Carmen Sánchez, abogada y propietaria de siete inmuebles, sostiene que los jóvenes no se independizan porque no ahorran ni se esfuerzan lo suficiente, y pone como ejemplo a su hijo de 23 años, que destina todo su sueldo al ahorro. La propia abogada reconoce después que el encarecimiento de la vivienda y los salarios dificultan ese ahorro.
La frase se pronuncia en un plató de televisión y aterriza en mitad de un país donde encontrar piso se ha vuelto una carrera de obstáculos. Carmen Sánchez, abogada y propietaria de siete viviendas, defendió en Espejo Público, el programa de Antena 3 que presenta Susanna Griso, que la clave para comprar una casa está en trabajar, ahorrar y planificar. Y que quien no lo consigue es, en buena parte, porque no hace lo suficiente. La intervención se emitió y se recogió por escrito, y desde entonces circula como ejemplo de un choque generacional que va más allá de una anécdota televisiva.
Quién es Carmen Sánchez y qué patrimonio declara
Sánchez no es una voz improvisada. Es abogada, tiene titulación superior y ha explicado en varias ocasiones cómo construyó su patrimonio. Según su propio relato, a los 33 años ya tenía tres viviendas, y había reunido ese patrimonio después de 25 años trabajando. Reconoce que recurrió a hipotecas y a los avales de su familia para comprar, y que en aquel momento, según sus palabras, no tenía dinero.
De las siete propiedades que dice poseer, una es su vivienda habitual, otra es su despacho profesional, otra está en la montaña y otra en la playa. Una más la ocupa un familiar con discapacidad en situación de vulnerabilidad. Solo dos de sus inmuebles están alquilados. Ese detalle importa: la mayor parte de su patrimonio no está en el mercado del alquiler, sino en uso propio o familiar.
La abogada ha utilizado también a su hijo como ejemplo. En enero de 2025 contó que el joven tenía 23 años, estudiaba en una universidad de Cataluña y trabajaba. Destinaba al ahorro todo lo que ganaba, con la intención de reunir la entrada de una vivienda. «Creo que en un año tendrá el 20 % del precio para poderse comprar una vivienda», aseguró entonces. Su previsión era que comprara con 24 o 25 años.
El diagnóstico sobre el consumo juvenil
A partir de ese caso, Sánchez cuestionó los hábitos de gasto de parte de la juventud. En su opinión, hay una tendencia a gastar en productos y actividades que considera prescindibles: teléfonos móviles caros, salidas a discotecas o viajes a estaciones de esquí. «La generación de los jóvenes tiene mucho consumismo», defendió. Para ella, es el esfuerzo mantenido durante años lo que permite alcanzar la propiedad.
La idea se completa con otra frase que ha quedado asociada a su figura: «Si naces pobre no es tu culpa, pero si te mueres pobre, sí lo es». La sentencia resume una visión del éxito económico como resultado casi exclusivo de la voluntad individual. Es una tesis discutible, y de hecho se discutió en el mismo programa.
En aquel debate intervino el estudiante y activista Adriá Luber, que explicó que sus ingresos no le permitían guardar todo lo que ganaba porque tenía otros gastos y contribuía económicamente en casa. Luber cuestionó que se atribuyera a toda una generación un estilo de vida consumista y defendió que las circunstancias familiares marcan diferencias importantes a la hora de emanciparse. Quien tiene padres que pueden avalar una hipoteca parte de una posición distinta de quien afronta los gastos por su cuenta. También sostuvo que la regulación de precios debía formar parte de la respuesta.
El matiz posterior: salarios y precio de la vivienda
Meses después, Sánchez volvió al programa y ajustó el discurso. Cuando Susanna Griso le preguntó si seguía pensando que faltaba esfuerzo entre los jóvenes, respondió: «Hay jóvenes que sí se esfuerzan, pero también los hay que no lo hacen». Justificó el cambio por el encarecimiento de la vivienda desde sus primeras declaraciones.
Reconoció que los salarios condicionan la capacidad de ahorro. Aun así, insistió en que los compradores deberían reunir alrededor del 30 % del precio del inmueble y recurrir después a la financiación bancaria, como, según ella, hicieron otras generaciones. Ahí surgió la pregunta inevitable: quién puede ahorrar ese porcentaje con los ingresos actuales. Sánchez admitió que las clases trabajadoras tienen dificultades para acceder a una vivienda en propiedad. Defendió, eso sí, que a su generación tampoco le habían regalado nada y que el resultado económico de cada persona depende del trabajo, del esfuerzo y de las circunstancias.
El contexto en el que se pronuncian estas frases no es neutro. El acceso a la vivienda figura entre los principales problemas económicos de los españoles. Los precios del alquiler siguen al alza, comprar resulta difícil sin ahorros previos y en muchas zonas la demanda supera a la oferta disponible. La compra de inmuebles como inversión y el auge del alquiler vacacional en determinados destinos reducen las opciones de quienes buscan un hogar habitual. El debate sobre si los propietarios con varios inmuebles amplían la oferta o la estrechan sigue abierto, y no lo va a cerrar una entrevista.
Por qué el ejemplo del hijo no cierra el debate
El caso del hijo de Sánchez es real y ella lo cuenta como prueba de que se puede. Pero un ejemplo individual no demuestra una regla general. Que un joven de 23 años que estudia y trabaja pueda ahorrar todo su sueldo depende de una condición previa: que alguien cubra sus gastos de vivienda, comida y manutención mientras tanto. Si esa red familiar no existe, el ahorro íntegro es matemáticamente imposible.
La propia trayectoria de la abogada incluye avales familiares para sus primeras compras. No es un detalle menor. El acceso a la propiedad en España ha dependido históricamente del apoyo intergeneracional, y quienes carecen de él afrontan la misma meta con menos herramientas. Señalar el consumismo juvenil como causa principal del problema ignora esa asimetría de partida.
La discusión de fondo no es si conviene ahorrar. Es si el ahorro, por sí solo, basta para comprar una casa con los salarios y los precios actuales. Sánchez admite que no siempre. Su intervención inicial decía lo contrario. Entre una versión y otra hay un país que cambió de precio mientras ella hablaba. Este artículo no constituye asesoramiento financiero ni legal: para decisiones de compra o endeudamiento, conviene consultar a un profesional.