Chapapote1
Madmaxista
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El Banco de Rusia hace una llamada desesperada para salvar la economía del país y pide a los bancos que sostengan con crédito blando a las empresas del país
- La banca se enfrenta a un aluvión de reestructuraciones de préstamos a empresas
- Se teme que una crisis bancaria termine haciendo colapsar a la economía de Rusia
- El Banco de Rusia pide a los bancos del país que colaboren en cualquier caso
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10/08/2026 - 13:34
La economía de Rusia se está deteriorando a un ritmo acelerado. Los certeros y crecientes ataques de drones ucranianos sobre empresas, infraestructura y puntos clave de la economía del país están desbordando a las autoridades rusas, que se encuentran en una situación inédita desde que comenzó la guerra. Al final, ni las sanciones de la Unión Europea ni las de EEUU... está siendo la propia Ucrania la que está poniendo a Rusia contra las cuerdas. El banco central de Rusia ha instado a todas las entidades financieras a apoyar a las pequeñas y medianas empresas afectadas por los ataques con drones contra almacenes y otras instalaciones comerciales. El instituto monetario pide que las ayudas sean directas y casi sin contrapartidas en un intento desesperado por evitar el colapso de la economía.
El Banco de Rusia ha rogado a las entidades financieras del país que aprueben reestructuraciones de préstamos y que, además, se abstengan de exigir el reembolso anticipado de la deuda a las empresas, según las directrices remitidas a los bancos y publicadas este lunes. Las compañías deberían poder recibir esta ayuda incluso cuando legalmente no tengan derecho a acogerse a periodos de carencia en el pago de sus préstamos, indicó la institución, en un comunicado que han recogido y analizado desde la agencia financiera Bloomberg.
Los bancos también deberían evitar imponer multas por retrat en los pagos o elevar los tipos de interés de los préstamos, según el banco central. Asimismo, cualquier reestructuración de la deuda debería realizarse sin repercutir negativamente en el historial crediticio de los prestatarios.
Ataques directos a la economía rusa
La intervención del regulador se produce después de una oleada de ataques ucranianos con drones dirigidos contra grandes almacenes, la mayoría de ellos operados por el gigante del comercio electrónico Wildberries, considerado el equivalente ruso de Amazon. Las fuerzas de Kiev han atacado más de una docena de instalaciones desde el sur de Rusia hasta los Urales. Como consecuencia, Wildberries habría perdido al menos el 17% de su capacidad de almacenamiento, mientras que los vendedores que utilizan su plataforma habrían sufrido pérdidas próximas a 280.000 millones de rublos (3.500 millones de dólares), según estimaciones de medios rusos basadas en análisis de expertos.El banco central explicó que las medidas serán aplicables a las empresas afectadas por los ataques ucranianos contra centros logísticos, almacenes, instalaciones de producción, establecimientos comerciales, oficinas y otros inmuebles. Sberbank, el mayor banco de Rusia, ya ha recibido 2.000 solicitudes de reestructuración de préstamos de empresarios cuyos negocios se han visto afectados por los ataques contra los almacenes de Wildberries, según informó el viernes la agencia Interfax.
El Gobierno ruso, por su parte, está estudiando un paquete de ayudas que permitiría a los vendedores afectados disponer de hasta un año de carencia en el pago de sus préstamos, al tiempo que permitiría a los bancos reestructurar esas deudas sin necesidad de constituir provisiones adicionales, según informaba Bloomberg la semana pasada.
La economía se apaga
La economía rusa se adentra en una situación cada vez más compleja, atrapada entre el estancamiento de la actividad, unas presiones inflacionistas que se resisten a desaparecer y el creciente coste de sostener el esfuerzo bélico. El Banco de Rusia recortó el 24 de julio el tipo de interés por décima reunión consecutiva, del 14,25% al 14%, pese a elevar ese mismo día en 1,5 puntos su previsión de inflación, un difícil equilibrio después de que el PIB se contrajera en términos interanuales durante el primer trimestre. El problema es que la inflación oficial, situada en el 6%, oculta unas expectativas de los hogares mucho más elevadas, del 13%, mientras el desempleo ha caído a un mínimo histórico del 2,1% por la escasez de trabajadores provocada, entre otros factores, por la movilización militar y las bajas en el frente."La inflación puede haber remitido temporalmente, pero el creciente déficit de Rusia continúa aumentando pese a la subida de los precios del petróleo", advierten los economistas Charles Lichfield y Brendon Chen en su análisis en Atlantic Council. El desequilibrio fiscal alcanzaba ya en abril los 5,8 billones de rublos, el doble que un año antes y por encima de los 3,8 billones previstos inicialmente para todo 2026, después de que el gasto relacionado con la guerra aumentara un 16% y los ingresos energéticos continuaran debilitándose.
La respuesta del Kremlin está generando, además, una economía cada vez más dividida entre los sectores vinculados a la guerra y las actividades civiles. El Gobierno presiona a los bancos para proporcionar financiación barata a industrias estratégicas y de defensa, neutralizando parcialmente las subidas de tipos del banco central: mientras comercios y mayoristas llegaron a pagar de media un 24,9% por los préstamos a largo plazo durante el periodo en el que el tipo oficial permaneció en el 21%, los fabricantes abonaron apenas un 12,2%. El resultado ha sido una reasignación extraordinaria del crédito con los sectores relacionados con la guerra concentraban el 48% de los préstamos empresariales en 2021 y alcanzaron el 58% en 2025, mientras las actividades orientadas al consumidor pasaron del 31% al 20%. Encima, ahora los bancos tienen que lidiar con la segarro y las condiciones especiales para que las empresas no echen el cierre y dañen aún más la economía.
"El crédito más barato ofrecido a los sectores que apoyan el esfuerzo bélico los mantiene solventes, pero no puede crear rápidamente más trabajadores o maquinaria", explican los autores, que describen el resultado como "una política de subsidios inflacionista que obliga al banco central de Rusia a mantener elevado su tipo de interés para todos los demás sectores mientras el crecimiento se estanca". Las pymes son una de las grandes damnificadas, puesto que el crecimiento del crédito destinado a estas empresas pasó del 30% anual en 2024 a terreno negativo en junio de 2026.
A esta fractura se suman unos riesgos financieros y externos cada vez mayores. Los préstamos concedidos bajo presión política a industrias relacionadas con la guerra pueden estar acumulando pérdidas todavía no reconocidas: la proporción de financiación empresarial en manos de compañías cuyos beneficios no alcanzan tres veces el coste de sus intereses aumentó del 42% en 2024 al 67% en 2025, mientras un informe de inteligencia europeo citado por los autores calcula que los créditos problemáticos rondan ya el 10%. Al mismo tiempo, los ataques ucranianos con drones han dejado fuera de servicio entre el 30% y el 45% de la capacidad de refino rusa en determinados momentos y se han extendido desde las refinerías hacia almacenes y centros logísticos, añadiendo nuevas perturbaciones a la economía civil. Para Lichfield y Chen, el dilema fundamental es que "el Banco de Rusia no puede proteger a la economía rusa de las consecuencias de la guerra", mientras el Kremlin "sigue dispuesto a poner en juego los presupuestos regionales y sociales, las pequeñas empresas y los bancos para mantener la guerra".