Las viviendas nunca deberían de haber sido un activo.
Los locales comerciales, naves industriales y oficinas, ya es diferente.
Pero en el momento que conviertes la vivienda en un activo. Se comporta como las leyes del mercado de inversión y no del consumidor, lo que nos lleva a situaciones como la actual. Siendo posible la manipulación de precio (SAREB), las engañas (De todo tipo), la corrupción derivada (Lobbys), etc. Es decir, han convertido la vivienda en un NFT, en una carta magic, en oro.
Con Franco eran un pasivo, al menos los alquileres esos de renta antigua.