BLOCUS es un juego de palabras que une el término inglés block (bloque, bloque de viviendas) con el francés blocage (bloqueo) y lo enlaza con madness (locura) para hablar de la crisis de vivienda y de la sensación de estar atrapado.
El nombre BLOCUS ha aparecido en Francia y España como una etiqueta que mezcla el inglés block, el francés blocage y la palabra madness. No es un partido ni una organización con sede: es un juego de palabras que se ha extendido por redes y foros. La idea que sostiene es que el bloqueo de la vivienda y la repetición de errores se parecen demasiado.
De block a blocage: el juego de palabras
Block significa bloque en inglés y antiguamente designaba un trozo de madera. También puede referirse a un bloque de viviendas. Blocus, en francés, significa bloqueo. La cadena que propone el movimiento es BLOCK, BLOCUS, LOCUS, MADNESS: del bloque al bloqueo, del bloqueo al bucle y del bucle al caos.
El juego incluye una lectura fonética: MAD+ERA se traduce como la era del loco, y LOCUS de BLOCUS se asocia con loco. Es un recurso retórico, no un análisis lingüístico. Nadie ha demostrado que esas palabras compartan raíz etimológica.
La crisis de vivienda como telón de fondo
El bloque puede ser una vivienda, pero también un obstáculo. Ahí conecta con la crisis de vivienda actual, un asunto que en España afecta a millones de personas. El precio del alquiler ha subido en las principales ciudades y el acceso a la propiedad se ha complicado para los jóvenes.
El movimiento usa ese malestar como gancho. La psyop del caso Maricarmen se menciona como ejemplo de relato que mezcla un suceso real con teorías sin base. No hay pruebas de que BLOCUS sea una operación coordinada; es una etiqueta que circula.
El bucle como metáfora de la locura
La locura, entendida como metáfora, representa el bucle de quien repite la misma acción errática esperando un resultado diferente. Esa definición recuerda a la frase atribuida a Einstein, aunque no hay constancia de que la dijera.
BLOCUS sugiere un grupo de chavales atrapado en sus propias contradicciones, que intenta escapar de su bloqueo reproduciendo el mismo desorden. Es una imagen literaria, no un diagnóstico. Conviene tomar estas etiquetas como lo que son: un relato que mezcla palabras y malestar real.