NOTICIA: Cuando un hombre es buen padre y sin escándalos, ¿aburre?

Ilustración editorial de una pareja estable en un salón ordenado, con la rutina como protagonista y una duda en el horizonte
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El hombre bueno aburre: la queja que reabre el pacto de pareja​

Un hombre que trabaja, no bebe de más, sale en las fotos familiares y no protagoniza un solo escándalo. Y, al lado, la frase que se repite como un estribillo: «me aburre, y me planteo si quiero seguir con él». La escena no sale de una novela; circula como plantilla en comunidades digitales, donde cada pocas semanas alguien vuelve a lanzarla y la caja de comentarios se llena sola. Lo llamativo no es la queja. Lo llamativo es que casi nadie discute el diagnóstico: se discute el culpable.

La tesis de fondo es una variante del viejo lamento sobre la ingratitud: la bondad, la previsibilidad y la ausencia de drama se habrían convertido en defectos de fábrica del compañero a largo plazo. El pliego de cargos canónico —divertido pero no payaso, formal pero no aburrido, trabajador pero atento, buen padre pero no blando— funciona como un contrato imposible de firmar. Y, como todo contrato imposible, siempre hay una cláusula que se incumple.

¿Por qué se dice que el hombre bueno aburre?​

Porque se confunde estabilidad con ausencia de estímulo, y esa confusión se ha instalado como sentido común. Quien defiende la tesis sostiene que la atracción necesita novedad, tensión y algo de incertidumbre, y que una pareja que no las produce se apaga aunque no haya nada roto. Quien la combate responde con la misma lógica del revés: si alguien necesita adrenalina para no levantarse de la mesa, el problema no es el compañero, es la expectativa. En medio queda un dato incómodo: ninguna de las dos posiciones viene acompañada de una sola serie estadística. Son teorías sobre la naturaleza humana, no mediciones.

Ese vacío empírico explica la deriva de la conversación. Sin cifras, el diagnóstico se llena de relatos: la infancia, la comparación con otras parejas, la sospecha de que la vida propia es más gris que la del vecino. La queja por aburrimiento, señalan quienes dicen haberla visto de cerca, rara vez aparece en hogares con problemas materiales. Aparece en hogares que lo tienen todo y no saben qué hacer con la calma.
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El argumento evolutivo: 200.000 años de tribu y vínculos de uno a tres años​

El relato más repetido recurre a la prehistoria. Durante 200.000 años habríamos vivido en grupos pequeños, con vínculos que duraban hasta que la criatura cumplía entre uno y tres años, y después se recomponían. De ahí se deduce que el amor romántico de largo plazo sería un artefacto reciente, incompatible con un instinto moldeado durante milenios. La conclusión encaja, dicen, con que muchas relaciones modernas basadas en la atracción se agoten en un plazo parecido.

El salto lógico es de tamaño considerable. Una cosa es que la crianza compartida en grupo fuera la norma y otra que la duración de los vínculos estuviera fijada por el destete. Nadie aporta yacimientos, ni estudios, ni series de rupturas por cohortes. Es paleoantropología de sobremesa convertida en ley natural, y ahí está su éxito: exculpa a todo el mundo a la vez.
Parejas sin apuros económicos y con la nevera llena: «Si eres incapaz de apreciar el hecho de tener una persona buena a tu lado, no mereces nada de lo que ese tipo de personas puede aportar.» — un forero de burbuja.info

La economía de la ruptura: menos coste, más salidas​

El segundo eje del análisis es monetario. Se sostiene que el coste de abandonar una relación se ha desplomado: ingresos propios, vivienda, una red pública que cubre parte de lo que antes cubría la pareja. En ese marco, la paciencia dejaría de tener premio y la ruptura se convertiría en la opción barata. Es la tesis de los incentivos, y quienes la defienden creen que explica por qué la queja aparece en casas sin problemas de dinero y con la nevera llena.

Lo que ese razonamiento pasa por alto es que el coste de la ruptura no se mide solo en euros. También se paga en tiempo, en hijos, en patrimonio común y en vida social compartida. Una separación con un niño pequeño sigue siendo la operación más cara que puede afrontar una familia media, con o sin ayuda pública. Que sea más barata que hace cincuenta años no la convierte en gratis.

