Como la autonomía del eléctrico de 600km se convierten en 190 REALES
1/ Te compras un eléctrico viendo el cartelito de "600 km de autonomía". Lo que no te leíste con lupa es que el comercial te coló el WLTP Urbano, ese mundo de fantasía donde vas a 35 km/h, frenas cada 20 metros y regeneras hasta el aire que respiras.
2/ Primer baño de realidad: salimos de la ciudad.
El ciclo mixto homologado (WLTP real) ya te baja de golpe esos 600 km a unos 460 km. Has perdido 140 km antes de meter la maleta en el maletero. Buen inicio.
3/ La regla de oro del viaje en eléctrico: del 10% al 80%.
Nadie llega al cargador al 0% a menos que le guste el remolque, y nadie pasa del 80% salvo que quiera envejecer media hora más en el poste viendo cómo la curva de carga se arrastra a 15 kW.
En ruta solo usas el 70% de la batería.
Tus 460 km acaban de convertirse en 322 km.
4/ Llega la autovía y pones el control de crucero a 130 km/h de marcador (126 reales, tampoco nos volvamos locos).
Sorpresa: la resistencia aerodinámica sube con el cuadrado de la velocidad. A 130 km/h constante tu consumo no sube, se multiplica por 1,35.
Réstale otro 25-30% de autonomía.
Nos quedan 230 km.
5/ Pero espera, que no viajas en taparrabos:
Afuera hace 35°C y llevas el climatizador puesto (-8%).
Llevas dos maletas y algo de desnivel (-5%).
Sopla un poco de brisa en contra porque la física odia a los SUV eléctricos (-5%).
6/ Balance final:
Trinc: 600 km.
Realidad de poste a poste: 190 km.
A 130 km/h, tu coche del futuro te pide parar cada 1 hora y 25 minutos. Y más te vale que el poste de 150 kW no esté ocupado por una furgoneta híbrida enchufable cargando a 3,7 kW.
La transición ecológica era esto: planificar el viaje en función de dónde venden cafés malos en estaciones de servicio abandonadas.
1/ Te compras un eléctrico viendo el cartelito de "600 km de autonomía". Lo que no te leíste con lupa es que el comercial te coló el WLTP Urbano, ese mundo de fantasía donde vas a 35 km/h, frenas cada 20 metros y regeneras hasta el aire que respiras.
2/ Primer baño de realidad: salimos de la ciudad.
El ciclo mixto homologado (WLTP real) ya te baja de golpe esos 600 km a unos 460 km. Has perdido 140 km antes de meter la maleta en el maletero. Buen inicio.
3/ La regla de oro del viaje en eléctrico: del 10% al 80%.
Nadie llega al cargador al 0% a menos que le guste el remolque, y nadie pasa del 80% salvo que quiera envejecer media hora más en el poste viendo cómo la curva de carga se arrastra a 15 kW.
En ruta solo usas el 70% de la batería.
Tus 460 km acaban de convertirse en 322 km.
4/ Llega la autovía y pones el control de crucero a 130 km/h de marcador (126 reales, tampoco nos volvamos locos).
Sorpresa: la resistencia aerodinámica sube con el cuadrado de la velocidad. A 130 km/h constante tu consumo no sube, se multiplica por 1,35.
Réstale otro 25-30% de autonomía.
Nos quedan 230 km.
5/ Pero espera, que no viajas en taparrabos:
Afuera hace 35°C y llevas el climatizador puesto (-8%).
Llevas dos maletas y algo de desnivel (-5%).
Sopla un poco de brisa en contra porque la física odia a los SUV eléctricos (-5%).
6/ Balance final:
Trinc: 600 km.
Realidad de poste a poste: 190 km.
A 130 km/h, tu coche del futuro te pide parar cada 1 hora y 25 minutos. Y más te vale que el poste de 150 kW no esté ocupado por una furgoneta híbrida enchufable cargando a 3,7 kW.
La transición ecológica era esto: planificar el viaje en función de dónde venden cafés malos en estaciones de servicio abandonadas.
