Cuanto menos estudios, más problemas de convivencia, y para tratar con según qué actitudes la única forma que hay es ser igual de firme o más. Vamos, que hay que tratarlos con mano dura, dentro de un régimen cuasi castrense para que hagan las cosas y no se hagan daño los unos a los otros ni le prendan fuego a la empresa.
Conforme se va subiendo en el nivel educativo, la cosa va mejorando, pero el que es orate es orate (con o sin estudios) y si la empresa no hace nada, se termina convirtiendo en un problema para la empresa, porque los orate se especializan en eliminar al que le puede hacer sombra, con lo que cualquiera que el orate considere un competidor, terminará siendo o expulsado por la empresa, debido a que son grandes manipuladores o el propio trabajador se terminará marchando, con lo que al final, la empresa irá perdiendo capital humano, hasta terminar en la quiebra, porque las empresas no las hacen funcionar los empresarios, ni los directores ejecutivos ni los orate. Las empresas las hacen funcionar los trabajadores y si los que valen acaban fuera y los que no hacen sombra se quedan dentro, pues está claro que a una empresa no le interesa tener a orate en plantilla, por muy encantadores que sean ante el jefe.