Sociedad: No os deprime profundamente la tercermundización de España?

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

¿Cabe una depresión más incómoda que la de volver al pueblo de la infancia y encontrar cerrados todos los comercios donde veraneaban los abuelos? Quien está dando vueltas a la «tercermundización» de España encuentra material de sobra en un solo paseo: turismo congestionado, calles que huelen a orines, aceras enanas y barrios de ladrillo de los sesenta sin plan de remodelación.

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Doctor Nunca

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3 Ago 2020
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Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
 
Última edición:
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Espero que el karma te ponga las facturas al cobro.
Por cierto, ya es tarde para que dejes de ser de izquierdas. Tu voto ha hecho posible la situación actual. Ahora que cambies de voto da igual, hay votos que contrarrestan el tuyo. Tuviste tu oportunidad hace 15 años o incluso hace 40. No tienes excusa, el rumbo de colisión de la izquierda siempre estuvo claro para quien no se comportó como un sectario.
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Si eres de izquierdas te mereces eso y más.

Por lo menos acepta que esto pasa por poner a la izquierda como tú a gobernar.
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Pues de qué te quejas? No es lo que votaste? No querías esto ahora?
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Pero es lo que la gente ha votado ¿Cuál es el problema? Otra cosa es que hubieran votado extrema derecha y ahora en vez de esto tuviéramos sólo parejas españolas con multitud de niños. Eso sí que sería un desastre. Gracias a Dios no ha ocurrido.
 
Pues yo lo que veo es a muchos con su pulserita de España bien visible en la muñeca.

Y este modelo que describo es el que se inició a todo trapo en Madrid, la Miami Europea.
Eso es quizás de las pocas cosas buenas que trae la inmi gración, que la mayoría no son unos acomplejados y muestran agradecimiento y respeto (la mayoría digo, no todos) por el país de acogida. Cosa que de la izquierda no puedes esperar porque lo único que les mueve es el auto-repruebo y el desprecio por sí mismos y por su patria.
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Pues si eres de izquierdas, tienes parte de culpa. Los que no lo somos tanto, tenemos otra parte de culpa. Por no haberos corrido a gorrazos.
 
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La inmi gración qué tiene de izquierda? Si son gente contratada por explotadores, por lo general, para hacer más horas que un reloj, en condiciones precarias y labores de dumping y esquirolaje.

No era que los socialistas construyen muros y Orwell y todo eso?

De hecho, como digo, todo esto parte del bastión neoliberal español, Madrid. Es más, el paisaje definitorio de cualquier ciudad capitalista occidental es este mismo. Por más que os hagáis ilusiones con un capitalismo bávaro de rubitos de corbata estrechándose la mano y pagando a patrón oro. Eso es historia.

Obviamente la "izquierda" (llamémosle así) española no va a tocar nada de ese cotarro. Parchear y poco más para conservar su parroquia. Pero el tránsito de mano de obra, como el de cualquier otra mercancía, es oferta y demanda puramente liberal.
 
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Con la primera frase ya sabemos que el sujeto que usa esa palabra es de izquierdas y seguramente estará disfrutando de lo inmigrado.

Si todavía no lo está haciendo, pronto lo hará y esperemos que le duela.

Así aprenderá.
 

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Es increíble como los izquierdistas se retuercen para no querer aceptar el ser responsables de sus actos.

Si votas inmi gración y tienes inmi gración ¿de qué te quejas?

Yo digo que el gran problema de este país es el infantilismo. Tenemos decenas de millones de adultos que se niegan a aceptar las consecuencias de sus decisiones y, cual adolescentes, le echan la culpa de todo al empedrado o a los reptilianos.
 
Si eres de izquierdas te mereces eso y más.

Por lo menos acepta que esto pasa por poner a la izquierda como tú a gobernar.
Si eres de izquierdas te mereces eso y más.

Por lo menos acepta que esto pasa por poner a la izquierda como tú a gobernar.
Ayusita ha hecho eso con Madrid.

