Con los militares no se juega (Editorial del ABC)

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

¿Qué se supone que tienen que hacer los militares desplegados en una frontera caliente cuando no pueden operar ni como militares ni como policía? Esa es la pregunta que el editorial del ABC lanza el 28 de agosto tras los graves altercados registrados en Ceuta en la noche del miércoles y madrugada del jueves.

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Eric Finch

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Concejalía de Festejos del Ayuntamiento de Sodoma

Con los militares no se juega​

28/08/2026

Editorial-ABC​

  • Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición

Los graves altercados ocurridos en Ceuta en la noche del miércoles y madrugada del jueves demuestran que el Gobierno no ofrece a los ceutíes confianza ni tranquilidad. La incompetencia de la gestión gubernamental se supera día tras día y el resultado es la consolidación de un ‘statu quo’ que desmiente todos los compromisos del Ejecutivo con la ciudad autónoma y con Europa. Los primeros brotes de violencia constituyen una alarma que el Gobierno no debería ignorar como hizo con los avisos previos y notorios del asalto masivo del 31 de julio. El orden público en la ciudad autónoma lleva en jaque desde que entre 8.000 y 10.000 asaltantes decidieron quedarse, aprovechando la ineficiencia de la burocracia de extranjería y la indolencia del Gobierno y de su presidente vacante. El desalojo de forasteros por grupos de ceutíes en la playa de El Trampolín no es una opción admisible, porque la tensión escala muy rápidamente a la violencia. Pero al mismo tiempo, las autoridades policiales deben liquidar su trabajo con firmeza y eficacia, y no permitir que los mismos extranjeros desalojados por la Policía de esa playa vuelvan a ella una y otra vez.

Especialmente grave ha sido la emboscada de varias decenas de asaltantes a un grupo de militares que hacía ronda de vigilancia en un vehículo no blindado. El ataque se perpetró con el lanzamiento masivo de piedras, que causaron heridas a un soldado. No fue una reacción súbita ni espontánea, sino una acción premeditada que probablemente tuviera como finalidad medir la fuerza que las tropas desplegadas pueden usar contra una agresión no armada. Quien hizo la pregunta ya sabe la respuesta: ninguna. Este grave incidente –asaltantes que emboscan a militares del país asaltado– obliga a preguntarse para qué está desplegado el Ejército en las calles de Ceuta. Es evidente que su presencia tranquiliza a los ceutíes, pero solo en la medida en que los asaltantes sientan la suficiente intimidación para no provocar altercados. Si se pierde este efecto intimidante o disuasorio del despliegue militar, la situación puede entrar en una fase extraordinariamente peligrosa. Por eso es necesario definir el papel de los militares en Ceuta, porque si están en un operativo de seguridad ciudadana, faltan la norma, la formación y los medios que los habiliten para funciones policiales; y si están en un despliegue militar, es preciso saber qué tipo de reglas de enfrentamiento o combate han recibido. Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición.

Obviamente, la fruta a ver quién es el mentiroso entre los ministerios de Interior y Defensa es el peor escenario para fijar pautas concretas y eficaces al despliegue militar. Y todo ha empeorado desde que el Gobierno, el PSOE y la autoridad «funcional» del mando único han ansioso en tromba contra la ministra de Defensa, Margarita Robles. Luego han pretendido alterar las leyes de la ontología para convencer a los ciudadanos de que una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo, en relación con las versiones incompatibles de Robles y Grande-Marlaska sobre, nada más y nada menos, que la actuación del CNI en los días previos al gran asalto de Ceuta. Es un Gobierno que sigue sin asumir lo que está pasando en la ciudad autónoma.
 
Más sobre: Ceuta · Crisis migratoria · Defensa
Por 600€ de complemento de destino+dietas, los militares en Ceuta te juegan a lo que quieras.
Nuestros militares actuales son funcionarios que visten de verde, de vez en cuando salen al campo a pegar cuatro tiros para "entrenarse" y saben de combatir lo mismo que mi prima la del pueblo. Vocación 0; amor por la patria 0; lo único que protegerán de verdad será su sueldecito público y si les ordenan que hay que ametrallar a los que están hasta arriba y salen a echar ellos mismos a los invasores, entonces sí agarrarán el fusil y vaciarán los cargadores.
 
Estuve viendo hoy un vídeo de uno que había hecho las pruebas para entrar en La Legión en 2006 y se me cayó el alma a los pies.

En el 97 lo único que se necesitaba eran ganas, no existían las pruebas. De hecho, faltaban, y salían a buscar lo que se llamaban "de catación".

Qué queréis que os diga? por ahí tenéis el vídeo que creo que lo han quitado porque eso da vergüenza ajena, donde salen bailoteando.

Ah, está aquí. Esto es... Viendo a estos viendo a los generales.

Tienen aquello lleno de mujeres y de forasteros. Con eso no se juega, con eso te meas directamente en la cara.

Lo hicieron queriendo. Que no son […], que tienen mal humor, que es distinto.