La paradoja de la elección: cuatro pretendientes o ninguno​

Hay un tercer diagnóstico que no necesita biología ni presupuesto: el mercado. Hasta hace dos generaciones, la elección se hacía entre un puñado de candidatos del entorno, y eso tenía sus ventajas: se decidía con información y se comparaba con lo que había a mano. Hoy el catálogo es aparentemente infinito y, como en cualquier mercado con coste de búsqueda casi nulo, la comparación no termina nunca. Siempre hay alguien más arriba en la lista, un día puede ser uno y al siguiente otro, y la decisión se aplaza. Se elige menos porque elegir parece reversible.

Ese aplazamiento tiene factura conocida. Hacia los 35, la misma persona que descartó compañeros solventes por previsibles busca de golpe estabilidad, proyecto y familia, y descubre que el mercado de los buenos padres no funciona por catálogo: un hombre no es un coche que se compra sabiendo lo que hay. Los términos con los que se describe esa urgencia —el muro, el paquete completo— son tan crueles como reconocibles.

¿Es un fenómeno nuevo? La Regenta ya lo contaba​

Conviene un correctivo histórico. El desencuentro entre el cónyuge proveedor y previsible y la búsqueda de emoción no nació con las aplicaciones de citas: es el eje de La Regenta, publicada en el siglo XIX, y de media novela realista europea. Si el asunto tiene dos siglos de literatura, la hipótesis de la novedad hormonal se queda coja. Lo verdaderamente nuevo es la escala: la queja se publica, se mide en interacciones y se compara con miles de experiencias ajenas.

Y queda la cifra que nadie discute. Los 200.000 años de vida en grupos pequeños frente a los pocos decenios en que la pareja ha sido una elección libre, reversible y sin sanción social. Si el experimento lleva tan poco tiempo en marcha, cualquier conclusión sobre la naturaleza humana —en un sentido o en el otro— va con décadas de retraso.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Simplemente el amor romántico de largo plazo es algo artificial, con pocos años. Durante 200.000 años hemos vivido en tribus, donde las relaciones duraban hasta que el bebé tenía entre un año y tres años.»
— Javier.Finance · duración del vínculo de pareja
«Si eres incapaz de apreciar el hecho de tener una persona buena a tu lado, no mereces nada de lo que ese tipo de personas puede aportar.»
— Lord Yavestruc · valor de la bondad en pareja
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Faltan estímulos propios, no sobra el buen hombre35%
La estabilidad se percibe hoy como aburrimiento30%
El coste de la ruptura es demasiado bajo20%
Es selección infinita, no biología ni dinero15%
📌 DATOS
200.000 años de vida en grupos pequeños, según el relato que se usa para datar la duración del vínculo de pareja
Vínculos que duraban hasta que el bebé tenía entre uno y tres años
Hacia los 35 años se busca el paquete completo: pareja, hijo y casa con el tiempo justo
Personas de 30 años con conversaciones de adolescentes, según la tesis de la infantilización
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Existen datos que demuestren que la estabilidad aburre más que la emoción?
No. La discusión se apoya en teorías sobre la naturaleza humana, no en series estadísticas: no se aporta un solo estudio, cohorte o registro de separaciones que compare parejas por nivel de conflicto o previsibilidad. Las afirmaciones sobre atracción y aburrimiento son interpretaciones, no mediciones verificables.
¿Qué significa el «pack fast family»?
Es la expresión que se usa para describir la urgencia que aparece alrededor de los 35 años: buscar de golpe pareja, hijo y casa cuando antes se descartaron candidatos estables por previsibles. Se describe como una compra acelerada de un paquete vital que no funciona por catálogo.
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No como ellas, que son el colmo de la originalidad, la diversión, y la empatía...

La ingeniería social ha hecho pole el cerebro de las mujeres occidentales.

Y lo más terrible es que muchos hombres lo justifican y lo aplauden.

