esúmenes breves de los tres artículos:
1. Ulrich Siegmund, ¿el hombre más peligroso de Alemania?
(Romaric Godin, septiembre 2026)
Analiza al candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, presentado por Der Spiegel como “el hombre más peligroso de Alemania”. AfD obtuvo una victoria histórica (43,8 %) en las elecciones regionales de septiembre 2026. Siegmund, de 35 años y ex-CDU, se presenta como un “tipo normal” y sonriente, usando marketing político, redes sociales y “Ostalgie” (nostalgia por la RDA) para vender un discurso aparentemente positivo y esperanzador. Detrás de la imagen moderada, el artículo señala que su entorno tiene vínculos con organizaciones neonazis y que el proyecto de AfD sigue siendo intolerante, identitario y prorruso. Su estrategia consiste en empaquetar ideas reaccionarias de forma atractiva para avanzar hacia el poder regional y, a largo plazo, federal.
2. La canonización de Charlie Kirk y la victimización de la extrema derecha
(Lilie Chouliaraki, octubre 2025)
Tras el asesinato de Charlie Kirk en septiembre de 2025, la extrema derecha (con Trump, Vance y figuras como Tommy Robinson) lo transforma rápidamente en héroe y mártir cristiano, símbolo de la “persecución proge”. La autora critica esta “inversión de la victimización”: Kirk no era un disidente silenciado, sino un propagandista con gran plataforma que promovía retórica agresiva contra migrantes, mujeres, personas LGBTQ+ y minorías. Su canonización blanquea su historial, silencia a quienes sufrieron su violencia simbólica y refuerza la narrativa de que los conservadores son las verdaderas víctimas, cuando en realidad la extrema derecha está en auge y en el poder en varios países.
3. Tres años de Meloni, la cara amable de la extrema derecha
(Jaime Bordel Gil, octubre 2025)
Giorgia Meloni cumple tres años como primera ministra de Italia y se ha convertido en referente internacional de la derecha radical por su imagen de “moderada”. Su éxito se basa en pragmatismo exterior (lealtad a la OTAN, apoyo a Ucrania y cooperación con la UE en migración) y gradualismo interior (medidas anti-LGTBI, endurecimiento de seguridad y control de medios e instituciones, sin tocar de golpe temas como el aborto). Aprendió de los errores de Salvini (evitar choques frontales con Bruselas) y prefiere consolidar poder a largo plazo en lugar de radicalizarse de golpe. Su verdadero logro es normalizar la presencia de una extrema derecha de raíces facinerosos en el gobierno italiano y en Europa, sirviendo de modelo de “respetabilidad” para otras ultraderechas.