 
Última edición:
Son los militares del régimen y del "ABC", pero NO los mios.
Casi me alegro de lo que les ha ocurrido a esos militares en Ceuta, sino fuese por que los responsables son todavía peor.
 

Con los militares no se juega​

28/08/2026

Editorial-ABC​

  • Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición

Los graves altercados ocurridos en Ceuta en la noche del miércoles y madrugada del jueves demuestran que el Gobierno no ofrece a los ceutíes confianza ni tranquilidad. La incompetencia de la gestión gubernamental se supera día tras día y el resultado es la consolidación de un ‘statu quo’ que desmiente todos los compromisos del Ejecutivo con la ciudad autónoma y con Europa. Los primeros brotes de violencia constituyen una alarma que el Gobierno no debería ignorar como hizo con los avisos previos y notorios del asalto masivo del 31 de julio. El orden público en la ciudad autónoma lleva en jaque desde que entre 8.000 y 10.000 asaltantes decidieron quedarse, aprovechando la ineficiencia de la burocracia de extranjería y la indolencia del Gobierno y de su presidente vacante. El desalojo de forasteros por grupos de ceutíes en la playa de El Trampolín no es una opción admisible, porque la tensión escala muy rápidamente a la violencia. Pero al mismo tiempo, las autoridades policiales deben liquidar su trabajo con firmeza y eficacia, y no permitir que los mismos extranjeros desalojados por la Policía de esa playa vuelvan a ella una y otra vez.

Especialmente grave ha sido la emboscada de varias decenas de asaltantes a un grupo de militares que hacía ronda de vigilancia en un vehículo no blindado. El ataque se perpetró con el lanzamiento masivo de piedras, que causaron heridas a un soldado. No fue una reacción súbita ni espontánea, sino una acción premeditada que probablemente tuviera como finalidad medir la fuerza que las tropas desplegadas pueden usar contra una agresión no armada. Quien hizo la pregunta ya sabe la respuesta: ninguna. Este grave incidente –asaltantes que emboscan a militares del país asaltado– obliga a preguntarse para qué está desplegado el Ejército en las calles de Ceuta. Es evidente que su presencia tranquiliza a los ceutíes, pero solo en la medida en que los asaltantes sientan la suficiente intimidación para no provocar altercados. Si se pierde este efecto intimidante o disuasorio del despliegue militar, la situación puede entrar en una fase extraordinariamente peligrosa. Por eso es necesario definir el papel de los militares en Ceuta, porque si están en un operativo de seguridad ciudadana, faltan la norma, la formación y los medios que los habiliten para funciones policiales; y si están en un despliegue militar, es preciso saber qué tipo de reglas de enfrentamiento o combate han recibido. Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición.

Obviamente, la fruta a ver quién es el mentiroso entre los ministerios de Interior y Defensa es el peor escenario para fijar pautas concretas y eficaces al despliegue militar. Y todo ha empeorado desde que el Gobierno, el PSOE y la autoridad «funcional» del mando único han ansioso en tromba contra la ministra de Defensa, Margarita Robles. Luego han pretendido alterar las leyes de la ontología para convencer a los ciudadanos de que una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo, en relación con las versiones incompatibles de Robles y Grande-Marlaska sobre, nada más y nada menos, que la actuación del CNI en los días previos al gran asalto de Ceuta. Es un Gobierno que sigue sin asumir lo que está pasando en la ciudad autónoma.

Para que los militares puedan actuar como militares se necesita el estado de excepción como mínimo y para poder hacer algo más el de sitio
 
Nuestros militares actuales son funcionarios que visten de verde, de vez en cuando salen al campo a pegar cuatro tiros para "entrenarse" y saben de combatir lo mismo que mi prima la del pueblo. Vocación 0; amor por la patria 0; lo único que protegerán de verdad será su sueldecito público y si les ordenan que hay que ametrallar a los que están hasta arriba y salen a echar ellos mismos a los invasores, entonces sí agarrarán el fusil y vaciarán los cargadores.

Los obligados me parece a mí que menos
 
¿Quién dice que no se juega con los militares? El Ejecutivo dispone de los militares como y cuando quiere, la dejación de funciones en las fronteras ya va para dos décadas como mínimo. ¿Cuál sería la opción? ¿Un alzamiento? En serio, el que le ha puesto título a este artículo del ABC no lo entiendo.
 
Cuando ciertos países quieren entrenar a sus "ejércitos" los llevan de tapadillo a zonas de conflictos rellenitos.

La participación de España siempre ha sido quedarse en el cuartel y comer.

Mientras afuera se lía parda.

Al menos los norcoreanos fueron a Ucrania a pegar tiros y ver contenido para adultos en sus móviles por primera vez. Cuando el rellenito los repatrió, los condecoró y lloró lágrimas de cocodrilo sobre los caídos.
 
Sí no pudieran defenderse a sí mismos, cómo van a defender al pueblo o al menos el territorio?
Y si encima consumieran recursos, como puede ser el 112. ..
 
