Cuanto menos estudios, más problemas, y para tratar con según qué personas la única forma que hay es ser igual de duro o peor. Vamos, que hay que tratarlos como ganado, dentro de un régimen cuasi castrense para que hagan las cosas y no se apañala los unos a los otros y le peguen fuego a la empresa.
Conforme se va subiendo en el nivel educativo, la cosa va mejorando, pero el que es orate es orate (con o sin estudios) y si la empresa no hace nada, se termina convirtiendo en un problema para la empresa, porque los orate se especializan en eliminar al que le puede hacer sombra, con lo que cualquiera que el orate considere un competidor, terminará siendo o expulsado por la empresa, debido a que son grandes manipuladores o el propio trabajador se terminará dando el piro, con lo que al final, la empresa irá perdiendo capital humano, hasta terminar en la quiebra, porque las empresas no las hacen funcionar los empresarios, ni los directores ejecutivos ni los orate.
Las empresas las hacen funcionar los trabajadores y si los que valen acaban fuera y los que no hacen sombra se quedan dentro, pues está claro que a una empresa no le interesa tener a orate en plantilla, por muy encantadores que sean ante el jefe, porque destruyen un capital, que es el capital humano, algo muy difícil o imposible de sustituir, y que una empresa tarda muchísimo en tener, por mucho que se invierta económicamente en medios de producción, instalaciones, publicidad, etc.
Una empresa sin capital humano no es nada y siempre estará abocado al fracaso, porque el sicópata siempre hará ver hasta que ya es demasiado tarde, que no hay ningún problema y que todo va estupendo, antes de admitir que es un mal gestor, trabajador o lo que sea y siempre le echará la culpa a otro u otros, dejando a ciegas a la dirección, que intentará solucionar las cosas, tomando medidas ineficientes, o incluso, que van en contra de los propios intereses de la empresa, en base a eso, a mentiras y manipulación.
El orate siempre tiene que ser el que controle el discurso, por eso va corriendo al jefe a contarle esto y lo otro, por eso es que acusa, es el que crea fantasmas, es el que cuenta películas personales, y siempre es lo mismo, que siempre sea él el que controle el relato de todo lo que pasa, porqué pasa y gracias a quién pasa (él) y necesita monopolizar la información que le llega al jefe, para poder manipularlo y usar esa manipulación siempre en su beneficio. Cuando hay otras fuentes de información o de relato en una empresa o en cualquier organización donde haya un sicópata, eso pone muy nervioso al orate y siempre intentará descalificar esas otras fuentes, relatos o puntos de vista, de una forma sutil, creando dudas o directamente, criticando furibundamente a esas otras voces que no son la suya, porque esas voces son un peligro o un obstáculo en el control del discurso.