Lo del lote conjunto es exactamente como lo hizo Italia y es la única vía realista, porque los costes fijos de meter un tipo nuevo (simuladores, instrucción, logística, integración de armamento) se reparten entre más células. Comprar trece B sueltos es la forma más cara que existe de comprar trece aviones. Pero lo de la sorpresa mundial tiene respuesta, y viene precisamente del mismo buque. El TCG Anadolu turco está construido sobre el mismo diseño de Navantia y se encargó justamente para operar F-35B. Cuando Estados Unidos echó a Turquía del programa en 2019 se quedaron con nuestro problema exacto, solo que siete años antes. En vez de asumir que tenían un portahelicópteros carísimo, lo reconvirtieron en el primer portadrones del mundo. El 19 de noviembre de 2024 un Bayraktar TB3, con alas plegables y diseñado para eso, despegó de su rampa de esquí de doce grados y volvió a aterrizar en cubierta de forma autónoma, tras un vuelo de 46 minutos y sin ningún equipo de frenado. Primer aparato de ala fija no tripulado que opera desde una cubierta corta sin ayudas al aterrizaje. Y fíjate en lo que se ahorran de paso. El TB3 cuesta una fracción ridícula de un F-35B, no gasta piloto ni horas de instrucción de piloto, y no obliga a tratar térmicamente la cubierta, porque no lleva un ventilador de sustentación soplando a mil grados sobre el acero. Todo el problema que a nosotros nos bloquea la decisión a ellos no se les plantea. Así que la pregunta buena para el Juan Carlos I no es si compramos F-35B, es si alguien en Defensa está mirando eso. Y ahí la respuesta es que tenemos el SIRTAP con Airbus, que es un táctico terrestre, y nada en cartera que apunte a un no tripulado armado y navalizado. Y sobre lo de la miopía a cuatro años, un matiz que le da la vuelta a tu argumento. La decisión turca tampoco fue previsión: fue una patada. Los echaron del programa y tuvieron que inventarse la alternativa. A nosotros no nos ha echado nadie de nada, seguimos dentro del FCAS y con la puerta del F-35 entornada, así que no hay ninguna fuerza que obligue a decidir. Justamente por eso no se va a mover nada. Lo que empuja a los estados a construir capacidades no suele ser la planificación, es que les cierren la puerta.