El mito de que los jóvenes no pueden comprar una casa porque despilfarran: nunca gastaron tan poco

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

El mito del joven que lo gasta todo en caprichos: los datos de consumo dicen lo contrario Con un salario de 1.200 euros y un alquiler que rara vez baja de 900, la pregunta de por qué un joven no compra una casa parece tener respuesta obvia. Pero el relato oficial insiste en otra: que se lo gastan todo en Netflix.

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Basta ya del bulo que repite cierta propaganda de que los jóvenes no pueden comprar casa porque se lo gastan todo en Netflix

El único grupo de edad que sube el gasto sin parar son los jubilados, que llevan años con un consumo sostenido por la revalorización de las pensiones

Es llamativo que el consumo real de todos los grupos de edad esté bajando desde hace una década mientras los jubilados siguen gastando a buen ritmo


Los jóvenes viven atrapados entre la crisis de vivienda y la de los salarios. Gastan, claro que gastan, pero es el grupo de edad que más se ha apretado el cinturón​


Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.


Hace dos décadas, el gasto de los jóvenes estaba en línea con la media del país. Esto es, consumían más o menos como el resto de la población. El pico lo alcanzaron en 2007, año en el que el gasto de los jóvenes incluso llegó a superar al del resto de grupos de edad. En ese pico de la burbuja, vivieron unos años dorados, ya que los salarios de entrada en el mercado laboral eran muy buenos y existían grandes facilidades de crédito para poder comprar una vivienda, un coche o, incluso, ir de vacaciones.


Por el contrario, en la actualidad, los jóvenes de menos de 29 años gastan casi un 15% menos que la media nacional y un 20% menos que el grupo de edad con mayor gasto en la actualidad, el de los jubilados (mayores de 65 años). Estos datos miden el gasto medio de los hogares por unidad de consumo en España en función de la edad del cabeza de familia del hogar, con datos hasta el año 2025.


Y el siguiente grupo de edad, el de los 30 a los 44 años, gasta ahora un 5% menos que la media nacional. Así lo muestra un estudio publicado esta semana por Funcas. "La interpretación más plausible remite a la revalorización de las pensiones, que ha sostenido el consumo de los mayores en mayor medida de lo que lo han podido hacer los hogares dependientes de ingresos laborales, especialmente durante la Gran Recesión, pero también en los últimos años", señala el informe.

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Es importante señalar que esta estadística mide el gasto a nivel de hogar y se clasifica en función de la edad del cabeza de familia. Esto significa que solo contempla a los jóvenes que están en mejor situación económica, que son quienes han podido emanciparse. Por el contrario, quienes no han podido emanciparse fruta en los hogares con un cabeza de familia de edad sénior.


La encuesta es más representativa para el grupo de edad de los 30 a los 44 años, ya que el porcentaje de emancipados es ya muy alto. Además, es la edad habitual para comprar una vivienda, por lo que es la que mejor muestra si los hogares no pueden comprar porque gastan todos sus ingresos. Los datos muestran que este es el grupo que más ha reducido su consumo en los últimos años. En 2025, estaban en mínimos históricos de gasto. Es más, el gasto por persona, corregido de inflación, es ahora inferior al del año 2016. En una década, han recortado su consumo real un 5,4%. A pesar de lo que se han apretado el cinturón, comprar una vivienda sigue siendo "misión imposible".


¿En qué gastan más?​


El gasto total de los hogares incluye también el coste de los alquileres, aunque excluye el pago de la hipoteca porque no se considera un gasto, sino una inversión. Esto significa que, a medida que aumenta el porcentaje de hogares que viven de arrendamiento, esta parte del gasto se eleva mecánicamente.

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Pero, cuando se excluyen las facturas del hogar, el gasto de quienes están en edad de comprar una vivienda se ha hundido un 9,1% en precios reales en la última década. Lejos de despilfarrar, la realidad que muestran las cifras es que estos hogares se están apretando el cinturón y, si están gastando más, es, básicamente, por el alto coste de los alquileres.


Una de las críticas habituales a estos jóvenes es que gastan mucho en turismo y ocio, pero los datos desmienten también esta opinión. El consumo medio de los hogares de menores de 29 años en restauración y alojamiento se ha reducido un 1,5% y el de los hogares de 20 a 44 años se ha desplomado un 13,2%. Esto significa que no solo se ha reducido el gasto en este ocio, sino que el descenso incluso ha sido superior a la media del resto de partidas.


