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Ese es el plan. Un viejo anteproyecto de los séptimos en la lista de la tribu de los alubios. Su repruebo a España es histórico.si los deportan los traerán todos a España ya veréis
Si va de verdad... nada que no pueda solucionar un exaltado enfermo mental...(adjunto visible para usuarios registrados)
Por delante y por detrás y a los lados los separatistas.
Desde cuándo la identidad de los países le importa a los dirigentes.Creo que no está leyendo el signo de los tiempos. No estamos ante un cambio imperial al uso, sino ante algo mucho más profundo: un cambio de identidad.
Lo que está ocurriendo en Europa, y especialmente en España, no es un simple reajuste geopolítico entre potencias. Es una transformación demográfica y cultural impulsada desde dentro, con políticas de nacionalización masiva que están alterando la composición social de los países a una velocidad sin precedentes.
El fin de un imperio es una cosa; la disolución de una nación desde dentro, mediante la concesión de ciudadanía a millones de personas sin un debate profundo sobre lo que significa pertenecer a una comunidad, es otra muy distinta. No es que España vaya a ser "absorbida" por Jovenlandia o que Alemania vaya a "expandirse" en Centroeuropa. Es que, a este ritmo, España corre el riesgo de dejar de ser reconocible como la nación que ha sido durante siglos.
Por eso, hablar de "ley natural de los países" en términos imperiales es anacrónico. La lucha de hoy no es entre imperios por el territorio, sino entre dos modelos de nación: uno que se diluye en un multiculturalismo sin raíces y otro que intenta preservar su identidad. Y España, con sus políticas de puertas abiertas y nacionalizaciones masivas, está eligiendo claramente el primero.
No es que el mundo esté cambiando de imperios. Es que las naciones están cambiando de pueblo, y eso es un proceso mucho más silencioso, pero también mucho más definitivo.
Si observas la gráfica de mi comentario anterior, podrás comprobar que el caso de España ya no tiene vuelta atrás. La identidad de este país ha sido sustituida por otra completamente distinta. La nueva España no guarda relación alguna con la España imperial que durante siglos forjó su grandeza y despertó el orgullo de sus ciudadanos. Esa España, la de los que se sentían parte de un proyecto común y estaban comprometidos con su legado, ha quedado enterrada bajo millones de nacionalizaciones otorgadas sin criterio, a personas que no comparten ni nuestra historia, ni nuestra cultura, ni nuestro sentido de pertenencia. Y lo peor de todo es que este proceso no se ha hecho con el consenso de la nación, sino contra ella, en un silencio cómplice que ha permitido que el vínculo que nos unía como pueblo se haya roto para siempre.
es hora de ir a Pilingui y decirle si nos deja un trozo de tierra ahí al este de SiberiaDesde cuándo la identidad de los países le importa a los dirigentes.
Bueno hubo unos pocos en el siglo XX pero fueron barridos por la historia y los vencedores. Y convertidos en el mal absoluto.
Ese mundo no va a volver jamás, sería casi imposible, por no decir imposible. Vienen nuevos tiempos. Quién sabe con qué cambios pero vienen nuevos.
Y ni el tercer mundo se va a librar de lo que viene.
España, no hay vuelta atrás en lo racial, tal vez en lo cultural aún tenga una posibilidad de vivir. Pero muy poca. Por ejemplo Francia está sentenciada. Y Alemania casi.
Ahora mismo los países que reviertan el ciclo de natalidad nacional van a ser los países más ricos, prósperos y poderosos del planeta en 50 años.es hora de ir a Pilingui y decirle si nos deja un trozo de tierra ahí al este de Siberia
y crear una nueva España
ahora mismo eso no es una opción para EspañaAhora mismo los países que reviertan el ciclo de natalidad nacional van a ser los países más ricos, prósperos y poderosos del planeta en 50 años.
Los multiculturales van a decaer
Ahora es el discurso que gana elecciones, mismamente Trump ya inició hace años con su "levantaré un muro y lo construirán los países de origen" la inmi gración preocupa mucho ya en Europa pero todavía no he visto un político que arregle un problema.Hará lo mismo que ha hecho Meloni, NADA.
Todos obedecen a los mismos amos.
Hará lo mismo que ha hecho Meloni, NADA.
Todos obedecen a los mismos amos.
(mensaje citado en revisión)
Creo que no está leyendo el signo de los tiempos. No estamos ante un cambio imperial al uso, sino ante algo mucho más profundo: un cambio de identidad.
Lo que está ocurriendo en Europa, y especialmente en España, no es un simple reajuste geopolítico entre potencias. Es una transformación demográfica y cultural impulsada desde dentro, con políticas de nacionalización masiva que están alterando la composición social de los países a una velocidad sin precedentes.
El fin de un imperio es una cosa; la disolución de una nación desde dentro, mediante la concesión de ciudadanía a millones de personas sin un debate profundo sobre lo que significa pertenecer a una comunidad, es otra muy distinta. No es que España vaya a ser "absorbida" por Jovenlandia o que Alemania vaya a "expandirse" en Centroeuropa. Es que, a este ritmo, España corre el riesgo de dejar de ser reconocible como la nación que ha sido durante siglos.
Por eso, hablar de "ley natural de los países" en términos imperiales es anacrónico. La lucha de hoy no es entre imperios por el territorio, sino entre dos modelos de nación: uno que se diluye en un multiculturalismo sin raíces y otro que intenta preservar su identidad. Y España, con sus políticas de puertas abiertas y nacionalizaciones masivas, está eligiendo claramente el primero.
No es que el mundo esté cambiando de imperios. Es que las naciones están cambiando de pueblo, y eso es un proceso mucho más silencioso, pero también mucho más definitivo.
Si observas la gráfica de mi comentario anterior, podrás comprobar que el caso de España ya no tiene vuelta atrás. La identidad de este país ha sido sustituida por otra completamente distinta. La nueva España no guarda relación alguna con la España imperial que durante siglos forjó su grandeza y despertó el orgullo de sus ciudadanos. Esa España, la de los que se sentían parte de un proyecto común y estaban comprometidos con su legado, ha quedado enterrada bajo millones de nacionalizaciones otorgadas sin criterio, a personas que no comparten ni nuestra historia, ni nuestra cultura, ni nuestro sentido de pertenencia. Y lo peor de todo es que este proceso no se ha hecho con el consenso de la nación, sino contra ella, en un silencio cómplice que ha permitido que el vínculo que nos unía como pueblo se haya roto para siempre.
(mensaje citado en revisión)