Vox propuso, no quitar subvenciones, sino evitar darlas a las películas que fueran claramente ejercicios de propaganda ideológica. Sin embargo, hubiera sido más inteligente defender otro criterio: la inclusividad y pluralidad. Una cuota ideológica: por cada película con propaganda de izquierdas, una película con propaganda de derechas. Entonces todos estos defensores de la libertad de expresión de la izquierda estarían pidiendo cancelación y censura para las películas de derechas financiadas con dinero público.
