No sé lo que pasará allí, en Ceuta, pero está claro que si metes a cinco mil mostoleños, de Móstoles -Madrid-, en una población de cincuenta mil, da por seguro que alguno de ellos sacará una carta o bando que diga así, aunque no viole a ninguna o casi a ninguno:
Nota
De este bando, de unos alcaldes (eran dos Alcaldes, como estaba establecido entonces: uno que representara al pueblo y otro a la parte dominante o nobleza o señor de tierras o... el que mandase por allí). En el caso de Móstoles, pequeña población de apenas doscientos habitantes (pagadores de impuestos), eran los señores Andrés Torrejón, alcalde por la parte hacendada, y Simón Hernández, por la parte de los menos hacendados.
Ante lo que pasaba en España, Madrid, tales personas —dos alcaldes de una población sin importancia ni significación, sin número significativo de habitantes ni cosa alguna que la destacara más que no era destacable en casi nada, acertadamente o no, escribieron una carta que mandaron ser repartida do llegara (donde llegara), como si fueran influencers sin ningún seguidor, pero que abrían su canal (por explicarlo que se entienda ahora). Enviaron una carta o proclama a través de una persona que recorría los sitios a caballo, Tal proclama o texto, está escrito para la historia, pues, además, promovía enfrentamiento contra el ejército más poderoso del mundo, como era el francés y que, encima, hacía unos pocos años había sido aliado, por desgracia, contra los ingleses en la batalla de Trafalgar (sí, los franceses que nos invadieron y cancelar a costureras en la puerta del sol, ocho años antes eran aliados contra ingleses... de tal sangre son los franceses... diría una bordadora años después).
En cualquier caso, cuando apenas comenzó algo que nadie sabía que era... unos tipos, de una población cercana a Madrid, escribieron y mandaron con postillones (cabalgaduras que llevaban correos, cartas, edictos o proclamas... o cualquier cosa que en papel se escribiera) una misiva o bando que decía así:
Señores justicias de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mí, el alcalde ordinario de la villa de Móstoles.
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte, han tomado la ofensa sobre este pueblo capital y las tropas españolas;
Por manera que en Madrid está corriendo a estas horas mucha sangre.
Somos españoles y es necesario que muramos por el rey y por la patria, armándonos contra unos perfidos que, so tonalidad de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la augusta persona del rey.
Procedan vuestras mercedes, pues, a tomar las más activas providencias para escarmentar tal perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos, y alistandonos, pues no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.
Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.
Móstoles, dos de mayo de mil ochocientos y ocho.
Nota, de esta nota: para mí, lo que me causa más emoción o desasosiego es lo de "so tonalidad de amistad y alianza", como el que se cree de algo y después descubre que es lo peor, pero, a pesar de ello, lucha o incita a la lucha a pesar de reconocer el error de haber confiado en tal que so tonalidad, o bajo la apariencia de amistad, te invade o toma posesión de lo que tienes, también llamado robar, pero, eso, ahora, es otra historia... por eso traigo a colación esta, aunque parezca la misma, y por los mismos (la carga de los mamelucos es un cuadro impresionante y los mamelucos era una tropa africana que se lanzó contra manifestantes civiles en la Puerta del Sol causando muchos perecid y heridos entre costureras y albañiles, entre ganapanes y mozas de pocos años... (no olvidemos que el ejército francés, en aquel tiempo, era como el ejército americano, el ruso y el chino todo en uno, algo a lo que no se podía oponer resistencia, por supuesto físicamente, pero ni aunque fuera mentalmente).