 
Nuestros militares actuales son funcionarios que visten de verde, de vez en cuando salen al campo a pegar cuatro tiros para "entrenarse" y saben de combatir lo mismo que mi prima la del pueblo. Vocación 0; amor por la patria 0; lo único que protegerán de verdad será su sueldecito público y si les ordenan que hay que ametrallar a los que están hasta arriba y salen a echar ellos mismos a los invasores, entonces sí agarrarán el fusil y vaciarán los cargadores.
mi sobrino lleva año y medio en el ejercito mucho marchar, correr alguna maniobra y de disparar con municion real me dice que 5 tiros.
Que los soldados, cabos y sargentos estan hasta arriba de sanchez pero claro de teniente pa arriba estan comprados.
 
Así es. No puedes exponer a los militares cuando tienes recursos de contención civil que no usas. Es nuestra última línea de defensa a menos que volvamos a la guerrilla...
 
mi sobrino lleva año y medio en el ejercito mucho marchar, correr alguna maniobra y de disparar con municion real me dice que 5 tiros.
Que los soldados, cabos y sargentos estan hasta arriba de sanchez pero claro de teniente pa arriba estan comprados.
Durante la sublevación del 36 sucedió algo parecido: la mayoría de oficiales bajos y suboficiales apoyaban el Movimiento, mientras que los de más alto rango permanecieron en gran parte leales.
 
Los militares españoles prefiren morir a cancelar.

A partir de ahí saquen sus conclusiones.
 

Con los militares no se juega​

28/08/2026

Editorial-ABC​

  • Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición

Los graves altercados ocurridos en Ceuta en la noche del miércoles y madrugada del jueves demuestran que el Gobierno no ofrece a los ceutíes confianza ni tranquilidad. La incompetencia de la gestión gubernamental se supera día tras día y el resultado es la consolidación de un ‘statu quo’ que desmiente todos los compromisos del Ejecutivo con la ciudad autónoma y con Europa. Los primeros brotes de violencia constituyen una alarma que el Gobierno no debería ignorar como hizo con los avisos previos y notorios del asalto masivo del 31 de julio. El orden público en la ciudad autónoma lleva en jaque desde que entre 8.000 y 10.000 asaltantes decidieron quedarse, aprovechando la ineficiencia de la burocracia de extranjería y la indolencia del Gobierno y de su presidente vacante. El desalojo de forasteros por grupos de ceutíes en la playa de El Trampolín no es una opción admisible, porque la tensión escala muy rápidamente a la violencia. Pero al mismo tiempo, las autoridades policiales deben liquidar su trabajo con firmeza y eficacia, y no permitir que los mismos extranjeros desalojados por la Policía de esa playa vuelvan a ella una y otra vez.

Especialmente grave ha sido la emboscada de varias decenas de asaltantes a un grupo de militares que hacía ronda de vigilancia en un vehículo no blindado. El ataque se perpetró con el lanzamiento masivo de piedras, que causaron heridas a un soldado. No fue una reacción súbita ni espontánea, sino una acción premeditada que probablemente tuviera como finalidad medir la fuerza que las tropas desplegadas pueden usar contra una agresión no armada. Quien hizo la pregunta ya sabe la respuesta: ninguna. Este grave incidente –asaltantes que emboscan a militares del país asaltado– obliga a preguntarse para qué está desplegado el Ejército en las calles de Ceuta. Es evidente que su presencia tranquiliza a los ceutíes, pero solo en la medida en que los asaltantes sientan la suficiente intimidación para no provocar altercados. Si se pierde este efecto intimidante o disuasorio del despliegue militar, la situación puede entrar en una fase extraordinariamente peligrosa. Por eso es necesario definir el papel de los militares en Ceuta, porque si están en un operativo de seguridad ciudadana, faltan la norma, la formación y los medios que los habiliten para funciones policiales; y si están en un despliegue militar, es preciso saber qué tipo de reglas de enfrentamiento o combate han recibido. Lo que no es posible es tener militares en el terreno que no operan como militares, ni actúan como policía. Son militares en el limbo de la indefinición.

Obviamente, la fruta a ver quién es el mentiroso entre los ministerios de Interior y Defensa es el peor escenario para fijar pautas concretas y eficaces al despliegue militar. Y todo ha empeorado desde que el Gobierno, el PSOE y la autoridad «funcional» del mando único han ansioso en tromba contra la ministra de Defensa, Margarita Robles. Luego han pretendido alterar las leyes de la ontología para convencer a los ciudadanos de que una cosa puede ser y no ser al mismo tiempo, en relación con las versiones incompatibles de Robles y Grande-Marlaska sobre, nada más y nada menos, que la actuación del CNI en los días previos al gran asalto de Ceuta. Es un Gobierno que sigue sin asumir lo que está pasando en la ciudad autónoma.
Menos si los dispara Israel en Líbano, ¿no?

Se les ve el plumero
 
Con países más patriotas, estaban acordándose en los pantalones. Y salvando vidas desde las emigraciones del siglo XX que nos tratan como racistas.
 

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