Me lo creo, pero me extraña que sea algo que pasa exclusivamente a los urbanitas que se van al campo. Yo diría que es algo más profundo y tiene que ver con la envidia que es el motor de la vida del español promedio. Estos sujetos, ya sean urbanitas pijipies, pueblerino rurales, o cualquier otra variante, ven a otro sujeto que está haciendo algo bien, que está teniendo más éxito que ellos en la vida, y automáticamente desarrollan un intensísimo repruebo hacia él. En el caso particular de los urbanitas que se van a los pueblos a intentar sacar adelante algún negocio, lo que les pasa por la cabeza a los pueblerino locales es que si ellos no han podido prosperar allí, este de la ciudad tampoco lo va a conseguir. El yanki, por poner un ejemplo paradigmático en esto, si ve que su vecino se está haciendo rico, piensa en fijarse en cómo lo está haciendo a ver si él también es capaz. Que algunos creen que lo de que en España se vote masivamente socialismo es una anécdota y no, no lo es, es el síntoma más claro de que el pueblo español tiene una enfermedad del alma. En concreto, es que estamos infectados de una envidia muy extendida. En España te dan un premio Nobel o algo así y tus vecinos no se alegran. Sin embargo, si llega hacienda y te embarga la casa porque no declaraste una factura de 5 € en tu negociete de autónomo, ahí sí que disfrutan.