Voy a analizar la afirmación de que "las terrazas están llenas". Vivo en el norte de Cáceres, donde fuera de la hostelería el ocio es limitado, por lo que la afición de la mayoría es ir a bares o restaurantes. Llevo varios años observando una decadencia, que este año supera a la anterior. He visto bares prósperos cerrar, otros alquilados con horarios reducidos (abrir por la mañana y cerrar a las 16:00 h, o cerrar los domingos). Los chiringuitos de piscinas han cerrado la mayoría el 30 o 31 de agosto, antes que en años anteriores, lo que sugiere que no les compensa seguir operando. Algunos bares cierran antes de hora si hay poca gente, mostrando actitudes que antes no se veían. Recientemente, en un pueblo de menos de 1000 habitantes, la zona que visitamos hace tres años estaba prácticamente cerrada, con un bar/restaurante que antes tenía clientela ahora abandonado. Solo quedan bares en la plaza del pueblo. Además, he observado la presencia de residentes de origen africano, lo cual es notable en un pueblo remoto donde todo está lejos. También, una mujer de origen extranjero ha alquilado un bar, lo que podría ser una tendencia futura. La conclusión es que las terrazas parecen llenas porque hay menos locales hosteleros; con la misma demanda concentrada en menos sitios, la sensación es de afluencia, pero la realidad es la contracción del sector. En mi zona, hay la mitad de bares que antes de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, y pubs o discotecas cerraron aún antes. Otros problemas mencionados por los dueños incluyen la dificultad para encontrar personal (algunos viven del IMV), la rotación de trabajadores hacia otros sectores, la preferencia de algunos dueños por alquilar el local en lugar de gestionarlo, las subidas de precios por costes salariales e impuestos, y el incumplimiento de horarios por parte de algunos empleados. En 2019, el sector hostelero en mis zonas habituales funcionaba mejor.