El PP no ha anunciado rebajas generales del Impuesto de Sociedades ni de la tributación de dividendos, intereses y plusvalías, y en IRPF promete una rebaja sin publicar todavía tipos ni tramos. Lo concreto para autónomos y pymes son la franquicia de IVA hasta 85.000 euros, la cuota cero para nuevos altas y bonificaciones a la contratación.
Hay una forma de comprobar si un partido se toma en serio una rebaja fiscal: que publique el tipo, el umbral y la fecha. Con las propuestas económicas que el PP ha presentado de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, esa prueba deja un resultado desigual. Hay medidas concretas para autónomos y pequeñas empresas, muchas de ellas centradas en quien empieza. Y hay, en cambio, silencios notables en las figuras que más pesan sobre el beneficio de una sociedad: el Impuesto sobre Sociedades y la fiscalidad del ahorro.
IVA exento hasta 85.000 euros y cuota cero para nuevos autónomos
La propuesta más llamativa para el trabajo por cuenta propia es un régimen de franquicia del IVA: los autónomos que facturen hasta 85.000 euros anuales no tendrían que repercutir ni liquidar el IVA en las operaciones acogidas al régimen. Tiene contrapartida y conviene decirla: tampoco podrían deducirse el IVA de sus compras. Para un fontanero que compra material a diario, eso puede compensar o no, según el oficio.
La segunda pata es la cuota cero. Los nuevos autónomos quedarían exentos de cotizaciones durante el primer año, con posibilidad de ampliarlo al segundo si se cumplen determinados requisitos. Para las nuevas altas de menores de 35 años, el anuncio habla de dos años de cuota cero. Son incentivos al alta, no una rebaja del sistema de cotización para quien ya lleva años pagando.
A eso se suman la reducción de obligaciones fiscales (de cuatro declaraciones trimestrales a dos, o una para nuevos autónomos), cuotas ajustadas para quienes ingresan menos del 25% del salario mínimo, cotizaciones proporcionales en pluriactividad y la posibilidad de aplazar hasta tres cuotas al año. También se anuncia exención de cuotas durante los 24 meses posteriores a la reincorporación tras una maternidad o paternidad, y bonificaciones en bajas por enfermedad grave, con exención desde el primer día para autónomos sin empleados en los supuestos previstos.
Bonificaciones a la contratación y libertad de amortización
Para pymes y sociedades limitadas, el paquete se apoya sobre todo en incentivos a la inversión: ampliar la libertad de amortización y determinadas deducciones por inversiones empresariales, con atención especial a tecnología, herramientas digitales y sistemas de inteligencia artificial. Es una vía clásica para mover la fiscalidad sin tocar el tipo nominal. El tipo sigue siendo el que es; lo que cambia es cuánto se puede descontar antes de calcularlo.
En empleo, el primer trabajador contratado por un autónomo tendría una bonificación del 100% de las cotizaciones empresariales durante 12 meses, ampliable otros 6 para determinados colectivos. El segundo empleado, del 50% durante 12 meses. Los contratos de aprendizaje se bonificarían al 100% entre 6 y 12 meses en determinados supuestos con menores de 35 años o mayores de 52. Son medidas de contratación, no una rebaja general de las cotizaciones sociales empresariales: no hay una reducción cuantificada para todas las empresas y todos sus empleados.
Hay además un capítulo de simplificación administrativa (menos licencias y barreras para operar entre comunidades autónomas), facilidades de acceso a la contratación pública, mejoras en los procedimientos de segunda oportunidad y una rebaja del IVA energético del 21% al 10%, junto a la supresión del impuesto sobre la generación eléctrica. Los emprendedores rurales menores de 40 años tienen su propio paquete: cuota de 50 euros mensuales durante tres años, reducción del 50% del IRPF los dos primeros años, un bono de incorporación de hasta 15.000 euros y avales públicos de hasta el 80% de la inversión. Son condiciones especiales, no un beneficio general.
IRPF: compromiso sin tabla, y Sociedades sin tocar
En IRPF hay intención y no hay números. El PP ha anunciado actualizar la tarifa estatal para compensar la inflación, duplicar el mínimo por descendientes, mejorar determinadas deducciones, eximir del IRPF a quienes cobren el salario mínimo y una rebaja adicional para nuevos emprendedores rurales. Lo que no se ha publicado es una nueva escala completa con porcentajes para todos los tramos. Sin esa tabla no puede calcularse cuánto ahorraría un autónomo concreto según sus beneficios. La promesa existe; la cifra, no.
En el Impuesto sobre Sociedades el silencio es más rotundo. No se ha anunciado una reducción general cuantificada del tipo para estas elecciones. El partido plantea mejorar amortizaciones, deducciones e incentivos a la inversión, pero no ha fijado un nuevo tipo general del 15%, del 20% ni de ningún otro porcentaje para todas las sociedades. Conviene no confundir lo ya vigente con lo prometido: el tipo general está en el 25%, las empresas de reducida dimensión tributan al 23% en 2026 y las microempresas con facturación inferior a 1 millón de euros pagan el 19% sobre los primeros 50.000 euros de base imponible y el 21% sobre el resto ese mismo año. Las empresas de nueva creación tienen un tipo del 15%. Nada de eso es una promesa electoral nueva.
Dividendos, intereses y plusvalías siguen sin rebaja anunciada
La fiscalidad del ahorro afecta de lleno a los socios de pymes que se reparten beneficios. Ahí tampoco hay rebaja concreta anunciada. La escala vigente para residentes fiscales en España va del 19% hasta 6.000 euros, al 21% entre 6.000 y 50.000, al 23% entre 50.000 y 200.000, al 27% entre 200.000 y 300.000 y al 30% por encima de esa cifra. Son tipos marginales aplicados por tramos, y el PP no ha presentado una nueva escala que los reduzca.
Tampoco hay compromiso electoral actualizado y completo sobre Patrimonio, grandes fortunas, Sucesiones y Donaciones. El partido defendió en programas anteriores eliminar el impuesto a las grandes fortunas y presentó iniciativas parlamentarias para suprimir Sucesiones y Donaciones, pero eso es posición histórica, no medida confirmada para esta convocatoria. En el IVA general no se ha anunciado rebaja del 21% para todos los productos y servicios, solo propuestas específicas para autónomos de baja facturación, alimentos básicos y energía. La plusvalía municipal y la fiscalidad de sociedades patrimoniales y holding tampoco tienen reforma general concretada.
El resumen que se desprende es incómodo para quien esperaba un ajuste amplio: hay alivio para el autónomo que arranca y para quien invierte en tecnología, y no lo hay, por ahora, en el impuesto que grava el beneficio de una sociedad ni en el que grava el dividendo con el que ese beneficio llega al bolsillo del socio. Anunciar que se bajarán impuestos no equivale a presentar tipos, umbrales y fechas. Todas estas propuestas necesitarían además la aprobación normativa correspondiente para entrar en vigor, y este material recoge anuncios y documentos públicos, no un programa electoral definitivo. Antes de tomar cualquier decisión fiscal o societaria a cuenta de estas medidas, conviene consultar con un asesor.