También se les achaca a los jóvenes que tienen Netflix e Internet. Es cierto, pero se trata de consumos de bajo coste. El gasto en información y comunicaciones de los jóvenes se ha reducido cerca de un 21% en la última década.


El principal incremento del gasto se encuentra en la vivienda y las facturas del hogar (energía y agua), que han subido hasta un 19,7% descontando el IPC. Pero hay otro gasto que se ha disparado: el sanitario. El deterioro del servicio público de salud ha forzado a muchos jóvenes a pagarse su propia atención sanitaria, lo que ha disparado este gasto un 18%.


La Encuesta de Presupuestos Familiares deja poco margen a la crítica fácil. La realidad es que los jóvenes viven hoy atrapados entre dos graves crisis, de vivienda y de salarios, que no se solucionarán sin políticas económicas. No tienen apenas margen para reducir el gasto por el alto coste de los alquileres y tampoco pueden ahorrar porque los salarios siguen siendo bajos.


Este es un problema generalizado en los países desarrollados, pero en España está más acentuado, lo que complica la situación de todos los menores de 40 años. Pero lo que muestran los datos, sin dejar espacio a la réplica, es que si los jóvenes no pueden comprar una vivienda, no se debe a que les guste derrochar su dinero. Lo que es más probable es que quienes critican hoy a los jóvenes por gastar sin control disfruten de un consumo muy superior al que hacían sus padres a su edad.

Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.


 

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Los jóvenes, ni los maduros, ni los mayores, pueden comprar una casa. Es más, yo diría que, aunque pudieran comprarla, a estos precios es mejor no hacerlo, aunque sea por dignidad dineraria.

No sé cuál es la alternativa (¿un furgón, vivir en la calle, vivir en alguna vivienda de Cruz Roja si te puedes hacer pasar por extranjero...?) No sé cuál es la alternativa, pero, aunque tuviera mucho dinero, no pagaría lo que piden por una vivienda actualmente (¿y teniendo mucho dinero vivirías en un furgón, en la calle o en una vivienda de la Cruz Roja?).

Respuesta, por supuesto que si tuviera mucho dinero me podría permitir eso, incluso dormir cada noche en un hotel, simplemente, aunque fuera solo por no pagar en vivienda lo que pago de más por dormir bajo techo, pero para eso soy un supuesto millonario. Pero incluso, obviando hotel o similar, por supuesto que preferiría una vivienda de Cruz Roja si me consideraran extranjero o emigrante, antes que pagar la vivienda en España a precios que son desproporcionados, no elevados, desproporcionados, incluso sabiendo de las cosas del mercado y las movidas del Rallo... no el vallecano.
 

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Basta ya del bulo que repite cierta propaganda de que los jóvenes no pueden comprar casa porque se lo gastan todo en Netflix

El único grupo de edad que sube el gasto sin parar son los jubilados, que llevan años con un consumo sostenido por la revalorización de las pensiones

Es llamativo que el consumo real de todos los grupos de edad esté bajando desde hace una década mientras los jubilados siguen gastando a buen ritmo


Los jóvenes viven atrapados entre la crisis de vivienda y la de los salarios. Gastan, claro que gastan, pero es el grupo de edad que más se ha apretado el cinturón​


Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.


Hace dos décadas, el gasto de los jóvenes estaba en línea con la media del país. Esto es, consumían más o menos como el resto de la población. El pico lo alcanzaron en 2007, año en el que el gasto de los jóvenes incluso llegó a superar al del resto de grupos de edad. En ese pico de la burbuja, vivieron unos años dorados, ya que los salarios de entrada en el mercado laboral eran muy buenos y existían grandes facilidades de crédito para poder comprar una vivienda, un coche o, incluso, ir de vacaciones.


Por el contrario, en la actualidad, los jóvenes de menos de 29 años gastan casi un 15% menos que la media nacional y un 20% menos que el grupo de edad con mayor gasto en la actualidad, el de los jubilados (mayores de 65 años). Estos datos miden el gasto medio de los hogares por unidad de consumo en España en función de la edad del cabeza de familia del hogar, con datos hasta el año 2025.


