"La libertad religiosa siempre ha sido un objetivo de la guasonería. Dicha idea logró infiltrarse en la Iglesia a través de la «nueva teología». El cardenal Ottaviani, durante el Concilio Vaticano II, supo distinguir bien entre «tolerancia» y «libertad», la cual, por cierto, no hay que confundir con la libertad subjetiva, que el Estado nunca debe violentar.
Ciertamente, no es lícito imponer coactivamente a un ciudadano la religión católica; esto siempre lo ha enseñado la Iglesia y lo ha sistematizado la Escolástica. Ahora bien, según la doctrina tradicional, las repúblicas de tradición católica tienen el «deber objetivo» de reconocer formal y públicamente la verdad de la fe cristiana y de promoverla, aunque, según las circunstancias, puedan «tolerar» la práctica privada de algunos otros cultos, para salvaguardar la paz social y el bien común. En este sentido, dicha «tolerancia» no sería equivalente a una libertad y derecho públicos al error.
A mi modo de ver, la «esencia» de la confesionalidad de los Estados católicos es la siguiente: el error no tiene derechos y la verdad los tiene todos.
Al respecto, Pierre Virion
deja claro cuál era
el objetivo de la guasonería desde hace mucho tiempo:
«Observemos que la libertad preconizada no es la libertad psicológica del sujeto, sino un DERECHO OBJETIVO A RECHAZAR LA VERDADERA RELIGIÓN, la de la Iglesia católica, apostólica y romana. Y se hará descansar el criterio extrínseco de semejante derecho sobre LA IGUALDAD DE RELIGIONES. Esa libertad, una vez establecida, tendría como efecto: 1º. Reducir a la nada el magisterio pontificio. 2º. Arruinar de hecho la ortodoxia romana. 3º. Instaurar sobre esas ruinas un sincretismo artificial, expresión de un ECUMENISMO detrás del cual se oculta la alta autoridad masónica» (Pierre Virion, “La Iglesia y la guasonería”, Barcelona: Ediciones Acervo, 1966, p. 167)."
La Iglesia venía herida por
infiltración masónica desde el siglo XIX. A la gloria en 1958 del último Papa legítimo, Pío XII, cayó en manos de sus enemigos, muy numerosos ya, y que crearon con prisa el apóstata
Concilio Vaticano II (1962-1965).
GUASONERÍA: imágenes de ejemplo sobre esta secta. (El Marxismo Cultural, su Agenda2030 y Nuevo Orden Mundial salen de ahí).
«
ROMA perderá la FE y se convertirá en la sede del
ANTICRISTO» --- «El número de Sacerdotes y religiosos que se
SEPARÁN de la verdadera religión será grande».
- Nª Sra de La Salette (1846).