La ILP de la regularización masiva vino promovida y firmada por la iglesia, Cáritas y las Diócesis (los obispos descendientes míos).
TODOS los partidos votaron a favor de la regularización.

Mira descendiente, izquierda, feministas y genocidas blancos por reemplazo poblacional son TODOS.
Vete enterando de eso.

Y luego rebuzna de nuevo "los rojos".
Y sí, los rojos, pero es que hasta Aznar era rojo (que la primera regularización vino con él).
 
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Con la primera frase ya sabemos que el sujeto que usa esa palabra es de izquierdas y seguramente estará disfrutando de lo inmigrado.

Si todavía no lo está haciendo, pronto lo hará y esperemos que le duela.

Así aprenderá.
En realidad, la culpa no es del migrante, sino de la cadena de explotación a la cual él es el último en llegar. Y si no mira cuántos españoles se fueron del país entre los años 2010-2020 en adelante y la tasa de fecundidad por los suelos, tras una crisis no inflada por la izquierda precisamente.

En mi opinión, es un sistema económico que ya no puede producir nada de valor, salvo seguir importando mano de obra de saldo y concentrar la infraestructura tecno industrial en pocas manos, por donde tienen el control total de los flujos de información. Por debajo, sacar a facinerosos a la calle a controlar la disidencia.

P.D. Yo no voto. Soy de izquierdas clásica a un nivel general. Lucha de clases, materialismo histórico y eso.
 
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En realidad, la culpa no es del migrante, sino de la cadena de explotación a la cual él es el último en llegar. Y si no mira cuántos españoles se fueron del país entre los años 2010-2020 en adelante y la tasa de fecundidad por los suelos, tras una crisis no inflada por la izquierda precisamente.

En mi opinión, es un sistema económico que ya no puede producir nada de valor, salvo seguir importando mano de obra de saldo y concentrar la infraestructura tecno industrial en pocas manos, por donde tienen el control total de los flujos de información. Por debajo, sacar a facinerosos a la calle a controlar la disidencia.

P.D. Yo no voto. Soy de izquierdas clásica a un nivel general. Lucha de clases, materialismo histórico y eso.
Claro, y vas a comparar la inmi gración española que se fue a trabajar y no a robar ni dar tortas ni abusa a mujeres, con lo que nos están metiendo... estás apañado, normal que votes socialismo, eres parte del problema.
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Esas familias ilustres que nombras son los que alquilan locales y pisos a todos esos que crean ese aire bananera en la calle.

Los pocos comerciantes que estuvieron dando el callo y no se jubilaron hasta encontrar alguien que siga con su negocio son curritos corrientes.

El vecino de toda la vida busca o intenta conseguir unos buenos inquilinos para no molestar a quienes un día fueron sus vecinos.

Son los ilustres con un piso en cada bloque los que te llenan de suciedad el edificio, excepto donde ellos viven claro.

Igual que sus descendientes. Sus niños bien siempre fueron de lo más insoportable que te podías encontrar.
 
Yo le doy muchas vueltas al tema de la migración. Me tengo por una persona de izquierdas, y además soy gallego, con lo que la emigración me toca de cerca y me ha rodeado toda la vida en familiares y amigos.

No me gusta insultar a gente que viene a trabajar ni hacerlas responsables de un sistema que se cae a pedazos y del que ellos son solo una parte.

Pero no puedo evitarlo. El paisaje español actual me deprime, y hoy lo he vivido en mis carnes. Acompañando a mi padre al pueblo donde veraneó mi abuelo, él y yo mismo de niño, me he topado con todos los pequeños comercios cerrados, una congestión turística fuera de lo normal, con un turismo, además, de mayor poder adquisitivo que infla los precios, mientras el local vive desabastecido y comido por el alquiler.

