiende a mí al rezar el Rosario tendrá como intercesores a toda la corte celestial en vida y a la hora de la gloria.
Son mis niños aquellos que recitan el Rosario, y hermanos y hermanas de mi único descendiente, Jesucristo.
La devoción a mi Rosario es una gran señal de profecía.
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A continuación, el Evangelio de hoy martes y las lecturas:
“ Disfrute y dignidad ”
Primera lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 8 – 3, 4
Esto dice el Señor:
«Ahora, descendiente de hombre, escucha lo que te digo: ¡No seas rebelde, como este pueblo rebelde! Abre la boca y come lo que te doy».
Vi entonces una mano extendida hacia mí, con un documento enrollado. Lo desenrolló ante mí: estaba escrito en el anverso y en el reverso; tenía escritas elegías, lamentos y ayes.
Entonces me dijo:
«Descendiente de hombre, come lo que tienes ahí; cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel».
Abrí la boca y me dio a comer el volumen, diciéndome:
«Descendiente de hombre, alimenta tu vientre y sacia tus entrañas con este volumen que te doy».
Lo comí y me supo en la boca dulce como la miel.
Me dijo:
«Descendiente de hombre, anda, vete a la casa de Israel y diles mis palabras».
Salmo de hoy
Salmo 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131 R/. ¡Qué dulce al paladar tu promesa, Señor!
Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.
Tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.
Más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata. R/.
¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca! R/.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón. R/.
Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos R/.
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.
¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».
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Bonus: Añado los comentarios de los dominicos con el Evangelio anterior, así como los del padre Pedro Brassesco, en YT. Para quien prefiera las reflexiones por escrito, las dejo a continuación, hoy a cargo de la Fraternidad Laical de Santo Domingo de Valencia.
Reflexión del Evangelio de hoy
“El disfrute de la Palabra de Dios”
Nos situamos ante la profecía de Ezequiel, entendiendo que Dios invita al profeta a comer el rollo de su Palabra, porque nadie puede anunciar lo que antes no ha disfrutado. En este caso, Ezequiel acoge, en contemplación, la Palabra de Dios para que esta se convierta en disfrute “dulce como la miel”, en presencia viva.La lectura nos recuerda que estamos llamados a contemplar la Palabra y alimentarnos de ella, como hacemos aquí y ahora en esta web diaria de la Orden de Predicadores. Y cuando contemplemos la Palabra, la gustamos, la saboreamos y la disfrutamos, ésta transforma nuestra mirada y despierta el deseo de compartir lo recibido, de predicarlo, de anunciarlo con la alegría de quien disfruta de Dios, porque quien ha gustado la dulzura de Dios no puede guardarla sólo para sí, siente necesidad de compartirla.
Y es que, el Reino no se edifica sólo con proyectos, discursos o esfuerzos humanos, sino con vidas transformadas por la Palabra. Por eso necesitamos generar espacios reales de silencio, escucha y contemplación. Espacios donde disfrutemos de Dios, compartamos la Palabra y misionemos a partir de la Palabra disfrutada en comunidad.
Cuando la persona creyente se alimenta de la Palabra, aprende a mirar la realidad con los ojos de Dios, para reconocer a Dios en todo y para que todo vuelva a encontrar su centro en Dios. De ese disfrute nace el anuncio, el servicio y la construcción del Reino de Dios.
Así el profeta Ezequiel hoy, nos anima a comer la Palabra de Dios y disfrutarla. Comamos de esta con la alegría de compartida en comunidad.
“La dignidad de la pequeñez”
El Evangelio de hoy nos recuerda que Jesús invierte nuestros criterios de grandeza: no pone en el centro a la persona fuerte, influyente o al autosuficiente, como querían los fariseos, sino a un menor de edad, que es un ser débil, necesitado y dependiente. Una gran revolución en los tiempos de Jesús, y también en nuestro tiempo actual, donde los derechos humanos de los más pequeños siguen siendo vulnerados. Y es que, la pequeñez es el lugar donde Dios revela su forma de reinar.Los pequeños son, ciertamente, los niños y las niñas, pero también toda persona vulnerable: quien sufre pobreza, soledad, enfermedad, exclusión social, migración forzada o cualquier otra forma de fragilidad. Hacia ellos, Dios nos invita a dirigir una mirada nueva llena de amor.
León XIV lo expresó con claridad en la visita apostólica que realizó a España en junio de este año al hacerse presente en aquellos lugares donde se recibe a personas migrantes, al centro penitenciario de Brians o a residencias de personas en situación de sin hogar. Con ello nos recordó que la comunidad cristiana está llamada a acercarse a las heridas y necesidades de los más pequeños y vulnerables con discreción, delicadeza y perseverancia. Esta es una clave profundamente evangélica: no basta con admirar la pequeñez hay que defenderla, acompañarla, luchar por su dignidad y por sus derechos, por eso el Santo Padre quiso poner en el centro de su visita a España a las personas más vulnerables, porque quiso visibilizar la pequeñez para denunciar que también al vulnerable hay que dotarle de dignidad y derechos.
La oveja perdida de la parábola nos revela el corazón del Padre: ninguna vida es descartable, ninguna persona vale menos por estar herida, perdida o apartada. Dios busca a quien el mundo olvida. Y si la persona creyente quiere vivir centrada en Dios, debe aprender a poner en el centro de su vida a aquellos a quienes Dios mira con especial predilección.
Por eso, sólo seremos fieles a Dios y al Evangelio si olemos a oveja, si vivimos poniendo en el centro a la pequeñez y luchamos para dotar a todo ser humano de derechos y de dignidad. Allí donde una persona migrada es acogida, una persona vulnerable es acompañada, una persona que cumple pena de privación de libertad es visitada, una herida es cuidada y una vida perdida es buscada, es donde el Reino de Dios empieza a hacerse visible.
¿A qué personas vulnerables acompaño desde el reconocimiento de su dignidad y sus derechos?
¿Las miro como titulares de derechos o sólo como destinatarias de ayuda? ¿Qué “ovejas perdidas” quedan fuera de los circuitos normales de protección?
Fuente: Disfrute y dignidad
Y porque has resucitado, te damos las gracias. Contigo seremos invencibles. Contigo, llamados a la Vida.
(imagen visible para usuarios registrados)
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» (Salmo 90)
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