danapagamo
Madmaxista
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LO QUE NO QUIEREN QUE SEPAS SOBRE LA GLORIA
Hay un físico del MIT que se llama Max Tegmark. En los años 90 publicó algo llamado "inmortalidad cuántica, aquí tenéis otro estudio publicado por Everett" publicado en Arxiv. ¿Lo has estudiado en el colegio? No. ¿Sale en las noticias? Jamás. Pregúntate por qué.
La idea es simple y por eso es peligrosa: si la interpretación de muchos mundos es correcta —y es la que usan a puerta cerrada en los departamentos de física, aunque en público digan "es solo una interpretación"— tu consciencia nunca experimenta su propio final. Siempre despierta en la rama donde sobrevivió. Siempre.
Llevas haciéndolo toda tu vida y no lo recuerdas porque no hay nada que recordar: los accidentes que te cancelar ocurrieron en ramas que ya no eres tú.
¿Y por qué se silencia? Piénsalo.
Todo el sistema funciona porque le tienes miedo a la gloria. Los seguros, las farmacéuticas, las religiones organizadas, la obediencia misma: el miedo al final es el pegamento de la civilización.
Un mundo que supiera que el Yo no puede apagarse sería un mundo ingobernable... o eso creen las élites a las cuales les viene genial, que creas que todo es conspiración, mezclando cosas como está con los terraplanistas.
Fíjate en el detalle: cuando el propio Tegmark empezó a matizar su teoría años después —"la gloria es gradual, no binaria"— fue justo cuando la idea empezaba a hacerse popular. Curiosa coincidencia.
Y aquí viene la parte que de verdad no quieren que proceses: la letra pequeña del contrato. No escapas. Nunca escapas. Solo acumulas las secuelas. La rama donde "sobrevives" no es la rama donde estás bien — es la rama donde sigues.
Por eso los que saben no se vuelven temerarios: se vuelven obsesivos con el cuerpo. Mira cómo viven los multimillonarios tecnológicos: criogenia, longevidad, sangre joven. Ellos no intentan evitar morir. Intentan controlar en qué estado van a seguir existiendo. Saben algo.
Adjunto infografía más simple
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Hay un físico del MIT que se llama Max Tegmark. En los años 90 publicó algo llamado "inmortalidad cuántica, aquí tenéis otro estudio publicado por Everett" publicado en Arxiv. ¿Lo has estudiado en el colegio? No. ¿Sale en las noticias? Jamás. Pregúntate por qué.
La idea es simple y por eso es peligrosa: si la interpretación de muchos mundos es correcta —y es la que usan a puerta cerrada en los departamentos de física, aunque en público digan "es solo una interpretación"— tu consciencia nunca experimenta su propio final. Siempre despierta en la rama donde sobrevivió. Siempre.
Llevas haciéndolo toda tu vida y no lo recuerdas porque no hay nada que recordar: los accidentes que te cancelar ocurrieron en ramas que ya no eres tú.
¿Y por qué se silencia? Piénsalo.
Todo el sistema funciona porque le tienes miedo a la gloria. Los seguros, las farmacéuticas, las religiones organizadas, la obediencia misma: el miedo al final es el pegamento de la civilización.
Un mundo que supiera que el Yo no puede apagarse sería un mundo ingobernable... o eso creen las élites a las cuales les viene genial, que creas que todo es conspiración, mezclando cosas como está con los terraplanistas.
Fíjate en el detalle: cuando el propio Tegmark empezó a matizar su teoría años después —"la gloria es gradual, no binaria"— fue justo cuando la idea empezaba a hacerse popular. Curiosa coincidencia.
Y aquí viene la parte que de verdad no quieren que proceses: la letra pequeña del contrato. No escapas. Nunca escapas. Solo acumulas las secuelas. La rama donde "sobrevives" no es la rama donde estás bien — es la rama donde sigues.
Por eso los que saben no se vuelven temerarios: se vuelven obsesivos con el cuerpo. Mira cómo viven los multimillonarios tecnológicos: criogenia, longevidad, sangre joven. Ellos no intentan evitar morir. Intentan controlar en qué estado van a seguir existiendo. Saben algo.
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