Prácticamente todo orientado a la hostelería (el pueblo se ha convertido básicamente en un gran restaurante), negocios atendidos casi exclusivamente por latinos, con su música a todo trapo, casas de apuestas, vendo oros, tattoos, librerías cerradas (sintomático), salvo una diminuta "boutique" de libros, supongo, para poner en el muro de Instagram con un corazoncito, las dichosas cafeterías de especialidad y Gastrobares, vendedores por todas partes, jóvenes con pinta de gangsta paseándose como si aquello fuera Miami, obesos tatuados, estilismos para echarse a llorar, conciertos de bachata en la calle. Todos los próceres o ilustres locales olvidados, ninguna cultura de arraigo y todo sustituido por redes tribales pobladas de autistas pelo brócoli...

Las familias ilustres, la clase media, la burguesía tradicional, han desaparecido.
Solo parecen quedar jubilados boomers viviendo de la nostalgia, turistas tirando el dinero, tercermundistas, alguna pareja funcionarial con síndrome de Peter Pan...Una sensación de decadencia lo permea todo, pero nadie quiere mirarla a la cara y prefieren que la orquesta siga sonando. Y yo me deprimo también porque siento como un mundo se me muere en las manos, pisoteado por una jauría.

Urbanismo cada vez más atroz (cementada) y hostil, gusto cada vez más degradado, tecnología barata y adictiva, ruido constante, ruptura de lazos sociales (no me imagino "haciendo amigos" en este escenario que no vengan ya hechos de antes) En fin, no sé, tanto mi padre como yo hemos vuelto deprimidos y fatigados de este paisaje.

A mí me recuerda a lo que te encuentras en el centro de Madrid pero a pequeña escala: una ciudad convertida en un resort para turistas sin capacidad de ahorro, rentistas o jubilados con pensión máxima y extranjeros con dinero (es decir, todos lo socialmente pasivo), que simplemente ofrece servicios que ya no compiten por valor ni por precio, sino solo por posicionamiento en RRSS, en una especie de economía de humo que funciona dopada con deuda. Alrededor, una masa de peine al servicio de patrón y unos españoles que no entran en ninguna de estas categorías cada vez más arrinconados e impotentes ante el espectáculo.
Voy a pagar la membresía de 5€ al moderador @QuiqueCamoiras para que te banee y otros 5€ para que borre tu cuenta.
 
La inmi gración qué tiene de izquierda? Si son gente contratada por explotadores, por lo general, para hacer más horas que un reloj, en condiciones precarias y labores de dumping y esquirolaje.

No era que los socialistas construyen muros y Orwell y todo eso?

De hecho, como digo, todo esto parte del bastión neoliberal español, Madrid. Es más, el paisaje definitorio de cualquier ciudad capitalista occidental es este mismo. Por más que os hagáis ilusiones con un capitalismo bávaro de rubitos de corbata estrechándose la mano y pagando a patrón oro. Eso es historia.

Obviamente la "izquierda" (llamémosle así) española no va a tocar nada de ese cotarro. Parchear y poco más para conservar su parroquia. Pero el tránsito de mano de obra, como el de cualquier otra mercancía, es oferta y demanda puramente liberal.
Por tu forma de expresarte y tu impecable redacción, deduzco que tu nivel intelectual es bastante alto, y sin embargo detecto la misma ceguera ideológica en ti que la que exhibe cualquier fanático sectario de éstos que salen en la tele y que defienden a gloria a sus dioses de partido, independientemente de lo que hagan o dejen de hacer.

¿Qué parte es la que falla de vuestra mente que sois incapaces de ver la realidad que existe más allá de vuestra utópica y demagoga ideología? Es algo que me encantaría saber, hay gente que afirma que se trata de un "gen rojo", una memoria genética del pasado, cuando la población se dividía entre agricultores y cazadores, siendo éstos últimos los portadores de ese citado gen rojo, ya que cuando faltaba la caza se dedicaban a robar lo cosechado por los agricultores, y lo hacían plenamente convencidos de que ese era su derecho.
 

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