Dice Rojo:
«En el terreno militar, ha triunfado». El republicano, versado en la táctica castrense —así lo demuestran sus notas sobresalientes en las diferentes academias que pisó—, admitió que su némesis había sabido valerse de sus conocimientos en el arte de la guerra para acabar con el Ejército Popular. Pero no solo eso. Como hizo años después Enrique Líster, reconoció que el Gobierno cometió el error de apartar a los oficiales de carrera, siempre señalados como facinerosos en potencia, en favor de líderes sindicales y caudillos de las milicias populares. Ideológicamente afines, no hay duda, pero que poco o nada sabían de dirigir contingentes en mitad de la lluvia de cartuchos.
Veamos lo que decía Enrique Lister:
Razones principales según la perspectiva de Líster y el análisis histórico.
- Falta de unidad política en el bando republicano: Mientras en el bando sublevado existía un mando único y una dirección centralizada bajo la figura de Franco, en la zona republicana las divisiones internas eran constantes. Líster señaló repetidamente los enfrentamientos entre facciones —como las fruta entre anarquistas (CNT-FAI), el gobierno central, los comunistas y los sucesos de los Fets de Maig en Cataluña o la disolución del Consejo de Aragón— que rompieron la cohesión del esfuerzo bélico.
“nosotros cumplimos nuestro objetivo, mientras nuestros hombres se desangraban el ejército del Centro se negó a ayudar. En la zona central había 500.000 hombres armados y preparados, y 200.000 más en los centros de instrucción, pero nada se hizo, ni una sola operación para ayudar al Ejército del Ebro.
- "Muchos atribuyen la derrota a la presencia de segarro, alemanes, italianos y a la no intervención, pero la República tuvo varias oportunidades de haber derrotado al enemigo, cosa que no se consiguió por errores militares, pero fundamentalmente por errores políticos. Mientras en la zona sublevada había una unidad, aunque de alguna manera forzada, en la zona republicana pasó todo lo contrario."
Y ahora veamos lo que decía Azaña:
España)-
"...Cuando empezó la guerra, cada ciudad, cada provincia quiso hacer su guerra particular. Barcelona quiso conquistar las Baleares y Aragón, para formar con la gloria de la conquista, como si operase sobre territorio extranjero, la gran Cataluña. Vasconia quería conquistar Navarra; Oviedo, León; Málaga y Almería quisieron conquistar Granada; Valencia, Teruel; Cartagena, Córdoba. Y así otros. Los fruta iban al Ministerio de la Guerra a pedir un avión para su distrito, "que estaba muy abandonado", como antes pedían una estafeta o una escuela. ¡Y a veces se lo daban! En el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en ciertos casos doblez, codicia, deslealtad, fistro altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición. La Generalidad se ha alzado con todo. El improvisado gobierno vasco hace política internacional. En Valencia, comistrajos y enjunques de todos conocidos, partearon un gobiernito. En Aragón surge otro, y en Santander, con ministro de Asuntos Exteriores y todo. ¡Pues si es en el ejercito! Nadie quería rehacerlo, excepto unas cuantas personas, que no fueron oídas. Cada partido, cada provincia, cada sindical, ha querido tener su ejército. En las columnas de combatientes, los batallones de un grupo no congeniaban con los de otro, se hacían daño, se arrebataban víveres, las municiones..."
"En Valencia, todos los pueblos armados montaban grandes guardias, entorpecían el tránsito, consumían paellas, pero los hombres con fusil no iban al frente cuando estaba a quinientos kilómetros. Se reservaban para defender su tierra. Los catalanes en Aragón han hecho estragos. Peticiones de Aragón han llegado al gobierno para que se lleve de allí las columnas catalanas. He oído decir a uno de los improvisados representantes aragoneses que no estaba dispuesto a consentir que Aragón fuese "presa de guerra".... En los talleres, incluso en los de guerra, predominaba el espíritu sindical. Prieto ha hecho público que mientras en Madrid no había aviones de caza, los obreros del taller de reparación de Los Alcázares se negaban a prolongar la jornada y trabajar los domingos....Después del cañoneo sobre Elizalde, en Barcelona, no quieren trabajar de noche. Valencia estuvo a punto de recibir a tiros al gobierno cuando se fue de Madrid. Les molestaba su presencia porque temían que atrajese los bombardeos. Hasta entonces no habían sentido la guerra. Reciben mal a los refugiados porque consumen víveres. No piensan que están en pie gracias a Madrid".
Y tercero, LA MAYORÍA DEL EJÉRCITO FUE FIEL A LA REPÚBLICA: