Un programa de Sarah Santaolalla ha triturado en directo fotografías de los periodistas Inda, Jiménez Losantos y Antonio Naranjo, según una publicación difundida en X. El gesto se presenta como una crítica a la crispación de la derecha mediática.
La escena circula por redes: una trituradora de papel, tres fotos de rostros conocidos y un programa de televisión. Sarah Santaolalla, que da nombre al espacio, aparece vinculada a la acción en la que se destruyen las imágenes de Inda, Jiménez Losantos y Antonio Naranjo. La publicación que lo difunde lo enmarca como una respuesta a la crispación que, a su juicio, alimentan esos periodistas.
Qué se ve y quiénes aparecen
El contenido muestra la destrucción de las fotografías de tres nombres propios del periodismo español: Carlos Herrera no está en la lista, pero sí Inda, Jiménez Losantos y Naranjo, habituales en tertulias y medios de orientación conservadora. La acción se presenta como un gesto simbólico, no como una información periodística al uso. No hay denuncia ni consecuencia legal conocida por el momento.
El marco de la polémica
La publicación acompaña el gesto con una acusación directa: la izquierda denuncia la crispación mientras una cadena de televisión, a la que llama «sanchista», esparce odio contra la oposición. Esa atribución es una opinión del autor del mensaje, no un hecho comprobado. El texto también menciona a La Séptima, un canal de reciente creación, como parte del ecosistema que se critica.
Un gesto que no es nuevo
Triturar fotos en televisión es un recurso visual recurrente para expresar rechazo. Su eficacia comunicativa es alta y su recorrido legal, en principio, nulo: no se destruye un documento oficial ni se atenta contra nadie. El debate, por tanto, no es jurídico sino de tono. Y ahí cada cadena elige a quién señala.
La línea entre la crítica y el espectáculo es difusa. Quien tritura una foto de un periodista está haciendo una declaración política, no una información. Conviene no confundir ambas cosas.