Y el siguiente grupo de edad, el de los 30 a los 44 años, gasta ahora un 5% menos que la media nacional. Así lo muestra un estudio publicado esta semana por Funcas. "La interpretación más plausible remite a la revalorización de las pensiones, que ha sostenido el consumo de los mayores en mayor medida de lo que lo han podido hacer los hogares dependientes de ingresos laborales, especialmente durante la Gran Recesión, pero también en los últimos años", señala el informe.

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Es importante señalar que esta estadística mide el gasto a nivel de hogar y se clasifica en función de la edad del cabeza de familia. Esto significa que solo contempla a los jóvenes que están en mejor situación económica, que son quienes han podido emanciparse. Por el contrario, quienes no han podido emanciparse fruta en los hogares con un cabeza de familia de edad sénior.


La encuesta es más representativa para el grupo de edad de los 30 a los 44 años, ya que el porcentaje de emancipados es ya muy alto. Además, es la edad habitual para comprar una vivienda, por lo que es la que mejor muestra si los hogares no pueden comprar porque gastan todos sus ingresos. Los datos muestran que este es el grupo que más ha reducido su consumo en los últimos años. En 2025, estaban en mínimos históricos de gasto. Es más, el gasto por persona, corregido de inflación, es ahora inferior al del año 2016. En una década, han recortado su consumo real un 5,4%. A pesar de lo que se han apretado el cinturón, comprar una vivienda sigue siendo "misión imposible".


¿En qué gastan más?​


El gasto total de los hogares incluye también el coste de los alquileres, aunque excluye el pago de la hipoteca porque no se considera un gasto, sino una inversión. Esto significa que, a medida que aumenta el porcentaje de hogares que viven de arrendamiento, esta parte del gasto se eleva mecánicamente.

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Pero, cuando se excluyen las facturas del hogar, el gasto de quienes están en edad de comprar una vivienda se ha hundido un 9,1% en precios reales en la última década. Lejos de despilfarrar, la realidad que muestran las cifras es que estos hogares se están apretando el cinturón y, si están gastando más, es, básicamente, por el alto coste de los alquileres.


Una de las críticas habituales a estos jóvenes es que gastan mucho en turismo y ocio, pero los datos desmienten también esta opinión. El consumo medio de los hogares de menores de 29 años en restauración y alojamiento se ha reducido un 1,5% y el de los hogares de 20 a 44 años se ha desplomado un 13,2%. Esto significa que no solo se ha reducido el gasto en este ocio, sino que el descenso incluso ha sido superior a la media del resto de partidas.


También se les achaca a los jóvenes que tienen Netflix e Internet. Es cierto, pero se trata de consumos de bajo coste. El gasto en información y comunicaciones de los jóvenes se ha reducido cerca de un 21% en la última década.


El principal incremento del gasto se encuentra en la vivienda y las facturas del hogar (energía y agua), que han subido hasta un 19,7% descontando el IPC. Pero hay otro gasto que se ha disparado: el sanitario. El deterioro del servicio público de salud ha forzado a muchos jóvenes a pagarse su propia atención sanitaria, lo que ha disparado este gasto un 18%.


La Encuesta de Presupuestos Familiares deja poco margen a la crítica fácil. La realidad es que los jóvenes viven hoy atrapados entre dos graves crisis, de vivienda y de salarios, que no se solucionarán sin políticas económicas. No tienen apenas margen para reducir el gasto por el alto coste de los alquileres y tampoco pueden ahorrar porque los salarios siguen siendo bajos.


Este es un problema generalizado en los países desarrollados, pero en España está más acentuado, lo que complica la situación de todos los menores de 40 años. Pero lo que muestran los datos, sin dejar espacio a la réplica, es que si los jóvenes no pueden comprar una vivienda, no se debe a que les guste derrochar su dinero. Lo que es más probable es que quienes critican hoy a los jóvenes por gastar sin control disfruten de un consumo muy superior al que hacían sus padres a su edad.

Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.




Los datos del artículo son buenos y todavía se quedan cortos, porque la estadística tiene una trampa de composición que juega a favor de tu tesis: la Encuesta de Presupuestos Familiares clasifica los hogares por la edad del cabeza de familia, así que solo cuenta como "hogar joven" al joven que ha podido emanciparse, que es precisamente el que mejor está. El joven mediano, el que sigue en el cuarto de sus padres a los 30, ni siquiera aparece en la serie. El gasto real de la generación es aún más bajo que el que sale en el gráfico.

