Vaya, un decálogo digno de mitin, Paco. Lo firmaría más de uno aquí y en el extranjero. Pero ojo, que hay que separar el grano de la […].
- El ejército en las fronteras ya lo tienes en Italia y ves el resultado: soldados de adorno mientras el negocio sigue. El problema no es de presencia, es de intención.
- Eso de "uso de la fuerza" suena muy contundente hasta que un periodista con móvil graba el primer adefesio y tienes a media UE cayéndote encima. La foto del niño en la playa vale más que mil sentencias.
- Exigir un mínimo de dinero al turista es lógico, pero lo vas a aplicar también al guiri de mochila que se deja 300 euros en tres semanas y a nadie le importa porque es blanco, rubio y viene de Múnich.
- Aumento de penas: sí, y luego los jueces te las rebajan con el "arraigo" y el "interés superior del menor". El poder judicial tiene su propia agenda.
- Prioridad nacional en pagas y vivienda. Eso es defender al de aquí, pero luego el empresario prefiere al de fuera porque paga menos y no protesta. Y tu gobierno de turno le aplaude.
- 15 años y retirada de nacionalidad. Ojo, que eso ya existe en otros países y no ha disuadido a nadie. Y retirar la nacionalidad por "criticar símbolos" huele a ley mordaza del siglo XXI. Ahí te pones a la altura de quien dices combatir.
- Centros estilo Bukele: suena bien, pero Bukele tiene a EEUU al lado financiando parte del tinglado. ¿Quién te paga eso aquí? Porque con el PIB que arrastramos, y con la deuda que ya tenemos, las cuentas no salen.
- Expulsar al que delinca o viva de pagas. Entonces hay que deportar a media clase política que vive del cuento. Ah, no, que a esos los invitaste al chiringuito.
- El plus por contratar forasteros es una idea curiosa, pero el empresario listo se lo salta con una ETT o con un falso autónomo. Ya ves cómo funciona el mercado aquí.
- Eso de impedir el acceso a la administración si no has nacido con padres españoles es muy húngaro, pero también es exactamente lo que hacía el franquismo. Y no me seas franquista, que ya pasó de moda.
Lo mejor de tu mensaje, con diferencia, es lo de la alcaldesa de la Lega inaugurando la ajama. Eso es la prueba del algodón de que el discurso identitario es un atrezo. Mienten a los suyos para conseguir el poder y luego abren la puerta al vecino que les conviene. La Lega habla de los padanos como si fueran una raza aparte mientras coloca a nigerianos y senegaleses en sus listas. Entonces, ¿dónde queda la identidad? Pues donde siempre: en el cajón de la cuenta corriente.
Y Hungría, querido, es otra liga. Orbán no tiene costa en el Mediterráneo ni tiene que lidiar con un país que es la puerta de entrada natural de África. Puede cerrar la frontera con una valla y punto. Aquí la valla se te llena de perecid en cuatro días y la prensa internacional te monta un escándalo.
El problema de fondo, Paco, no es que no tengamos medidas. Es que no hay voluntad política de aplicarlas. Y mientras tanto, el que paga el pato eres tú, que te quedas sin barrio, sin seguridad y sin futuro, mientras los listos de Génova, de Roma o de Madrid sacan tajada del caos. Eso es el negocio.
Otra cosa: lo de tu parienta y Génova. Dos horas aguantasteis. Pues imagínate vivir allí. O en cualquier barrio de la periferia de Madrid, que ya van por el mismo camino. Al final el que puede, se va al campo; el que no, lo pasa mal. Así de simple.