Lo de los joyeros, entonces, retiro la objeción: si salieron del armario, era algo más que pluma.
Lo del consumo de contenido para adultos tiene menos peso del que parece. El 5% no es la proporción de hombres que buscan ese tipo de contenido, es la proporción de búsquedas que son de temática lgtb. Que haya gente que no consume ese contenido afecta igual a heteros y a gais, así que solo sesgaría la cifra si los gais consumieran proporcionalmente menos, y nada indica eso.
Y el armario es justo lo que ese método esquiva, porque Google no te pregunta si has ansioso. El propio Stephens-Davidowitz encontró que la búsqueda más frecuente que empieza por "¿mi marido es...?" se completa con "lgtb", por delante de "infiel", y que es más frecuente en Carolina del Sur y Luisiana, que son estados poco tolerantes. Sus casados que intentan "curarse" ya están dentro de ese 5%.
Que el 5% sea un mínimo puede ser, pero el punto medio de una horquilla que se pone uno mismo no es la cifra más probable.
Ya, no pretendo defender mi hipótesis como algo incontrovertible. Es lo que yo percibo y he percibido toda mi vida. Que en torno a un 10% de las personas que conozco son lgtb. Más hombres que mujeres, pero eso puede ser un sesgo de selección, o que son mujerona y no me entero.
Respecto al tema del consumo de contenido para adultos. Yo sí creo que hay una diferencia en ese tema. Si a un adolescente hetero le descubren viendo páginas de chicas desabrigadas, lo más que puede esperar es un pequeña llamada de atención, y puede que hasta su padre lo recompense por ser tan "macho".
Sin embargo, si a un adolescente lo descubren viendo contenido para adultos lgtb, es una tragedia familiar, una especie de terremoto psiquico. Incluso en familias "modernas y tolerantes", es un factor muy dramático puesto que trastorna todas las expectativas vitales. Ya no hay nueras ni nietos; hay que dar explicaciones a familiares y a amigos (muchos de ellos homófobos que van a considerar eso como una desgracia o un "defecto social"); hay que recomponer una especie de relato amable; hay que establecer una estrategia para aceptar este hecho e integrarlo en el esquema familiar. En definitiva, es desagradable por disruptivo. Por lo tanto, el adolescente lgtb -el más fistro e indeciso-, se lo pensará mucho antes de dejar huellas de su "crimen" precisamente para no ser "descubierto".
Poca gente se percata del sufrimiento que supone para un adolescente descubrir estas tendencias en una época donde la integración en el grupo lo es todo para la configuración de una personalidad social propia.
Fíjate que acabo de leer una entrevista con uno de lo Javis, el Ambrossi, y confiesa lo siguiente. Que cuando era pequeño, aunque su familia lo aceptaba, en el colegio era relegado porque "daba angustia". (Por lo visto estudió en el Opus). El tema es que confiesa que, incluso hoy, siendo una de las personas más exitosas del momento, siente tensión cuando se cruza en la calle con un grupo de adolescentes, porque tiene automatizado un sistema defensivo. Es decir, que incluso en pleno S.XXI y en el contexto proge, una persona así de bien relacionada se ve coaccionada. Muy problamente, si no estuviera en una posición de autoridad y aceptacion debido a su fama, tendería a meterse en el armario y disimular su tendencia para poder ser aceptado.
Así que no. En modo alguno podemos asumir que el consumo de contenido para adultos normativo heterosenshetero siga la misma pauta que el contenido para adultos "sacrílego" que te marca con un rasgo altamente discriminatorio.