pepitogruñon
Himbersor
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La vida me lo ha puesto difícil con mi familia. Podría ser peor, podría ser Alzheimer. Pero vaya tela, vaya tela... En fin, llorar tampoco va a solucionar nada. Pero vivo con una señora (mi progenitora) profundamente egoísta. Hay gente más egoísta. Eso sí, pero desde los 50 años o así nos ha complicado la vida a todos porque básicamente solo piensa en ella y así es como se resume este comportamiento que se presenta bajo la máscara de progenitora sufridora.
Aquí me podría explayar pero bueno, para qué. Ella se va quedando sola (rompiendo relaciones con seres queridos) porque nadie soporta cómo es. Todo el mundo acaba distanciándose y con razón. Quien tenga algún familiar complicado en su entorno lo sabrá y habrá casos bastante peores.
El problema de esta persona son los cacharros. Es muy ostentosa, como quien tiene un palacio y vive en una tienda de campaña en el jardín. Literalmente es así. Igual de ostentosa y el mismo mal gusto. Le importan más los cacharros que las personas.
Debe tener alguna patología mental de manual según la cual llena su vacío con un amor incomprensible a las cosas doradas, de cristal y las formas barrocas. Total, que con su obsesión anula los espacios y anula a la gente que vive con ella. Y si puede, porque es un ser que solo piensa en sí, te esclaviza y dispone de todo lo tuyo: de tu tiempo, tu espacio y tu vida.
Su vida consiste en la cacharrería, a lo que llama "decorar". Para ponerlo en claro, este verano no ha bajado ni un solo día a la playa ni tampoco ha ansioso de la casa, dedica su tiempo a "decorar", encerrada todo el tiempo.
El problema para mí es que está perdiendo movilidad porque tiene 75 años y atesta los espacios, anula la funcionalidad (en la casa del pueblo ha suprimido la cocina, esa casa la ha destruido prácticamente), contrata al más fullero que encuentre y hace daños estructurales de difícil solución tipo goteras, etc... Daños que ignora. No se hace cargo de ellos.
Como está perdiendo la movilidad pues es terrorífico. Imagínate, un territorio impracticable, un cacharrito encima de otro cacharrito, todo lleno de vitrinas como si fuera un museo y distribuciones para mirar pero no para moverse. Todas las paredes son retablos llenos de sus objetos. Sobre habitaciones con techo bajo cuelgan lámparas a 1,70 para que te pegues con ellas en la cabeza. Como ella mide 155 pues es tu problema. Menudo personaje.
Me acuerdo en el instituto que un par de amigos tenían madres con el síndrome de Diógenes. Pues mi progenitora es igual pero en vez de tender al caos y la suciedad tiende a lo contrario, a un orden museístico y una limpieza extrema, pero con la misma acumulación patológica, pérdida de funcionalidad de los espacios e igual de expansiva.
Le da igual todo. Es egoísmo extremo por el cacharrito. Y te agrede. Si no físicamente porque no puede, sí mentalmente.
Aquí me podría explayar pero bueno, para qué. Ella se va quedando sola (rompiendo relaciones con seres queridos) porque nadie soporta cómo es. Todo el mundo acaba distanciándose y con razón. Quien tenga algún familiar complicado en su entorno lo sabrá y habrá casos bastante peores.
El problema de esta persona son los cacharros. Es muy ostentosa, como quien tiene un palacio y vive en una tienda de campaña en el jardín. Literalmente es así. Igual de ostentosa y el mismo mal gusto. Le importan más los cacharros que las personas.
Debe tener alguna patología mental de manual según la cual llena su vacío con un amor incomprensible a las cosas doradas, de cristal y las formas barrocas. Total, que con su obsesión anula los espacios y anula a la gente que vive con ella. Y si puede, porque es un ser que solo piensa en sí, te esclaviza y dispone de todo lo tuyo: de tu tiempo, tu espacio y tu vida.
Su vida consiste en la cacharrería, a lo que llama "decorar". Para ponerlo en claro, este verano no ha bajado ni un solo día a la playa ni tampoco ha ansioso de la casa, dedica su tiempo a "decorar", encerrada todo el tiempo.
El problema para mí es que está perdiendo movilidad porque tiene 75 años y atesta los espacios, anula la funcionalidad (en la casa del pueblo ha suprimido la cocina, esa casa la ha destruido prácticamente), contrata al más fullero que encuentre y hace daños estructurales de difícil solución tipo goteras, etc... Daños que ignora. No se hace cargo de ellos.
Como está perdiendo la movilidad pues es terrorífico. Imagínate, un territorio impracticable, un cacharrito encima de otro cacharrito, todo lleno de vitrinas como si fuera un museo y distribuciones para mirar pero no para moverse. Todas las paredes son retablos llenos de sus objetos. Sobre habitaciones con techo bajo cuelgan lámparas a 1,70 para que te pegues con ellas en la cabeza. Como ella mide 155 pues es tu problema. Menudo personaje.
Me acuerdo en el instituto que un par de amigos tenían madres con el síndrome de Diógenes. Pues mi progenitora es igual pero en vez de tender al caos y la suciedad tiende a lo contrario, a un orden museístico y una limpieza extrema, pero con la misma acumulación patológica, pérdida de funcionalidad de los espacios e igual de expansiva.
Le da igual todo. Es egoísmo extremo por el cacharrito. Y te agrede. Si no físicamente porque no puede, sí mentalmente.
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