Donde sí matizaría es en el "nos están robando", no porque la transferencia no exista, sino porque no va por donde la buscas. El jubilado no le quita el consumo al joven por el supermercado: se lo cobra por el alquiler. El 88,8% de los mayores de 65 tiene vivienda en propiedad (Encuesta de Condiciones de Vida, 2024) frente al 27% de los menores de 30, y el 44,4% de los caseros particulares de este país tiene más de 65 años. Así que el joven paga dos veces: cotiza para unas pensiones indexadas al IPC por ley, y paga el alquiler del parque inmobiliario que posee la generación que cobra esas pensiones. El Netflix es ruido estadístico; la transferencia de verdad se llama renta mensual.

Y el mecanismo no es un robo, que implicaría dolo: es un diseño institucional asimétrico. La renta de una generación está garantizada y revalorizada por ley automáticamente; la de la otra la fija un mercado laboral con salarios planos, y no hay ninguna ley que revalorice el sueldo de un treintañero. Cuando una renta está blindada y la otra flota, y encima la que flota financia a la blindada por dos canales a la vez, no hace falta que nadie robe: el resultado sale solo. Lo que sí es elegible es mantener o no el diseño, y ahí los ocho millones largos de votantes jubilados pesan más que los tres millones de menores de 30 que votan. Eso tampoco es un complot: es aritmética electoral.
 
 
- "los jóvenes son los que menos gastan"...
- ok, ¿entonces serán los que más ahorran, no?...
- estoooooooooo... no...

fin del argumento...
 
- "los jóvenes son los que menos gastan"...
- ok, ¿entonces serán los que más ahorran, no?...
- estoooooooooo... no...

fin del argumento...
No entiendo tú contraargumento (si es que estás haciendo eso).

Si los pensionistas ganan más de media que los jóvenes encaja perfectamente que, pese a que gasten menos, ahorren menos. Tanto neta como relativamente.
 
No entiendo tú contraargumento (si es que estás haciendo eso).

Si los pensionistas ganan más de media que los jóvenes encaja perfectamente que, pese a que gasten menos, ahorren menos. Tanto neta como relativamente.

que no confundas "apretarse el cinturón" porque te estás sacrificando ahorrando y planificando tu futuro... con apretarse el cinturón porque no ganas lo suficiente o directamente no trabajas...

mira que molesta meter a todos los pensionistas en el mismo saco (más cuando unos pocos están cobrando de su propio dinero cotizado, y otros muchos del reparto social) ... pero no ahorran un duro porque ya tienen poco futuro del que preocuparse, y porque los gastos rellenitos (casa, coche, crianza de los descendientes) ya les quedan en el pasado: no tienen por qué ahorrar...
 
Como dijo el compañero, aunque tuviera dinero NO compraría casa al precio q estan en España porque es simplemente absurdo lo que piden por lo que ofrecen.
Si no se alquila, los especuladores tampoco tienen motivos para comprar y solo le quedaría al mercado regularse a precios que sí comprara la gente ...
Viene una caída económica, en toda Europa, que la de 2008 será un paseo.
 

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Basta ya del bulo que repite cierta propaganda de que los jóvenes no pueden comprar casa porque se lo gastan todo en Netflix

El único grupo de edad que sube el gasto sin parar son los jubilados, que llevan años con un consumo sostenido por la revalorización de las pensiones

Es llamativo que el consumo real de todos los grupos de edad esté bajando desde hace una década mientras los jubilados siguen gastando a buen ritmo

Los jóvenes viven atrapados entre la crisis de vivienda y la de los salarios. Gastan, claro que gastan, pero es el grupo de edad que más se ha apretado el cinturón​


Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.

Hace dos décadas, el gasto de los jóvenes estaba en línea con la media del país. Esto es, consumían más o menos como el resto de la población. El pico lo alcanzaron en 2007, año en el que el gasto de los jóvenes incluso llegó a superar al del resto de grupos de edad. En ese pico de la burbuja, vivieron unos años dorados, ya que los salarios de entrada en el mercado laboral eran muy buenos y existían grandes facilidades de crédito para poder comprar una vivienda, un coche o, incluso, ir de vacaciones.

Por el contrario, en la actualidad, los jóvenes de menos de 29 años gastan casi un 15% menos que la media nacional y un 20% menos que el grupo de edad con mayor gasto en la actualidad, el de los jubilados (mayores de 65 años). Estos datos miden el gasto medio de los hogares por unidad de consumo en España en función de la edad del cabeza de familia del hogar, con datos hasta el año 2025.

