Os rescato un articulo que escribí hace ya más de una década:
El ciclo fiscal eterno: ¿es viable un sistema basado en transferencias perpetuas?
En los últimos años, ha ganado fuerza una idea aparentemente paradójica: que el sistema económico europeo, altamente endeudado y sostenido por transferencias estatales, podría mantenerse gracias precisamente a su estructura de gasto. Si más del 60% de la población recibe ayudas, pensiones o sueldos públicos, podríamos pensar que el sistema se dirige al colapso. Sin embargo, esta dependencia no elimina, sino que alimenta el ciclo fiscal.
Cada euro transferido a un ciudadano termina, tarde o temprano, reintegrándose al circuito económico. El consumo derivado de esas transferencias genera ingresos fiscales a través del IVA, los impuestos especiales y la tributación de las empresas que venden bienes y servicios. A su vez, estas empresas pagan impuestos, reparten beneficios, generan empleo… y así sucesivamente.
Incluso el ahorro —que podría parecer una fuga del sistema— no escapa a este ciclo. Tarde o temprano será gastado, heredado o invertido, y en cada caso el Estado captura una parte de ese flujo mediante impuestos al capital, sucesiones o plusvalías. Nada escapa al radar fiscal en el largo plazo.
La clave, entonces, no está en la existencia de transferencias masivas, sino en la velocidad con la que el dinero circula. Cuanto más rápido se mueve el dinero, más veces tributa una misma unidad monetaria. Esto convierte al sistema en un organismo autofágico que se alimenta de su propio movimiento. El problema no es la deuda, sino el estancamiento.
En este modelo, el colapso no vendrá por dar demasiado a los ciudadanos, sino por dejar de hacerlos consumir, invertir o creer. Es la confianza, la productividad residual del 40% activo, y la circulación monetaria lo que mantiene en pie este complejo equilibrio.
Por tanto, lejos de ser una anomalía, el sistema de transferencias puede verse como una estrategia de supervivencia fiscal, mientras el ciclo se mantenga vivo. El día que deje de moverse, el sistema no caerá por gasto excesivo, sino por haber dejado de girar.
Os adjunto un artículo del 2017 donde ya era el fin de los fines del dinero para pensiones.
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