Yo no descreo de todos los prójimos, descreo de la falta de reciprocidad en las relaciones.Es desalentador advertir que una buena persona está a punto de dejar de serlo.
No voy a decirle que vuelva a donar sangre mañana ni que le sonría sin motivo a los desconocidos. Pero sí le digo, le pido, que no deje que el rencor decida por usted, porque si deja de ser solidario por temor a sentirse usado, no está castigando a los egoístas, se estará castigando a sí mismo con una soledad aún más profunda, donde, previsiblemente ,hallará otros motivos para descreer aún más de su prójimo.
- Si alguien me trata bien, yo le trato bien.
- Si me trata mal, no solo por rencor sino por supervivencia he de tratarle mal.
- Y si nos somos indiferentes, "se le aplica la ley vigente".
No dejo de ser buena o mala persona, ya que donde hay reciprocidad sigo tratando bien a los demás, incluso dando beneficios de la duda y el primer paso para convertir a los neutrales en 'buenos'.
Más allá de eso; como trates bien a quien te trate mal, solo va a ver el cielo abierto para machacarte y parasitarte cada vez más y más.
El rencor, por su parte, no es un capricho de la naturaleza: es una emoción universal. Si la genética lo ha puesto ahí, es porque tiene una utilidad evolutiva: protegerte de los maltratadores. Alguien que no siente rencor por la gente mala es alguien que hará lo que dije en el párrafo anterior: tratarlos bien y sufrir las terribles consecuencias.
Ha hecho mucho daño la sarracena del "poner la otra mejilla". Mucho, mucho, daño a la sociedad y sobre todo a quienes la practiquen.