De tecnócratas del Opus hemos pasado a candidatos a presidente que van a programas donde a su lado el hormiguero parece el foro de sabios de Atenas y se sientan en sillas de gamer con un youtuber, en solo 50 años.
No sé si sois conscientes de que el nivel del castellano de nuestros líderes ha empeorado más en esa media centuria que en todos los siglos anteriores.
Y la gente en vez de pedir más rigor, severidad, autoridad, sobriedad, seriedad, austeridad.....pide más "campechanidad", que no es otra cosa más que vulgaridad presentada amablemente.
No veo el problema. Si este hombre se ha hecho famoso es porque millones de personas voluntariamente ven sus vídeos.
Hace 40 años solo existía la TV estatal. Y poco más que el País y el ABC. Ahora con las redes, con los vídeos grabados por personas random, por supuesto que nos intentan colar miles de mentiras, pero también descubrimos que el porcentaje de trolas que nos intentan colar desde el poder y en general todos los políticos es enorme.
Por eso pensar en el tipo de manipulación que podíamos tener cuando no había forma alguna de contrastar noticias debería ponernos los pelos como escarpias.
De hecho, los medios tradicionales están preocupados. Porque toda la audiencia que tiene esta gente, la están perdiendo los medios tradicionales.
Y sí, una de las consecuencias es que hay mucha gente que lo que intenta es meterse en su cámara de eco para no salir nunca. Escuchar solo los podcast o vídeos de aquellos que son de su cuerda y masajean esas ideas que no quieren cambiar.
Pero hay muchos que no van de ese palo. Y dentro de su subjetividad, buscan la verdad sin una agenda detrás o intereses partidistas, porque la gracia de esto es que no le deben sus ingresos a nadie. Más bien a los que ven sus vídeos, que precisamente los ven porque entre la utilidad que les aporta está esa independencia.
Y si no, fíjate como las grandes figuras míticas del periodismo de los últimos 40 años son gente increíblemente escorada a un lado. Algunos no se esconden (tipo Federico), pero otros han intentado pasar como más o menos neutrales (Barceló, Gabilondo...) y solo se les ha visto la patita descaradamente precisamente cuando ha empezado a haber forma de contrastar noticias.