"Claro, es que si un hombre no es divertido pero no resulta cómico, formal pero no serio, ordenado pero no aburrido, trabajador pero que tenga a su pareja en cuenta, buen padre pero no un blandengue, sensible pero no un llorón, fuerte pero no bruto, etc, etc... es normal que ellas se aburran"
 
Última edición:
El amor romántico de largo plazo es algo artificial, con pocos años. Durante 200.000 años hemos vivido en tribus, donde las relaciones duraban hasta que el bebé tenía entre un año y tres años. Luego te apareabas con otra de la tribu. Algunas veces incluso sin saber el padre. Por eso esta mujer deja de sentir, porque habrá pasado ese plazo. Casi todas las relaciones modernas basadas en la atracción duran eso, qué casualidad. Hay diferencias biológicas entre hombres y mujeres en cuanto al instinto de protección. El macho con más recursos materiales podía tener una especie de poliginia, donde a cambio de alimentos, pieles y demás, ellas le dan servicios segarro de forma transaccional. Llevado al mundo occidental, según Esther Vilar, cuanto menos valor económico tiene el hombre, menor es el gasto en mujeres y con mayor número de hombres se acuestan esas mujeres. Cortesana: hombres pobres pagan por una mujer que está con muchos. Sugar baby: hombres menos pobres pagan por mujer que se acuesta con unos cuantos. Matrimonio: hombre con estatus, como casa pagada y buen trabajo, se acuesta con una mujer que en principio solo se acuesta con él la mayoría de veces.
 
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No como ellas, que son el colmo de la originalidad, la diversión, y la empatía...

La ingeniería social ha hecho pole el cerebro de las mujeres occidentales.

Y lo más terrible es que muchos hombres lo justifican y lo aplauden.

"Claro, es que si un hombre no es divertido pero no resulta cómico, formal pero no serio, ordenado pero no aburrido, trabajador pero que tenga a su pareja en cuenta, buen padre pero no un blandengue, sensible pero no un llorón, fuerte pero no bruto, etc, etc... es normal que ellas se aburran"
Es más fácil sacarse una Arquitectura
 
Parece que en general les atrae más el perfil de malote, aunque lo disimulen. La bondad se percibe como menos atractiva para la función reproductiva de pareja, aunque a nivel social se valora para tener seguridad. Hay excepciones, pero la tendencia general es esa.
 
Parece que en general les atrae más el perfil de malote, aunque lo disimulen. La bondad se percibe como menos atractiva para la función reproductiva de pareja, aunque a nivel social se valora para tener seguridad. Hay excepciones, pero la tendencia general es esa.
Y aun así se cansan, del malote y le denuncian.
 
El problema de la elección.

Antiguamente las mujeres (y muchos hombres) no elegian su pareja, la elegian sus padres.

Luego algunas mujeres pudieron elegir a sus parejas, pero dentro de un numero limitadode candidatos, lo cual está bien y tiene logica. Oye puedes elegir entre 4-5 pretendientes eliges al que más te guste.

Pero ahora pueden elegir, y no eligen al final ninguno, entre miles porque siempre hay alguno que pueda gustar más y porque un día puede ser uno y al siguiente otro.
 
No querida, si es que ese no es el problema.

Primero, si hay descendientes por medio, cualquier cosa que te plantees debe quedar en segundo plano por su bien. Eso para empezar.

Ahora, dando por hecho que no hay críos o que ya están creciditos, entonces hay una fórmula infalible para encontrar soluciones: hablar. Ser honesto, sentarse, hablar y encontrar soluciones.

No empezar a buscar problemas por chorradas, reales o inventadas. No empezar a actuar por ahí. No empezar a aplicar leyes de hielo y otras historias. No pretender triturar y saquear al hombre que ha puesto en tus manos su vida secuestrando mental y/o físicamente a los críos. En fin... no ser una persona tóxica e inmadura.

No nos comas el tarro con tu teoría sobre la culpabilidad por dejar de sentir cosas, pretendiendo que cuando alguien se aburre encima es la víctima. No manipules.

Creced.
 
No como ellas, que son el colmo de la originalidad, la diversión, y la empatía...

La ingeniería social ha hecho pole el cerebro de las mujeres occidentales.

Y lo más terrible es que muchos hombres lo justifican y lo aplauden.

"Claro, es que si un hombre no es divertido pero no resulta cómico, formal pero no serio, ordenado pero no aburrido, trabajador pero que tenga a su pareja en cuenta, buen padre pero no un blandengue, sensible pero no un llorón, fuerte pero no bruto, etc, etc... es normal que ellas se aburran"
A mi me parece perfecto mientras te largues y no me robes. La culpa no deberia sentirla por irse sino por irse y quedarse con su casa, con su descendiente y con sus dineros.
 
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