Acabo de recibir este correo de Idealista y creo que la noticia tiene bastante más importancia de la que parece:
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Idealista ha actualizado su modelo de valoración y empieza a incorporar información procedente del Consejo General del Notariado sobre compraventas realmente escrituradas.
Es decir: precio de cierre, fecha de la operación, superficie y precio real por metro cuadrado.
Durante años, buena parte del relato sobre el precio de la vivienda se ha construido utilizando los anuncios de los portales. Pero el precio anunciado no es el precio de mercado: es
lo que el propietario o la inmobiliaria intenta cobrar.
Ahora empiezan a incorporar lo que finalmente se pagó.
Y la diferencia no es pequeña. Un análisis reciente de 57 ciudades encontró que las viviendas se anunciaban, de media, aproximadamente un 15% por encima del precio final. En Madrid la diferencia rondaba el 14%; en algunas capitales superaba el 30%.
Por tanto, una zona puede aparentar valer 4.000 €/m² porque eso es lo que piden los anuncios, mientras que las operaciones reales se están firmando bastante por debajo.
No significa que Idealista vaya a publicar el precio exacto de cada vivienda. Los datos son estadísticos y anonimizados. Tampoco sustituye una tasación oficial, como ellos mismos advierten.
Pero sí significa que sus valoraciones deberían empezar a estar menos condicionadas por:
— anuncios inflados;
— pisos que llevan meses sin venderse;
— anuncios duplicados;
— agencias que prometen precios imposibles para captar viviendas;
— propietarios que toman como referencia otros anuncios igualmente inflados.
¿Lo hacen para bajar los precios? No lo creo. Lo hacen porque el dato notarial mejora mucho su producto y porque el Notariado ya ha abierto al público información real sobre las compraventas.
Pero el efecto puede ser importante: en las zonas donde existe una gran diferencia entre lo anunciado y lo escriturado, las estimaciones automáticas podrían corregirse a la baja. Eso reduciría el anclaje psicológico de los vendedores y daría más información para negociar a los compradores.
Durante años vimos principalmente cuánto quería cobrar el vendedor. Ahora empezaremos a ver también cuánto estaba dispuesto a pagar realmente el comprador.
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Idealista ha actualizado su modelo de valoración y empieza a incorporar información procedente del Consejo General del Notariado sobre compraventas realmente escrituradas.
Es decir: precio de cierre, fecha de la operación, superficie y precio real por metro cuadrado.
Durante años, buena parte del relato sobre el precio de la vivienda se ha construido utilizando los anuncios de los portales. Pero el precio anunciado no es el precio de mercado: es
lo que el propietario o la inmobiliaria intenta cobrar.
Ahora empiezan a incorporar lo que finalmente se pagó.
Y la diferencia no es pequeña. Un análisis reciente de 57 ciudades encontró que las viviendas se anunciaban, de media, aproximadamente un 15% por encima del precio final. En Madrid la diferencia rondaba el 14%; en algunas capitales superaba el 30%.
Por tanto, una zona puede aparentar valer 4.000 €/m² porque eso es lo que piden los anuncios, mientras que las operaciones reales se están firmando bastante por debajo.
No significa que Idealista vaya a publicar el precio exacto de cada vivienda. Los datos son estadísticos y anonimizados. Tampoco sustituye una tasación oficial, como ellos mismos advierten.
Pero sí significa que sus valoraciones deberían empezar a estar menos condicionadas por:
— anuncios inflados;
— pisos que llevan meses sin venderse;
— anuncios duplicados;
— agencias que prometen precios imposibles para captar viviendas;
— propietarios que toman como referencia otros anuncios igualmente inflados.
¿Lo hacen para bajar los precios? No lo creo. Lo hacen porque el dato notarial mejora mucho su producto y porque el Notariado ya ha abierto al público información real sobre las compraventas.
Pero el efecto puede ser importante: en las zonas donde existe una gran diferencia entre lo anunciado y lo escriturado, las estimaciones automáticas podrían corregirse a la baja. Eso reduciría el anclaje psicológico de los vendedores y daría más información para negociar a los compradores.
Durante años vimos principalmente cuánto quería cobrar el vendedor. Ahora empezaremos a ver también cuánto estaba dispuesto a pagar realmente el comprador.
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