Y el siguiente grupo de edad, el de los 30 a los 44 años, gasta ahora un 5% menos que la media nacional. Así lo muestra un estudio publicado esta semana por Funcas. "La interpretación más plausible remite a la revalorización de las pensiones, que ha sostenido el consumo de los mayores en mayor medida de lo que lo han podido hacer los hogares dependientes de ingresos laborales, especialmente durante la Gran Recesión, pero también en los últimos años", señala el informe.

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Es importante señalar que esta estadística mide el gasto a nivel de hogar y se clasifica en función de la edad del cabeza de familia. Esto significa que solo contempla a los jóvenes que están en mejor situación económica, que son quienes han podido emanciparse. Por el contrario, quienes no han podido emanciparse fruta en los hogares con un cabeza de familia de edad sénior.

La encuesta es más representativa para el grupo de edad de los 30 a los 44 años, ya que el porcentaje de emancipados es ya muy alto. Además, es la edad habitual para comprar una vivienda, por lo que es la que mejor muestra si los hogares no pueden comprar porque gastan todos sus ingresos. Los datos muestran que este es el grupo que más ha reducido su consumo en los últimos años. En 2025, estaban en mínimos históricos de gasto. Es más, el gasto por persona, corregido de inflación, es ahora inferior al del año 2016. En una década, han recortado su consumo real un 5,4%. A pesar de lo que se han apretado el cinturón, comprar una vivienda sigue siendo "misión imposible".

¿En qué gastan más?​


El gasto total de los hogares incluye también el coste de los alquileres, aunque excluye el pago de la hipoteca porque no se considera un gasto, sino una inversión. Esto significa que, a medida que aumenta el porcentaje de hogares que viven de arrendamiento, esta parte del gasto se eleva mecánicamente.

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Pero, cuando se excluyen las facturas del hogar, el gasto de quienes están en edad de comprar una vivienda se ha hundido un 9,1% en precios reales en la última década. Lejos de despilfarrar, la realidad que muestran las cifras es que estos hogares se están apretando el cinturón y, si están gastando más, es, básicamente, por el alto coste de los alquileres.

Una de las críticas habituales a estos jóvenes es que gastan mucho en turismo y ocio, pero los datos desmienten también esta opinión. El consumo medio de los hogares de menores de 29 años en restauración y alojamiento se ha reducido un 1,5% y el de los hogares de 20 a 44 años se ha desplomado un 13,2%. Esto significa que no solo se ha reducido el gasto en este ocio, sino que el descenso incluso ha sido superior a la media del resto de partidas.

También se les achaca a los jóvenes que tienen Netflix e Internet. Es cierto, pero se trata de consumos de bajo coste. El gasto en información y comunicaciones de los jóvenes se ha reducido cerca de un 21% en la última década.

El principal incremento del gasto se encuentra en la vivienda y las facturas del hogar (energía y agua), que han subido hasta un 19,7% descontando el IPC. Pero hay otro gasto que se ha disparado: el sanitario. El deterioro del servicio público de salud ha forzado a muchos jóvenes a pagarse su propia atención sanitaria, lo que ha disparado este gasto un 18%.

La Encuesta de Presupuestos Familiares deja poco margen a la crítica fácil. La realidad es que los jóvenes viven hoy atrapados entre dos graves crisis, de vivienda y de salarios, que no se solucionarán sin políticas económicas. No tienen apenas margen para reducir el gasto por el alto coste de los alquileres y tampoco pueden ahorrar porque los salarios siguen siendo bajos.

Este es un problema generalizado en los países desarrollados, pero en España está más acentuado, lo que complica la situación de todos los menores de 40 años. Pero lo que muestran los datos, sin dejar espacio a la réplica, es que si los jóvenes no pueden comprar una vivienda, no se debe a que les guste derrochar su dinero. Lo que es más probable es que quienes critican hoy a los jóvenes por gastar sin control disfruten de un consumo muy superior al que hacían sus padres a su edad.

Echar la culpa a los jóvenes de su situación es la forma más cómoda de tener la conciencia tranquila ante la realidad que vive España. "Como son muy caprichosos, no ahorran para comprarse una casa". Pero, por más que se repita esta acusación, no va a ser más cierta. Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE muestran que los jóvenes que están en edad de comprar una vivienda son precisamente los que más se han apretado el cinturón.




 
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