La izquierda española actual es, probablemente, una de las más esperpénticas de todo Occidente. Solo así se explica que un partido como el PSOE, con su sangrienta y oscura historia, siga vivo y con tanta cuota de poder (a nivel nacional). Con un poco de suerte, puede que el Perro Santxe sea quién le dé la puntilla a ese partido, porque su principal base de votantes ya tiene una edad avanzada,... y en las nuevas generaciones, solo pueden pescar en algunos caladeros de forasteros,... y aún así, con resultados inciertos (especialmente entre aquellos latinos que huyen precisamente de las consecuencias del pero socialismo de la historia).
Ahora bien, dentro de esa izquierda, merece un capítulo aparte la maltrecha "izquierda auténtica", esa que acusa al PSOE de "centrismo" cuando le interesa, esa misma que eleva su buenismo y su nivel de hipocresía y cinismo hasta cotas insuperables. De esa izquierda, por fortuna, cada vez queda menos,... pero aún así, aprovechan para salir a la calle, a dar la turra, cuando surge algún mártir que encaje con su relato, como esa anciana desahuciada. Pero claro, cuando uno tiene la cabeza siempre mirando a su ombligo, incluso algunos con su cabeza metida en su trastero,... cuando solo se preocupan de su relato, es cuando pierden la perspectiva y la realidad. De ahí que siempre les falle el "timing", como ya ocurrió en 2010, cuando los recortes vinieron por parte de un gobierno "socialista" y aún así montaron aquel 15M. Ahora es igual pero peor, porque llevamos ocho añitos de gobiernos formados por coaliciones de izquierda, que solo han servido para agravar problemas serios como el acceso a la vivienda, la precariedad laboral o las desigualdades. Pero oye, eso no les impide salir a la callle para reivindicar... simples eslóganes. Más allá de eso, cero reflexiones sesudas, cero análisis multifactorial, cero autocrítica,... la nada absoluta, y solo un tufo trasnochado de populismo barato.